viernes, 12 de noviembre de 2010

Molotov en Berlín con el Führer - 12/11/1940.

Camaradas,

El Ministro de Asuntos Exteriores soviético Vyacheslav Molotov ha llegado a Berlín por la mañana, donde ha sido recibido con gran ceremonia. La primera reunión oficial ha tenido lugar durante la tarde en la Cancillería del Reich. El comunicado que ha sido enviado a la Prensa es el siguiente:


Llegada a Berlín de Molotov.

El martes por la tarde, el Führer ha recibido al Presidente del Consejo de Comisarios Populares de la Unión Soviética y Comisario Popular de Exteriores, Herr Molotov, en la nueva Cancillería del Reich, en presencia del Ministro de Asuntos Exteriores del Reich, von Ribbentrop, para un prolongado debate. Herr Molotov ha estado en compañía del Vice-Comisario Popular de Exteriores, Dekanazov. Una guardia de honor de la SS Leibstandarte ha dispensado respetos militares a los invitados a su llegada y salida.

No obstante, como pueden imaginarse los lectores, el contenido de la reunión ha sido mucho más extenso.  Lean ahora el detallado informe que se ha archivado en las oficinas del Reich: 

El Führer y Molotov se saludan.  Entre ellos, el enviado soviético en Alemania Alexander Schkwarzew.

Después de algunas palabras de bienvenida, el Führer ha declarado que la idea que más tiempo ha ocupado en su mente al meditar sobre este encuentro es la siguiente: En la vida de los pueblos resulta harto difícil establecer un rumbo de desarrollo durante un largo periodo de tiempo en el futuro y el estallido de los conflictos a menudo se ve fuertemente influenciado por los factores personales; él cree, no obstante, que se debe intentar hacer el esfuerzo de fijar el desarrollo de las naciones, incluso durante un largo periodo de tiempo, en la medida de lo posible, de modo que pueda evitarse la fricción y recluir los elementos de conflicto tanto como sea humanamente posible. Esto viene muy a propósito en el caso de dos naciones tales como la alemana y la soviética que tienen en su cúspide a dos hombres con la suficiente autoridad de comprometer a sus países a un desarrollo en una dirección concreta. En el caso de la Unión Soviética y Alemania, además, se trata dos naciones muy grandes que por naturaleza no tienen porqué tener ningún conflicto de intereses si cada nación entiende que la otra tiene ciertas necesidades vitales sin la garantía de las cuales su existencia resulta imposible. Además de esto, ambas naciones tienen sistemas de gobierno que no llevan a cabo la guerra por amor a la guerra, sino que necesitan la paz más que la guerra para llevar a cabo sus tareas domésticas. En lo que respecta a las necesidades vitales, en particular en el campo económico, debería ser realmente posible alcanzar un acuerdo entre ellas que conduzca a una colaboración pacífica entre los dos países más allá de lo que dure la vida de sus actuales líderes.

Un punto de vista ameno del encuentro entre el Führer y el Ministro soviético.

Después de que Molotov haya expresado su completo acuerdo con estos argumentos, el Führer ha continuado diciendo que obviamente constituye una tarea difícil establecer los tiempos de desarrollo entre pueblos y países en un largo periodo. Él cree, sin embargo, que sería posible elaborar con claridad y precisión ciertos puntos de vista generales con bastante independencia de motivaciones personales y orientar los intereses políticos y económicos de ambos pueblos de manera que se pueda obtener la certeza de que no surjan conflictos entre ellos durante largos periodos. La situación en la que la conversación de hoy está teniendo lugar tiene la peculiaridad de que Alemania se encuentra en guerra mientras que la Rusia soviética no lo está. Mucha de las medidas tomadas por Alemania han estado influidas por su estado de beligerancia. Muchos de los pasos que ha sido necesario tomar en el curso de la guerra se han desarrollado desde la propia conducción de la guerra y no han podido ser anticipados al comienzo. Por lo general, no sólo Alemania sino también Rusia han obtenido grandes ventajas. Más aún, la colaboración política durante el primer año de su existencia ha sido de considerable valor para ambos países.

Molotov ha afirmado que está de acuerdo con esto.

