jueves, 24 de noviembre de 2011

Rommel marcha al este, hacia la frontera egipcia - 24/11/1941.


Rommel dirige personalmente al Afrika Korps hacia el este.

Camaradas,

Anoche, el General Cunningham salió a dar un paseo bajo las estrellas y meditar con melancolía. Cunningham está convencido de que ha perdido la batalla. Los números muestran que el XXX Cuerpo tan sólo puede poner en batalla unos 44 tanques, mientras que el Eje dispone de casi 150. La superioridad en blindados de que dependía toda la Operación Crusader se ha esfumado. El ánimo de Cunningham está por los suelos. Desde el comienzo de la ofensiva ha estado sometido a una presión extrema. La negativa de Rommel a participar en una batalla de blindados durante los dos primeros días de la ofensiva ha tenido como resultado que la iniciativa se le haya ido escapando gradualmente de las manos al comandante del Octavo Ejército. Ahora que siente que la derrota lo está mirando directamente a los ojos, Cunningham ha reaccionado de una manera que ha dejado anonadados a muchos oficiales de su cuartel general. Cunningham ha decidido que su única alternativa es ordenar la retirada del Octavo Ejército a la frontera detrás de los campos de minas y de los alambres defensivos desde los cuales partió.

General de Brigada Alexander Galloway.

Los subordinados de Cunningham no comparten este punto de vista, y su Jefe de Estado Mayor, el General de Brigada Galloway, siente que debería intervenir. Por su propia iniciativa ha hablado con el comandante en jefe en El Cairo, el General Auchinleck, y le ha urgido a que se acerque a los cuarteles generales del Octavo Ejército lo antes posible. Auchinleck ha llegado hoy mismo, y se ha encontrado con una situación extremadamente grave que, no obstante, después de un cuidadoso estudio no se ha revelado insalvable.

General Sir Claude Auchinleck, Comandante en Jefe de Oriente Medio.

El Octavo Ejército ciertamente se encuentra en grave peligro por parte de la fuerza blindada de Rommel, que supera a los británicos en un margen considerable. El comandante alemán podría, si así lo decidiera, aplastar a los restos del XXX Cuerpo y acto seguido volverse contra la infantería del XIII Cuerpo con la posibilidad de rodar hacia el este en dirección al Río Nilo. Quizás, el movimiento más seguro para el comandante en jefe podría haber estado en estar de acuerdo con Cunningham en que la batalla está perdida, interrumpir la ofensiva y adoptar de nuevo una posición defensiva a lo largo de la frontera. Sin embargo, Auchinleck ha estimado que Rommel también se encuentra en una posición comprometida. Es probable que sus fuerzas estén tan dañadas como las del Octavo Ejército dado que las pérdidas del Eje, aunque no tan grandes como las británicas, todavía han sido sustanciales. También está la cuestión de los suministros de Rommel. Es obvio que se encuentran demasiado estirados y que, además, a su retaguardia está la amenaza de Tobruk. Si el Octavo Ejército lanzase a la batalla a sus últimas reservas y confiera en la probada habilidad de combate de sus tropas mientras se traen unidades frescas desde Egipto, la presión bien podría inclinar la balanza del lado británico. En ese momento y ahí mismo, Auchinleck ha revocado la decisión de Cunningham de retroceder y ha dado orden de que continúe la ofensiva. Sus comandantes de cuerpo y división están todos de acuerdo y a favor de proseguir la lucha. El movimiento, sin embargo, ha situado una sombra de duda sobre Cunningham y su manera de afrontar la situación, dejándole en una posición al frente del Octavo Ejército que se ha vuelto virtualmente insostenible.

Teniente General Willoughby Norrie (izquierda), comandante del XXX Cuerpo de Ejército.

