miércoles, 22 de junio de 2011

Barbarossatag: El principio del fin de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas - 22/06/1941.

Emblemática fotografía de dos soldados de la Wehrmacht en plena acción que desde hoy es ya un verdadero símbolo de la invasión de la Unión Soviética.

Camaradas,

A las 3:00 de la madrugada de hoy, domingo 22 de junio de 1941, la Wehrmacht alemana y sus aliados han dado inicio por tierra y aire a la gran batalla de nuestra era, la que asestará la estocada mortal al gran enemigo de la civilización occidental, milenaria y cristiana: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, el gran monstruo bolchevique y comunista ante el cual, el Führer al frente del Gran Reich Nacionalsocialista Alemán se alza como su gran Némesis.

Liberación.  Un soldado alemán libera a un ciudadano ruso del yugo comunista.

Veintidós meses ha durado la validez del Pacto germano ruso concertado el 23 de agosto de 1939, ocho días antes del estallido del conflicto armado. Hoy se ve claramente que el Pacto no ha sido nunca sincero ni podía serlo. Había sido impuesto al Reich Nacionalsocialista por la actitud de las democracias occidentales, que intentaban conseguir la cooperación de los soviéticos para cercar a Alemania y defender el Tratado de Versalles. Stalin se creía muy "listo" al separarse de Inglaterra y Francia y llegar a un acuerdo con la Alemania de Hitler. Con un miserable cálculo esperaba aprovechar la sangría general para los fines particulares de la Rusia Soviética, apoderarse de todos los territorios apetecidos, mantener intacto et Ejército rojo e intervenir en el momento oportuno cuando todos se hubieran debilitado. Pero el plan moscovita ha sido descubierto por Berlín y, antes de que se haya hecho demasiado tarde, el gigantesco poderío militar del Reich se ha puesto en movimiento, La nueva campaña es, por parte de Alemania, una guerra preventiva en el mejor sentido de la expresión. El Reich no sólo lucha para defenderse, sino también para hacer fracasar la conspiración soviética urdida contra la seguridad de Europa.

Despliegue inicial del Eje y del Ejército Rojo.  Principales líneas de avance proyectadas.

Plan global de invasión a la Unión Soviética, incluyendo líneas de avance, objetivos de bombardeo y objetivo final.

Con el comienzo de la Operación Barbarroja el Führer y su Alto Estado Mayor ponen fin a largos meses de planificaciones y preparativos. El Führer está seguro del éxito, habiéndole expresado al General Alfred Jodl que “sólo tenemos que dar una patada en la puerta y entonces toda la estructura podrida se desmonará”.  Con ese estilo sobrio, sorprendente y fulgurante de sus históricas decisiones, el hombre que conduce los destinos de la Gran Alemania ha dispuesto la ruptura de las arbitrarias fronteras que la Rusia —trágica chantajista— había trazado. Traidora siempre, en el momento en que preparaba una nueva traición, un pueblo fuerte y joven ha lanzado la masa de sus ejércitos invictos sobre las atormentadas tierras del Soviet. Una máscara ha caído deshecha. Desde la mañana de hoy diríase que el mundo respira mejor. Comienza el providencial castigo de un Estado que era oprobio de la Humanidad y estigma de la Civilización. El propio pueblo ruso, aterrorizado desde el año 17, sometido a sangrienta esclavitud, acogerá a las tropas alemanas como a libertadoras. Desde el domingo 22 de junio de 1941 han cambiado los destinos de Rusia. La Europa depositaria de la mejor cultura va ensanchando sus fronteras al paso victorioso de las divisiones alemanas.

Un escuadrón de Stukas despega del aeródromo.

Bombarderos alemanes vuelan hacia sus objetivos en el interior de Rusia.

El ataque ha dado inicio exactamente a las 03:15, con ataques aéreos contra los aeródromos soviéticos con el objeto de barrer a la Fuerza Aérea Roja sobre el suelo sin darle siquiera la oportunidad de despegar. La Luftwaffe ha logrado destruir 1.811 aviones soviéticos a costa de 32 pérdidas propias.

Un aeródromo soviético bajo el ataque de la Luftwaffe.

Un aeródromo soviético tras el ataque de la Luftwaffe.  La mayoría de los aparatos están chamuscados.

Impactos de bomba sobre una vía ferroviaria.

El Oberst de 28 años de edad Werner Mölders, comandante del JG 51, ha derribado en el día de hoy tres aviones soviéticos, elevando su cifra de victorias a 82, lo que le ha hecho merecedor de la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con Hojas de Roble y Espadas.

A continuación, un fuego infernal procedente de miles y miles de bocas de artillería ha precedido el avance de las tropas de la Wehrmacht y de las Waffen-SS.  La sorpresa ha sido completa a pesar de que el Alto Mando Soviético, alarmado por informes de unidades de la Wehrmacht aproximándose hacia la frontera, ha ordenado a las tropas fronterizas a las 00:30 ponerse en estado de alerta. Sin embargo, tan sólo un pequeño número de ellas ha hecho caso.