La oratoria del Führer envuelve a Molotov.

El Führer ha declarado que es probable que ninguno de los dos pueblos haya cumplido sus deseos al cien por cien. En la vida política, no obstante, incluso conseguir el veinte o veinticinco por ciento de lo que se reclama puede ser un buen trato. Él cree que tampoco en el futuro se podría conseguir todo lo que se desea, pero que los dos mayores pueblos de Europa, si van juntos, podrían, en cualquier caso, ganar más que si trabajaran el uno contra el otro. Si se mantienen unidos, siempre se les acumularán las ventajas. Si trabajan el uno en contra del otro, en cambio, sólo ganarían terceros países.

Molotov responde que el argumento del Führer es completamente correcto y que será confirmado por la Historia y que resulta particularmente aplicable en la actual situación.

El Führer continúa diciendo que a partir de estas ideas ha estado ponderando con bastante sobriedad la cuestión de la colaboración germano-rusa, para el tiempo en que las operaciones militares hubieran concluido.

Al Führer no se le escapa ningún detalle.

La guerra, sin embargo, ha acarreado complicaciones que Alemania no podía prever que le ha obligado de cuando en cuando a actuar militarmente ante ciertos acontecimientos. El Führer ha descrito entonces a Molotov el desarrollo de las operaciones militares hasta el presente, que ha desembocado en la situación actual en la cual Inglaterra no dispone de ningún aliado en el continente. Ha descrito con detalle las operaciones militares que se llevan a cabo en estos momentos contra Inglaterra y ha destacado la influencia que las condiciones meteorológicas tienen en dichas operaciones. Las medidas de represalia ingleses son ridículas; los caballeros rusos pueden convencerse ellos mismos de primera mano de la ficción de la supuesta destrucción de Berlín. Tan pronto como las condiciones atmosféricas mejoren, Alemania estará en situación de asestar el gran golpe final contra Inglaterra. Por el momento, entonces, su objetivo es no sólo efectuar los preparativos militares para esta lucha final, sino también para aclarar los asuntos políticos que serán más relevantes durante y después de este enfrentamiento. Ha reexaminado, por consiguiente, las relaciones con Rusia, y no en un sentido negativo, sino con la intención de organizarlas de manera positiva, si resulta posible, durante un largo periodo de tiempo. Al hacer esto ha llegado a varias conclusiones:
1. Alemania no busca obtener ayuda militar de Rusia.
2. Debido a la tremenda extensión de la guerra, Alemania se ha visto obligada, para oponerse a Inglaterra, a penetrar en territorios situados muy lejos de ello y en los que no está esencialmente interesada política o económicamente.
3. Hay, sin embargo, varios requisitos, la importancia de los cuales se ha hecho evidente sólo durante la guerra, pero que resultan absolutamente vitales para Alemania. Entre ellos existen ciertas fuentes de materias primas que Alemania considera de lo más vitales y absolutamente indispensables. Posiblemente Herr Molotov sea de la opinión de que en cualquier caso se han alejado de la concepción de esferas de influencia que habían sido acordadas por Stalin y von Ribbentrop. Tales desviaciones ya habían ocurrido en algunos casos en el curso de las operaciones rusas contra Polonia. En algunos casos, bajo una ponderada reflexión acerca de los intereses alemanes y rusos, él (el Führer) no había estado dispuesto a realizar concesiones, pero se había dado cuenta de que resultaba deseable acceder a los deseos de Rusia a medias tal y como, por ejemplo, sucedió en el caso de Lituania. Desde un punto de vista económico, Lituania había tenido, ciertamente, cierta importancia para los alemanes pero, desde el punto de vista político, nosotros habíamos comprendido la necesidad de enderezar la situación en este campo para evitar en el futuro la resurrección espiritual de ciertas tendencias que era capaces de originar tensiones entre Alemania y Rusia. En otro caso, a saber, el Tirol del Sur, Alemania había adoptado una posición similar. Sin embargo, durante el desarrollo de la guerra, han surgido algunos factores que Alemania no podía haber anticipado al comienzo pero que deben ser considerados absolutamente vitales desde el punto de vista de las operaciones militares.