Auchinleck es inflexible en que la ofensiva debería esforzarse en alcanzar su gran objetivo de conquistar Cirenaica y Tripolitania. Para conseguirlo, piensa que hay que cambiar la organización de las fuerzas en contacto con el enemigo. Ha dado instrucciones a Cunningham acerca de una serie de nuevas propuestas y plasmado sus intenciones en una directiva escrita que contiene el siguiente párrafo: “Por lo tanto, continuará atacando al enemigo sin descanso empleando todos sus recursos hasta el último tanque. Su principal objetivo será como siempre la destrucción de las fuerzas enemigas.” Además, ha sugerido que Godwin-Austen debería controlar todas las unidades al norte de una línea que discurre de este a oeste a través de Sidi Azeiz, incluida la guarnición de Tobruk, mientras que el XIII Cuerpo deberá capturar El Duda y los riscos de Sidi Rezegh a cualquier precio. El XXX Cuerpo del Teniente General Norrie tendrá que emplear a los tanques que le queden en proteger los flancos del campo de batalla –en particular las Divisiones de Nueva Zelanda y Sudáfrica- del ataque de los Panzer enemigos. También ahuyentarán al enemigo de las fuerzas desperdigadas y de los almacenes de suministros del sudeste.

El Teniente General Ludwig Crüwell con el Teniente Coronel Fritz Bayerlein.

Estas nuevas órdenes entrarán en efecto durante la medianoche de hoy. Mientras tanto, durante el día, las Brigadas de Nueva Zelanda 4ª y 6ª han estado avanzando por el sendero Trigh Capuzzo hacia el risco norte de Sidi Rezegh, logrando un progreso espectacular. Incluso han conseguido asaltar los cuarteles generales móviles del Afrika Korps y capturar a 200 alemanes, sus vehículos y varios de sus vehículos de señales. Afortunadamente, el Teniente General Crüwell y su Jefe de Estado Mayor, el Teniente Coronel Bayerlein, habían abandonado los cuarteles generales 30 minutos antes. En todos los demás lugares se ha producido un descanso en la lucha que ha permitido a la 7ª Brigada Acorazada reparar y recuperar algunas de sus pérdidas y mejorar la fuerza de sus batallones blindados.

Avance de hoy de la 6ª Brigada Neozelandesa en el que se ha hecho con el control del Punto 175.  Aún no lo saben, pero esa cota está llamada a ser su tumba.

Los acontecimientos de hoy en el Cuartel General de Cunningham han marcado el final de la primera fase de la Operación Crusader. A la vista de los resultados, la gran ofensiva no se ha convertido en gran éxito que habían pronosticado los británicos. Ninguno de estos siete días han visto la batalla de tanques que se había planeado al comienzo de la operación ni tampoco el esperado enlace con Tobruk. En lugar de ello, el Octavo Ejército se ha tambaleado en el filo de una gran derrota y todavía tendrá que entablar una dura y decidida lucha para poder escarbar algún rescoldo de victoria, si es que la logra.

Rommel se dirige al este.

Fotografía de Rommel encaramado a su Mammoth mientras dirige la audaz marcha hacia Egipto.

Las noticias del ataque del XIII Cuerpo Británico contra las tropas germano-italianas sobre la frontera inquietan a Rommel. Durante más de dos días estas tropas han soportado la creciente presión ejercida por la 4ª División India y la 2ª División de Nueva Zelanda. Estas dos divisiones de infantería, apoyada por los tanques de la 1ª Brigada Acorazada, se han deslizado por detrás de las líneas del Eje, tanteando las defensas, desbaratando las líneas de suministros e interrumpiendo el contacto con el grueso del Panzergruppe Afrika situado al oeste. Van a poder soportar esta presión solo durante un tiempo limitado sin que se les envíe algo de ayuda y Rommel es muy consciente de que se les está agotando el tiempo. La situación no es crítica en ningún lado, pero Rommel siente que debe hacer algo.

La carretera del Paso Halfaya, lugar de encarnizados combates entre las guarniciones fronterizas del Panzergruppe Afrika y el XIII Cuerpo Británico.  En auxilio de sus camaradas acude Rommel.

Los duros combates de ayer han sembrado la confusión tanto en el campamento británico como el alemán. El Teniente General Crüwell sabe que sus pérdidas en tanques han sido considerables, pero también sabe que han sido todavía peores para el Octavo Ejército. No ha sido hasta las 06:00 horas de hoy que el comandante del Afrika Korps se ha reunido con Rommel para informarle de la situación tal y como la ve. Le ha explicado que ha destruido a la mayor parte de la 7ª División Acorazada y de la 1ª División Sudafricana. Los elementos que han conseguido escapar de la batalla han desaparecido en el desierto meridional. Crüwell ha solicitado permiso para perseguirlos y acabar con ellos.