Soldados alemanes cruzan la frontera soviética al despuntar el alba.

Cruce del río Bug en lancha.

Cruce del río Bug por parte de un tanque sumergible, desarrollado para la Operación León Marino.

Hacia las 02:00 horas partía el último tren soviético con cereales para el Reich a través del puente ferroviario sobre el Bug.  A las 03:15 los alemanes bombardean la cercana fortaleza rusa de Brest Litovsk con 9 baterías de morteros de 600 mm y cañones de 210 mm; en media hora arrojan unas 3.000 granadas. Despué,s batallones de los 130º y 135 Regimientos de infantería alemana se lanzan al asalto de las posiciones rusas por el puente, apoyados por un tren blindado y tanques; los rusos resisten.

Las tropas alemanas atraviesan un puente sobre la frontera.

Los soldados de la Wehrmacht esquivan cadáveres soviéticos mientras atraviesan un puente ferroviario que les conduce al corazón de Rusia.

Durante el primer día de operaciones, los tanques del Grupo de Ejércitos Norte han logrado atravesar el Río Neman y penetrado 80 kilómetros hacia el interior de la Unión Soviética. El Grupo de Ejércitos Centro ha dislocado la defensa soviética y avanzado en dos líneas de avance acorazadas como dos grandes tenazas en dirección a Minsk. Por último, el Grupo de Ejércitos Sur ha lanzado sus ejércitos de infantería contra las uniones entre los ejércitos soviéticos mientras el 1º Grupo Panzer ha golpeado con su punta de lanza de 600 tanques directamente al 6º Ejército Soviético, con la intención de atravesarlo y capturar Brody.

Panzer, Marsch!

Alemania no se encuentra sola en esta justa guerra. No han tenido que transcurrir apenas unas horas para que Italia le presente su declaración de guerra a la Unión Soviética. Las tropas rumanas del Conducator Antonescu también combaten codo a codo con la Wehrmacht. Así mismo, en el centro de Europa, en Eslovaquia, Hungría y Croacia y en el norte, en Finlandia, los aliados del Eje se aprestan a poner en pie de guerra a sus ejércitos y unirse al frente común de la civilización contra la barbarie. Por toda Europa brota el entusiasmo y miles de jóvenes se muestran dispuestos a unirse a esta gran cruzada contra el Bolchevismo.

Proclama de Antonescu.

En el momento de comenzar las hostilidades, el Conducator de Rumanía, General Antonescu, ha dirigido la siguiente proclama al Ejército Rumano:

Soldados, os he prometido librar al país de toda humillación, y ha llegado ya la hora de la lucha mas santa, la lucha por los derechos legados por nuestros padres, los derechos de la Iglesia, la lucha por nuestros hogares y los altares eternos de Rumania.

Soldados, os ordeno que os pongáis en marcha y aplastéis al enemigo tanto al Este como al Norte. Liberad a nuestros hermanos esclavizados por el yugo rojo del bolchevismo, reincorporad al viejo país de Besarabia y los bosques de Bucovina a la madre patria. Tened en cuenta que vais a combatir al lado del Ejército más fuerte y más glorioso del mundo. Este Ejército combate sobre el suelo de Moldavia no sólo para defender nuestras fronteras, sino también la justicia en todo el mundo.

Mostraos dignos del honor que os hace la Historia, el Ejército del Gran Reich y su Führer incomparable, Adolf Hitler. El Rey, el pueblo y vuestro general os piden que venguéis la humillación sufrida.

Declaración de guerra en Berlín. 

Ribbentrop anuncia oficialmente la guerra contra la Unión Soviética.

A las cuatro de la madrugada, cuando la Operación Barbarroja tiene ya cuarenta y cinco minutos de vida, el Ministro de Asuntos Exteriores Alemán Joachim von Ribbentrop aguarda en Berlín, junto con el Enviado Schmidt, la llegada del Embajador Soviético Dekanozov. Éste no se encuentra demasiado extrañado por lo poco usual de la hora a la que se le ha requerido. Una y otra vez ha intentado concertar una reunión con von Ribbentrop para protestar por las reiteradas violaciones del espacio aéreo soviético, y una y otra vez se le han dado largas. Dando por supuesto que el Ministro Alemán se encuentra muy atareado, no ha puesto pegas a la intempestiva hora.

Finalmente ha llegado Dekanozov, tras estrechar la mano de Ribbentrop ha tomado asiento y a continuación ha comenzado a exponer las protestas de parte de su gobierno, ignorante de que en esos momentos está teniendo lugar algo mucho más importante que la “violación del espacio aéreo soviético.” Ribbentrop le ha interrumpido con las siguientes palabras: “Eso no es el asunto de la reunión” y a continuación ha leído una declaración rematada con la sentencia de que Alemania ha tomado medidas militares contra la Unión Soviética.

