sábado, 30 de abril de 2011

El Imperio Británico, expulsado de Grecia - 30/04/1941.

Camaradas,

Un contingente de la 5ª División Panzer ha irrumpido en el puerto de Kalamata en el Peloponeso y ha puesto un abrupto final a la evacuación de Grecia de las tropas británicas, australianas, neozelandesas y polacas enviadas por el inefable Winston Churchill a los Balcanes para plantar la semilla de la discordia. 7.000 soldados Aliados han sido tomados prisioneros antes de poder ser evacuados en Kalamata, que se trata del último puerto de Grecia que cae en manos alemanas, por lo que con esta acción se puede decir ya que las operaciones militares en la Grecia continental han llegado a su fin después de 25 días escasos de campaña. 

Resumen de los movimientos del Eje en Grecia y la evacuación británica.

La irrupción en el Peloponeso de la 5ª División Panzer ha tenido lugar a través del puente provisional tendido sobre el Canal de Corinto por los Fallschirmjäger que asestaron un golpe de mano contra la retaguardia británica el pasado día 26.  El 27 de abril, las unidades de esta unidad y las del Regimiento Motorizado Leibstandarte SS Adolf Hitler, que había desembarcado en el Peloponeso en el norte, tras cruzar en barco el estrecho de Patras, se estrecharon la mano.  Trabajando mano a mano, estas dos unidades se han repartido el trabajo de recorrer la Península del Peloponeso y desbaratar la evacuación Aliada.

Soldados británicos siendo evacuados.  En sus rostros se lee el agotamiento, el fracaso, la derrota.

Un barco Aliado atestado de tropas de la Commonwealth.

Durante este segundo Dunkerque que ha supuesto la Operación Demon, los británicos han conseguido evacuar de los puertos y playas de Grecia alrededor de 50.000 soldados, la mayoría de los cuales han sido transferidos a Creta en el enésimo intento de Winston Churchill por enquistarse en el Mediterráneo y que de nuevo el Führer se ha propuesto desbaratar mediante la Operación Merkur. La evacuación ha sido tan apresurada ante el empuje de la Wehmacht que la mayoría de sus armas pesadas, vehículos y tanques han debido ser abandonados.

Soldados del Imperio Británico desembarcan en la Bahía de Suda de Creta, dispuestos a añadir una nueva derrota en su currículum.  Muchos de ellos no llevan consigo ni un rifle, abandonado durante su cobarde retirada hacia las playas y puertos de Grecia.

Durante su aventura griega, las fuerzas británicas han tenido que lamentar la muerte de 900 soldados, 1.200 heridos y más de 12.000 prisioneros. La Wehmacht ha sufrido 1.518 muertos y 3.360 heridos durante la Batalla por Grecia, a los que habría que añadir los 151 muertos, 15 desaparecidos y 392 heridos padecidos durante la Batalla por Yugoslavia.

Los dioses de la guerra enseñan a las democracias una tercera lección.  En Noruega, Francia y Grecia, demasiados pocos aviones y demasiados pocos tanques (y demasiado poco valor, estrategia, y decisión) han supuesto su derrota.

Las cifras de pérdidas de la Commonwealth, proporcionadas por fuente británica, se encuentran a todas luces muy desinfladas, de la misma manera que el número de soldados evacuados ha sido sobreinflado. Por ejemplo, de sus informes omiten el incontestable hecho de que la Luftwaffe se ha cobrado un alto precio entre las tropas en evacuación, hundiendo a no menos de 26 buques transporte atestados de tropas y 2 destructores.  Quizás sus cifran sí sean ciertas si se toman como evacuados aquellos soldados que llegaron a embarcar pero que por obra y gracia de la Luftwaffe jamás llegaron a su destino. 

Una ilustración de la tragedia del mercante Slamat.

El destructor HMS Diamond acude a su rescate.  Instantes después, será hundido a su vez.

El incidente más grave tuvo lugar hace tres días, el 27 de abril, a la altura del Cabo Malea al sudeste de Grecia, cuando los destructores HMS Diamond y HMS Wryneck acudieron a rescatar a los soldados que habían caído al agua del transporte holandés Slamat, que acababa de ser bombardeado por la Luftwaffe. Al cabo de pocos minutos, un nuevo escuadrón de Junkers Ju 87 Stuka cayó sobre los destructores y les acertó con varias bombas, hundiéndolos a ambos. Entre los 983 marineros y soldados de los tres buques, tan sólo ha habido 66 supervivientes. Los muertos sufridos por la Commonwealth en esta acción aislada son ya por sí solos más de los que sus fuentes oficiales han proporcionado para toda la campaña. Señor Churchill, las guerras no se ganan a base de mentiras y propaganda, sino a base de armas, soldados y valor.

Es lebe Deutschland!
Sieg Heil!

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