sábado, 2 de abril de 2011

Yugoslavia tiembla de miedo - 02/04/1941.

Camaradas,

Suenan vientos de guerra en Yugoslavia. El Senado ha sido disuelto y el gobierno ilegítimo ha ordenado una movilización general. El Ejército yugoslavo cuenta con 900.000 hombres en servicio activo pero, con la movilización, dicha cantidad podría incrementarse hasta los 1,4 millones. Anticipándose a la invasión alemana, las unidades del Ejército yugoslavo están tomando posiciones sobre la frontera.

El Rey Pedro II posa junto a varios oficiales del Ejército de Yugoslavia.

Mientras tanto, Yugoslavia intenta con desesperación salvarse de la hecatombe. Con este fin no escatima esfuerzos, ni siquiera poner en tela de juicio su propio honor nacional. Así, su nuevo Ministro de Asuntos Exteriores ha asegurado a su homólogo alemán que Yugoslavia respetará los tratados internacionales alcanzados por sus predecesores, incluida la adhesión al Pacto Tripartito, afirmando que la política anti-alemana del Genera-Presidente Dušan Simović es una cuestión personal suya que en absoluto comparte el resto del Gobierno. Von Ribbentrop casi se partió de la risa cuando escuchó semejante argumento.

Oficiales yugoslavos, por otro lado, planean firmar un nuevo pacto, esta vez con la Unión Soviética, de forma que cada país se comprometa a ayudar al otro en el caso de que cualquiera de ellos resulte agredido por una tercera nación. Mediante este movimiento Yugoslavia se anticipa a lo que podría ser su futuro en el caso de que los golpistas triunfasen: un paraíso bolchevique de sangre, fuego y miseria.

Sacerdotes ortodoxos griegos bendicen los vehículos blindados británicos.

Por otro lado, el General británico John Dill ha estado presente hoy en Belgrado para celebrar una reunión con el General Dušan Simović. La intención de Dill no es otra que rubricar una alianza militar con Yugoslavia, pero Simovic se ha negado por el momento. Al parecer, los yugoslavos son más proclives a buscar la ayuda de la bestia soviética que de los plutócratas británicos, quienes al menos puede decirse que se encuentran en situación de ofrecerles cierto apoyo. En efecto, una de sus unidades, la 2ª División de Nueva Zelanda a las órdenes del General Sir Bernard Freyberg, ha completado ya su despliegue sobre una posición que se extiende desde la costa del Mar Egeo al norte de Katerini hacia el este, a lo largo de la ribera sur del río Aliakmon.

El diplomático Gerhart Feine, Consejero de la Delegación Alemana en Belgrado, ha informado de la baja moral que se percibe en Yugoslavia. Al parecer, el pueblo se ha pensado mejor las consecuencias que podría acarrearles el golpe de estado y no son pocas las voces que reclaman hacer concesiones y rectificaciones para evitar la guerra, incluido reafirmar la adhesión al Pacto Tripartito. Sin embargo, ya es demasiado tarde para eso. A la vista de las circunstancias, y a pesar de que el Führer dirigió hace dos días un mensaje en tono conciliador a las autoridades yugoslavas emplazándoles a desmovilizar su Ejército, ratificar el Pacto Tripartito y pedir disculpas por las manifestaciones anti-Eje, los planes de la Operación Marita ampliada a Yugoslavia, según la Directiva de Guerra Número 25 del Führer, prosiguen adelante.

Es lebe Nationalsozialismus!
Es lebe freies Europa!

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