Dekanozov, lívido, ha expresado su pesar por que los acontecimientos se hayan desarrollado de este modo, atribuyendo al gobierno alemán toda la responsabilidad, se inclinado y ha abandonado la sala sin estrechar la mano de Ribbentrop.  Pocas horas después, Ribbentrop ha aparecido ante los medios de comunicación de todo el mundo para anunciar oficialmente el inicio de las hostilidades.


Declaración de guerra en Moscú.

Lo que ha tenido lugar en el Ministerio de Asuntos Exteriores de Moscú ha tenido todavía más miga. Por cuestiones de seguridad, y tal y como le informó al Duce en su carta, el Führer ha esperado hasta el ultimísmo momento para informar al Embajador alemán, Graf von der Schulenburg, de su intención de atacar la Unión Soviética. Total desconocedor de los preparativos de la Operación Barbarroja, Schulenburg se había reunido con Molotov la tarde anterior, a las 21:30 del 21 de junio. El Ministro de Asuntos Exteriores le habló de inquietantes rumores acerca de la insatisfacción del gobierno alemán con la Unión Soviética, e incluso de una inminente guerra. Molotov no entendía los motivos para esta falta de satisfacción y solicitaba una aclaración.

Schulenburg, gracias a la omisión de información de que adolecía, no le habría prestado al Führer mejor servicio y le habló con total sinceridad, reafirmando a Molotov la lealtad de Alemania y prometiéndole transmitir una queja a Berlín esa misma noche. Sin embargo, en lugar de recibir una respuesta, lo que Schulenburg ha recibido ha sido instrucciones de presentar una declaración al Ministro soviético que entre otros, contiene el siguiente párrafo: “…nos han llegado informes desde Inglaterra acerca de… una estrecha cooperación política y militar entre Inglaterra la Unión Soviética. En consecuencia, el Führer ha decidido ordenar a la Wehrmacht oponerse a esta amenaza con todos los medios a su alcance.”

Y así, Schulenburg se ha encontrado de nuevo en el Ministerio de Asuntos Exteriores soviético a primera hora de la mañana. Molotov, quien todavía no sabe nada del ataque alemán, que ha comenzado hace más de una hora, ha creído estar oyendo mal cuando Schulenburg le ha hablado de “contramedidas militares” alemanas. “Esto no es posible. ¡Dígame cuáles son las exigencias de su gobierno!” Schulenburg, que se ha visto bastante apurado por la situación, le ha responsido que no se trata de un error y que la guerra ya ha comenzado. En silencio, Molotov ha escuchado el resto de la declaración. Entonces, ha dicho: “Esto es una gran desgracia para nosotros y también para vosotros.”

Discurso de Molotov.

Después, durante el transcurso del día, Molotov ha transmitido por radio el siguiente mensaje, explicando que la “Madre Patria de Obreros y Granjeros” ha sido atacada:


A las cuatro en punto de la madrugada (hora rusa), fuerzas armadas alemanas y rumanas han llevado la guerra al interior de nuestro país sin que a la Unión Soviética se le haya entregado ninguna clase de razón ni declaración de guerra. Las ciudades de Jiev, Sebastopol, Kovno y otras han sido bombardeadas. Según los informes que hemos recibido hasta ahora, más de doscientas personas han resultado muertas o heridas.

El ataque contra la Unión Soviética ha sido perpetrado a pesar de la existencia de un tratado de no agresión entre Alemania y Rusia que ha sido respetado escrupulosamente por nosotros hasta el último detalle. La guerra no es una guerra llevada a cabo por el pueblo alemán, sino una guerra que le ha sido forzada a éste por los gobernantes de Alemania, que han procedido contra nosotros de la misma manera que han hecho contra los franceses, los checos, los polacos, los serbios, los noruegos, los daneses, los belgas, los holandeses y otras naciones. Mientras que a las cuatro en punto de la mañana las baterías alemanas y rumanas abrían fuego sobre nosotros, el Embajador alemán en Moscú, Graf von der Schulenburg, se presentaba ante mí a las 5:30 simplemente para informarme de que Alemania había abierto las hostilidades contra nosotros.

Le señalé al Embajador alemán que, hasta este momento, Alemania no había presentado la menor queja ni efectuado ningún tipo de protesta o exigencia. Enfatizo ante la nación rusa y el mundo que ni la proclamación de Hitler se corresponde con la verdad ni reposan sus argumentos sobre hechos. No es la primera vez en la historia del pueblo ruso que hemos sido invadidos. Luchamos contra Napoleón y triunfamos en aquel combate con el amor entusiasta por la Patria.