Rommel se reúne con sus comandantes de batallón.

Rommel se ha negado a ello, dado que tiene otro plan. Ha decidido emplear a todo el Afrika Korps para dirigirse hacia el este hacia Sidi Omar y dar un respiro a las tropas de la frontera. Las dos divisiones Panzer, la 132ª División Acorazada Italiana Ariete y la 101ª División Motorizada Trieste se unirán al avance. Rommel cree que esta poderosa fuerza móvil en la retaguardia del Octavo Ejército sembrará el pánico entre su mando y desequilibrará a todas sus fuerzas. Sin duda, una maniobra así de audaz perturbará enormemente a los británicos y les acabará obligando a emprender una retirada global que en último término concederá la victoria al Eje.

Desarrollo de las operaciones del Afrika Korps en Sidi Rezegh hasta que ha comenzado la marcha hacia el este.

Crüwell es de la opinión de que en este crítico instante un movimiento así podría ser un error. El comandante del Afrika Korps está convencido de que éste es el momento de explotar los éxitos obtenidos en los últimos días. Tiene la oportunidad perfecta de borrar por completo del mapa a los tanques británicos. Con estos tanques fuera de la batalla, a continuación podrá concentrar sus Panzer en eliminar a la infantería. Siente que la clave de oda la batalla se encuentra en la lucha en torno a Sidi Rezegh y se resiste a dejar que los británicos recobren su fuerza mientras el Afrika Korps s distrae en el este. Pero Rommel no ha cambiado de idea. Está convencido de que los tanques británicos ya han sido eliminados como fuerza cohesionada y que éste es el momento de las acciones audaces. El comandante del Panzergruppe Afrika tiene plena confianza en su propia lectura de la situación y, fiel a la imagen que se ha erigido en torno a él, ha ordenado a sus Panzer dirigirse hacia el este con él mismo dirigiendo personalmente la marcha de pie sobre su camión de batalla.

Los Panzer marchan hacia el este ante la mirada impasible de un lugareño libio.

La carrera hacia la frontera ha comenzado en torno a las 10:00 horas desde el área cercana a Sidi Rezegh. La ha encabezado Rommel y el 5º Regimiento Panzer. Las caravanas de vehículos se han dirigido hacia el sudeste en dirección a Trigh el Abd, con la intención de remontar el sendero hasta la frontera. Algo más tarde, pero habiendo planeado reunirse con Rommel en la frontera, ha arrancado la 21ª División Panzer seguida por las dos unidades italianas. Cuando los elementos de vanguardia de esta fuerza han rebasado el extremo oriental del escarpado sur y se han adentrado en el desierto abierto se han topado con una serie de formaciones británicas, dispersando por turnos a los cuarteles generales del XXX Cuerpo, de la 7ª División Acorazada, del Grupo de Apoyo y de la 1ª División Sudafricana. Ninguno de estos puestos de mando vitales han sido atacados, pero la fuerza del Eje rodando a toda velocidad ha llevado el pánico a los corazones de todo y todos los que se han puesto al alcance de sus cañones. Por todos lados los tanques, cañones, camiones, vehículos blindados y transportes de tropas han acelerado en todas direcciones tratando de huir de la masa de tanques y vehículos alemanes. Allí donde ha sido posible, los cañones antitanque y la artillería han rociado de proyectiles los flancos de las columnas enemigas tratando de compensar con algo de valor la vergonzosa retirada de los hombres que se apartan a todo correr del camino del Afrika Korps, pero han sido poco más que alfileres. Rommel es inamovible en su determinación de alcanzar la frontera, sorteando toda resistencia y urgiendo a su fuerza a seguir avanzando. Han alcanzado Gasr el Abid junto a la frontera a las 16:00 horas, habiendo cubierto 100 kilómetros en tan sólo seis horas.

La incursión de Rommel hacia la frontera.

