sábado, 6 de noviembre de 2010

El Führer ante la democracia - 06/11/1940.

Camaradas,

Es una buena ocasión, con motivo de la reelección de Franklin Delano Roosevelt en los Estados Unidos, de recordar alguna de las ideas esenciales del Nacionalsocialismo, la doctrina que, junto con el Fascismo de Benito Mussolini, está destinada a dominar la Historia a partir de este siglo veinte por encima de la democracia capitalista y de su aberrante derivación: el comunismo.  Y es que el pensamiento del Führer al respecto de esta clase de comicios democráticos ha quedado claramente expresado en su gran obra, el Mein Kampf. Leamos ahora algunas de sus sabias palabras:

"Nuestra última esperanza: HITLER." Cartel electoral de 1932, con una Alemania convulsa y deshecha bajo el régimen de Weimar.

El Parlamento decide sobre alguna cosa cualquiera, por devastadoras que sean sus consecuencias; nadie es individualmente responsable, nadie puede ser llamado a rendir cuentas.  Porque, ¿podemos decir que existe responsabilidad de parte de un gobierno, cuando despúés de haber ocasionado todos los perjuicios imaginables se limita a presentar la renuncia? ¿Existe responsabilidad en el cambio de la composición política de una coalición o, siquiera en la disolución del Parlamento? ¿Cómo es posible responsabilizar a una mayoría variable de individuos?  El concepto mismo de la responsabilidad, ¿no está, por ventura, íntimamente vinculado a la personalidad? ¿Puede en la práctica procesarse al personaje principal de un gobierno por actos cuya comisión sólo es imputable a la voluntad y al arbitrio de una numerosa asamblea de individuos?

El estadista dirigente.  Cartel electoral del NSDAP.

¿Ocurre, acaso, que la misión de un estadista dirigente no consiste tanto en concebir ideas o planes constructivos como en el arte de procurar que el numen de sus concepciones sea comprendido por un rebaño de cernícalos a fin de acabar implorando el consentimiento de los mismos?  ¿Es fuerza que el estadista se halle convencido de que necesita dominar el arte de la persuasión en la misma medida en que posea aptitud para escoger la más prudente regla de conducta o las más acertadas decisiones?

Papeleta electoral al Reichstag.  En la casilla primera, el NSDAP del Führer.

¿Se nos figura que el progreso es el resultado de la inteligencia combinada de la mayoría, y no obra del cerebro individual?  ¿Nos imaginamos que nos será posible en lo sucesivo prescindir de este concepto de la humana cultura?

¿No se nos antoja, por el contrario, más necesario en nuestros días que en cualquier edad pretérita?

La larga lucha del Führer por el poder.  1933, Dortmund, durante un mitin electoral.

Al negar el valor del individuo, sustituyéndolo por la suma de la muchedumbre existente en cualquier época dada, el principio parlamentario basado en el beneplácito de la mayoría, atenta contra el principio aristocrático fundamental de la naturaleza, a propósito de lo cual, su opinión sobre las clases altas no necesita relacionarse con la actual decadencia de nuestra crema social.

Es difícil para el lector ordinario de periódicos judíos, a menos que no se haya habituado a pensar y a razonar por sí mismo, imaginar los males encerrados en esta moderna institución de gobierno democrático llamada Parlamento.  A ella se debe, en primer término, que nuestra vida política haya tenido que soportar el incontenible alud de cuanto hay de despreciable.  En tanto que los verdaderos dirigentes se hallen divorciados de las actividades políticas, que no consisten, principalmente, en la labor creadora, sino en pactar y regatear a fin de granjearse los favores de la mayoría, tales actividades estarán a la altura de las mentalidades inferiores y constituirán un poderoso atractivo para las mismas.

"Sólo Hitler." Cartel electoral del NSDAP.

Hay una cosa que no podemos ni debemos olvidar: una mayoría no puede subsistir al Hombre.  La mayoría ha sido siempre, no sólo abogado de la estupidez, sino también, abogado de las conductas más cobardes; y así como cien mentecatos no suman un hombre listo, tampoco es probable que una resolución heroica provenga de cien cobardes.

Es lebe Nationalsozialismus!

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