Le informé al Embajador alemán de parte del gobiernos soviético que aceptábamos el desafío. El pueblo ruso lucha por su Patria, su honor y su libertad. ¡Ganaremos! ¡Pueblo de la Unión Soviética! ¡Unidos como nunca antes! ¡Confiad en nuestro ejército, flota y fuerza aérea! ¡Cada uno, que cumpla con su deber!

Discurso de Churchill.

Churchill no ha dejado pasar la ocasión de subirse a la palestra y ha transmitido por radio el siguiente mensaje:

El complot judío contra Europa.

He escogido para hablaros el momento en que llegamos a uno de los puntos culminantes de la guerra. A las cuatro de la madrugada de hoy, los alemanes han atacado e invadido Rusia. Por su parte, la Gran Bretaña ha ofrecido toda la ayuda material y económica posible a la nueva víctima de Alemania. Las divisiones alemanas se habían ido concentrando día tras día a lo largo de la línea que se extiende desde el mar Blanco hasta el Negro, y de pronto, sin una declaración de guerra, sin un ultimátum, una lluvia de bombas ha empezado a caer sobre las ciudades rusas mientras las tropas de Hitler violaban la frontera.

Hitler pretende apoderarse del trigo y del petróleo rusos y sumir al pueblo soviético en el hambre más espantosa que registra la Historia. Dentro de seis meses, el peso de la ayuda que recibiremos de los Estados Unidos en material de guerra de toda clase, sobre todo en aparatos pesados de bombardeo, empezará a dejar sentir sus efectos. Esta guerra no es una lucha de clases: es una guerra, en la que el Imperio británico y la comunidad de naciones íntegra están comprometidos, sin distinción de raza, confesión o partido.

La posición del Gobierno británico es ésta: No tenemos más que un fin y un objetivo: destruir a Hitler y a todos los vestigios del régimen nazi, y prestaremos toda la ayuda que podamos a Rusia y al pueblo ruso. El peligro de Rusia, es nuestro propio peligro y el de los Estados Unidos. Bombardearemos Alemania día y noche, y cada mes haremos tragar al pueblo alemán una dosis más amarga y mayor que la que él administra a los demás.


La Gran Bretaña comete un nuevo error estratégico y a pesar de la traición de los soviéticos hace cerca de dos años, promete a Moscú toda su asistencia. De este modo, la inevitable derrota de la Unión Soviética va a ser indirectamente un nuevo fracaso británico, esta vez definitivo. ¿En qué puede consistir la ayuda? Exclusivamente en cooperación aérea, pero ésta se hubiera podido efectuar sin necesidad de anunciarla solemnemente. Además, siempre se decía que la aviación soviética era de primera categoría. Declarándose aliada del comunismo, Inglaterra refuerza involuntariamente la posición moral del Tercer Reich.

Europa entera celebra el principio del fin de la Bestia Roja.

Celebramos la declaración de guerra y el fulminante avance que le ha seguido como uno de los sucesos de más grata trascendencia que podían ocurrir. El papel que Alemania asume cuenta con simpatías que pudiéramos calificar de universales, porque ¡cuántas y cuántas simpatías no estarán al lado del Reich en esta hora, aun entre los que, nominalmente, aparecen como sus enemigos! La ardiente simpatía de todos los ciudadanos de bien del mundo entero, tan manifiesta y en tan nobles motivos fundada, se acrecienta en esta hora y acude fervorosa hacia la Gran Alemania.

En nombre de todos aquellos que se vieron envueltos en las siniestras maniobras del Komintern y vieron su patria desangrada por el verdugo ruso, de los que vieron profanados sus altares por la inspiración del comunismo ateo, de los que lloraron a miles y miles de hermanos suyos asesinados en las checas que, técnicos del suplicio llegados de Rusia, implantaron en sus desdichadas tierras, de los que supieron cómo todo el oro de sus bancos fue expoliado por los agentes de Stalin, de los que se vieron sumidos en una guerra sin cuartel ante el Ejército Rojo, en nombre de todos ellos, no podemos perdonar al Estado criminal que desde el mismo instante de su concepción prendió la llama de la guerra social en los campos y ciudades de Europa.

Fresca aún la sangre derramada en muchas de sus víctimas (España, Finlandia, Lituania, Estonia, Lituania, Besarabia) candentes las huellas del estrago, cuando los más directamente responsables de los crímenes cometidos van a ser castigados, un movimiento cálido conmueve la conciencia de Europa. ¡Viva Europa!, por encima de todo. Las turbas de esclavos rojos que un pequeño y heroico país —Finlandia— supo contener con ejemplar heroísmo, van a ser aniquiladas. El mundo, repetimos, respira con alivio, Alemania cumple un magnífico destino y es instrumento de la justicia divina.

Sieg Heil!
Nichts für uns, alles für Europa!

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