El General Cunningham se encuentra en los cuarteles generales de Norrie cuando las columnas alemanas se han aproximado y ha habido verdadero miedo en que el puesto de mando pudiera ser atacado. El comandante del Octavo Ejército se ha escapado apresuradamente y ha alcanzado su avión en la pista de aterrizaje justo cuando los primeros proyectiles han comenzado a caer. Ha podido escapar a la amenaza y se ha desplazado para reunirse con Godwin-Austen en sus cuarteles generales avanzados. Mientras él y el comandante del XIII Cuerpo se encontraban reunidos, han llegado las noticias de que los tanques y transportes enemigos están pasando cerca de Gabr Saleh y posteriormente les han informado de que un amplio contingente Panzer se está acercando a la frontera. Aviones de reconocimiento se han dirigido a la zona para tratar de determinar lo que está ocurriendo, pero todo lo que los observadores han podido transmitir es que todo el mundo en todas partes del desierto parece estar moviéndose, aunque resulta difícil determinar quién es amigo y quién es enemigo. Cunningham ha ordenado tomar medidas defensivas en todos los sectores y especialmente a lo largo de la frontera, pero en realidad nadie sabe lo que Rommel está tratando de hacer.

El Imperio Británico envía a la muerte a sus tropas indias.

Auchinleck todavía se encuentra en los cuarteles generales del Octavo Ejército cuando todas estas confusas noticias han llegado y Cunningham ha reaccionado poniéndose a la defensiva. De nuevo, el comandante en jefe ha visto las cosas de otra manera. Aunque ha estado de acuerdo en que la 5ª Brigada de Infantería India tiene que moverse para cubrir la cabeza de ferrocarril en Misheifa, el resto de la 4ª División India tendrá que mantenerse en sus puestos y no retroceder a sus posiciones originales sobre la frontera. El resto del XIII Cuerpo continuará con sus operaciones en dirección a Tobruk, y el XXX Cuerpo continuará atacando Sidi Rezegh, recuperando su fuerza blindada y protegiendo el flanco de los neozelandeses. La 22ª Brigada de Guardias tendrá que asegurar los almacenes de suministro avanzados en el desierto ante las columnas enemigas merodeadoras. Auchinleck no quiere que la mentalidad defensiva domine el Octavo Ejército; cree que todas las unidades deben pensar en continuar la ofensiva.

Tanques italianos M13/40, en marcha.

El Teniente General Crüwell ha alcanzado la frontera cerca de Gasr el Abid algunas horas después que Rommel. Se ha encontrado con que Rommel ya ha elaborado los planes para el día siguiente, para su enfado. Rommel ha dado instrucciones de que la 21ª División Panzer cruce la alambrada fronteriza y se adentre en Egipto, describiendo una maniobra en círculo a la izquierda y a continuación atacando hacia el oeste. La 15ª División Panzer deberá avanzar hacia el norte a horcajadas sobre la frontera. La 132ª División Acorazada Italiana Ariete y la 101ª División Motorizada Italiana Trieste atacarán en dirección a Fort Capuzzo. Los depósitos de suministros británicos serán atacados doquiera se encuentren y los suministros, en especial el combustible, se incorporarán a las reservas alemanas.

Las divisiones Panzer cerca de la frontera egipcia.

A Crüwell no le gusta nada este plan. La repentina maniobra ha causado tremendas dificultades administrativas al tren de suministros y la velocidad del avance ha provocado que la cola se haya quedado retrasada 80 kilómetros en pleno desierto. Al finalizar el día todavía no hay noticias de la 132ª División Acorazada Ariete. Las unidades del Afrika Korps llegan a cuentagotas y las órdenes se vuelven confusas. A medida que Rommel se encuentra con las diversas unidades, de inmediato envía a las cansadas tropas hacia las líneas británicas, lo que tiene como consecuencia que en algunos casos las formaciones reciban mensajes contradictorios. La dura marcha a través del desierto también se ha cobrado su precio en los tanques y vehículos. El 8º Regimiento Panzer ha perdido siete tanques durante la marcha y la 21ª División Panzer ha sufrido averías similares en sus tanques y vehículos blindados. Muchos de esos vehículos averiados han quedado rezagados hasta que se lleve a cabo algún intento de rescate, puesto que las columnas que los han seguido los han rebasado a toda velocidad, acuciados por las órdenes recibidas desde lo más alto.

Im Osten nun marschieren wir!
Panzer rollen in Afrika vor!

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