Foto "de familia" con las delegaciones soviética y alemana.

Él (el Führer) ha ponderado ahora la cuestión de cómo, más allá de otras consideraciones insignificantes, puede aclararse a grandes rasgos la colaboración entre Alemania y Rusia y qué dirección deberían tomar los desarrollos germano-rusos. En esta materia los siguientes puntos de vista son de vital importancia para Alemania:
1. La necesidad de Lebensraum.  Durante la guerra, Alemania ha adquirido áreas tan vastas que va a requerir de cien años para utilizarlas por completo.
2. Resulta necesario la expansión colonial en África Central.
3. Alemania tiene la necesidad de ciertas materias primas cuyo suministro debe salvaguardar a toda costa.
4. No puede permitir que potencias hostiles establezcan bases aéreas o navales en ciertas áreas.

En ningún caso, no obstante, se verían afectados los intereses de Rusia. El imperio ruso puede desarrollarse sin el menor perjuicio de los intereses alemanes (Molotov expresa su acuerdo en esto). Si ambos países llegan a interiorizar esto, podrán colaborar en su mutuo beneficio y podrán ahorrarse dificultades, fricciones y tensiones nerviosas. Es perfectamente obvio que Alemania y Rusia nunca llegarán a fusionarse en un mismo mundo. Ambos países existirán siempre de manera separada como dos poderosos elementos del mundo. Cada uno puede moldear su futuro a su gusto si al hacer esto tiene en consideración los intereses del otro. Alemania no alberga ningún interés en Asia que no sean intereses generales económicos y comerciales. En particular, no tiene intereses coloniales ahí. Ella sabe, además, que los territorios coloniales en Asia probablemente terminen en manos de Japón. Si por casualidad China también fuera atraída a la órbita de las naciones del Nuevo Orden, cualquier aspiración colonial quedaría abocada al fracaso desde el comienzo a la vista de las ingentes masas de gente que vive allí.

Hay en Europa una serie de puntos de contacto entre Alemania, Rusia e Italia. Cada uno de estos tres países tiene un comprensible deseo de obtener una salida al mar abierto. Alemania desea salir al mar del Norte, Italia desea eliminar la barrera de Gibraltar y Rusia también mira hacia el océano. En la actualidad, la cuestión estriba en la posibilidad que existe de que todos estos grandes países puedan obtener acceso libre al océano sin entrar en conflicto entre ellos. Éste es también el punto de vista desde el que debe contemplarse la organización de las relaciones europeas después de la guerra. Los hombres de estado que lideren Europa deberán evitar que esta guerra se convierta en el padre de una nueva guerra. Los asuntos a ser solventados deben, por lo tanto, solventarse de manera que, al menos en el futuro inmediato, no pueda surgir ningún nuevo conflicto.

Molotov y Stalin, un único cerebro en dos cuerpos.

Por su parte, Molotov ha respondido que las palabras del Führer han sido de una naturaleza general y que de manera general él está de acuerdo con sus razonamientos. También es de la opinión que sería de gran interés para Alemania y la Unión Soviética si los dos países pudiesen colaborar y no luchar entre sí. A su salida desde Moscú, Stalin le había dado instrucciones exactas, y todo lo que está a punto de decir es idéntico al punto de vista de Stalin. Él está de acuerdo con el Führer en que las dos partes han obtenido grandes beneficios del acuerdo germano-ruso. Alemania ha podido disfrutar de una segura retaguardia que, como es generalmente sabido, ha sido de gran importancia en el posterior desarrollo de los acontecimientos durante el primer año de guerra. En Polonia, también, Alemania ha obtenido considerables ventajas económicas. Mediante el intercambio de Lituania por el Voivodeship de Lublin, toda posible fricción entre Rusia y Alemania ha podido ser evitada. El acuerdo germano-ruso del año pasado puede considerarse, por tanto, un rotundo éxito y cumplido de cabo a rabo excepto por un punto: Finlandia. La cuestión finlandesa todavía se encuentra sin resolver, y Molotov le ha pedido al Führer que le diga si el acuerdo germano-ruso en lo que respecta a Finlandia, está en vigor todavía. En la opinión del Gobierno soviético, no ha habido cambios ahí. También, en la opinión del Gobierno soviético, el acuerdo germano-ruso del año pasado representa sólo una solución parcial. Mientras tanto, otros asuntos han surgido que también deben ser resueltos.

A continuación, Molotov ha preguntado acerca del Pacto Tripartito. ¿Cuál es el significado del Nuevo Orden en Europa y Asia y qué papel tendría la Unión Soviética en él? Estos asuntos deben ser discutidos durante las conversaciones de Berlín y durante la esperada visita del Ministro de Asuntos Exteriores alemán a Moscú, con la que los rusos cuentan. Más aún, hay asuntos que tienen que ser clarificados en lo que respecta a los intereses que tiene la Unión Soviética en los Balcanes y el Mar Negro y acerca de Bulgaria, Rumanía y Turquía. Al Gobierno soviético le resultaría más fácil dar respuestas específicas a las preguntas planteadas por el Führer si pudiera obtener las explicaciones que acaba de solicitar. La Unión Soviética estaría interesada en el Nuevo Orden de Europa, y en particular en el tiempo y la forma de este Nuevo Orden. También le gustaría saber algo acerca de los límites de la denominada Esfera de la Gran Asia Oriental.

Molotov en Berlín.

El Führer ha respondido que el pacto Tripartito se hizo para regular las condiciones en Europa de acuerdo con los intereses naturales de las naciones europeas, y en consecuencia Alemania se acerca ahora a la Unión Soviética para que pueda expresar su opinión en lo que respecta a sus áreas de interés. Bajo ninguna circunstancia se va a tener que enfrentar la Unión Soviética a hechos consumados. Esto se aplica no sólo a Europa, sino también a Asia, donde la propia Rusia va a tener que cooperar en la definición de la Esfera de la Gran Asia Oriental donde tendrá que designar sus reclamaciones. La tarea de Alemania en este caso es la de mediadora.

El Führer ha hecho referencia a continuación a la mencionada coalición de poderes, en la cual lo que más le preocupa no es la relación germano-rusa, sino más bien si la colaboración entre Alemania, Francia e Italia va a ser posible. Es sólo ahora cuando cree que este problema puede ser resuelto y, si los tres países aceptan un acuerdo a grandes rasgos, es entonces cuando él piensa que sería posible contactar con la Rusia soviética con el propósito de tratar las cuestiones del Mar Negro, los Balcanes y Turquía.

En conclusión, el Führer ha resumido diciendo que la discusión, hasta cierto punto, representa el primer paso concreto hacia una colaboración comprensiva con la debida consideración hacia los problemas de la Europa Oriental, que deben ser resueltos entre Alemania, Italia y Francia, así como hacia los problemas del Este, que esencialmente son una tarea de Rusia y Japón, pero en lo que Alemania ofrece lo mejor de su capacidad de mediación. Por otro lado, resulta una tarea fundamental obstaculizar cualquier intento por parte de los Estados Unidos de “hacer dinero” en Europa. Los Estados Unidos no deben tener negocios en Europa, África o Asia.

Molotov ha expresado su acuerdo con las afirmaciones del Führer sobre el papel de América e Inglaterra. La participación de la Unión Soviética en el Pacto Tripartito me parece completamente aceptable en principio, siempre que la Unión Soviética vaya a cooperar como un socio y no simplemente como un objeto. En tal caso, no veo dificultades en cuanto a la participación de la Unión Soviética en el esfuerzo común. Pero el objetivo y significado del Pacto debe en primer lugar definirse con mayor precisión, en particular en lo concerniente a los límites de la Esfera de la Gran Asia Oriental.

A la vista de una posible alarma de ataque aéreo, la charla ha debido ser interrumpida llegado este punto y pospuesta para el día siguiente. Ésta ha sido la manera con la que el inefable Churchill ha querido estar presente en la cumbre germano-soviética. Antes, el Führer le ha prometido a Molotov que discutirá con él con gran detalle los varios temas que han surgido durante la conversación. Después, por la tarde, Ribbentrop ha dispensado a su invitado soviético una cena en el hotel Kaiserholf.

Es lebe unser Führer!

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