domingo, 2 de octubre de 2011

El Führer da inicio a "la última y más decisiva gran batalla" - 02/10/1941.

Cuarteles Generales del Führer, 2 de octubre de 1941.

¡Soldados del Frente Este!

Lleno de una grave preocupación por la existencia y el futuro de nuestro Pueblo, decidí el 22 de junio convocaros para detener en el último minuto la amenaza de un ataque de nuestro enemigo. Como sabemos hoy, la intención de los jerarcas del Kremlin era destruir no sólo Alemania, sino también Europa. Camaradas, hasta ahora os habéis dado cuenta de dos cosas:

El Führer, cara a cara con sus soldados.

1. Este oponente se había equipado militarmente para su ataque hasta tal punto que ha sobrepasado incluso nuestros peores temores.

2. Que Dios tenga piedad de nuestro Pueblo y de todo el mundo europeo si este enemigo bárbaro hubiera sido capaz de mover sus decenas de miles de tanques antes de que lo hubiésemos hecho nosotros. Toda Europa habría estado perdida. Dado que este enemigo no está constituido por soldados, sino, en su mayor parte, por bestias.

Ahora, mis camaradas, habéis visto este “paraíso de trabajadores y campesinos” con vuestros propios ojos. En un país cuya extensión y fertilidad podría alimentar a todo el mundo, reina una pobreza que nosotros los alemanes no nos podemos imaginar. Esto es el resultado de casi veinticinco años de dominio judío que, como el Bolchevismo, esencialmente refleja la más básica forma de capitalismo. Los que sostienen este sistema son los mismos en ambos casos: ¡judíos y de nuevo judíos!

El Führer pasa revista a sus soldados.

¡Soldados!

Cuando os convoqué para sofocar el peligro que amenazaba nuestra patria el 22 de junio, os enfrentásteis a la más grande potencia militar de todos los tiempos. En apenas tres meses, gracias a vuestro arrojo, mis camaradas, ha sido posible destruir una brigada de tanques tras otra de este oponente, eliminar a un sinfín de divisiones, capturar innumerables prisioneros, ocupar un espacio ilimitado. Y este espacio no está vacío, es un espacio en el que este oponente vive y del que su gigantesca industria de guerra recibe materias primas de todo tipo. En unas pocas semanas, ¡tres de sus distritos industriales más importantes estarán por completo en vuestras manos!

Vuestros nombres, soldados de la Wehrmacht Alemana, y los nombres de nuestros bravos aliados, los nombres de vuestras divisiones, regimientos, vuestros buques y escuadrones, estarán unidos por siempre a las mayores victorias de la historia mundial. Habéis capturado dos millones cuatrocientos mil prisioneros, habéis destruido o capturado dicisiete mil quinientos tanques y más de veintiún mil cañones, habéis derribado o destruido en el suelo catorce mil doscientos aviones. ¡El mundo no ha visto nunca nada así!

El área que las tropas alemanas y sus aliados ocupan hoy tiene más de dos veces la extensión del Reich Alemán en el año 1933, más de cuatro veces la extensión de Gran Bretaña.

El Führer saluda a sus soldados, que han demostrado ser dignos de él.

Desde el 22 de junio, el más poderoso sistema de posiciones ha sido quebrado, poderosos cursos de agua han sido cruzados, innumerables ciudades conquistadas, fortalezas, búnkeres han sido aplastados o vencidos. Desde el lejano norte, donde nuestros excepcionalmente valientes aliados finlandeses han demostrado su heroísmo por segunda vez, hasta abajo en Crimea, os mantenéis hoy, junto con divisiones eslovacas, húngaras, italianas y rumanas, mil kilómetros en el interior de territorio enemigo. Unidades españolas, croatas y belgas se unirán ahora a vosotros y otras las seguirán. Porque esta lucha, quizás por primera vez, es considerada por todas las naciones europeas como una acción común para salvar al continente de la más valiosa cultura.

Inmenso también es el trabajo que se está realizando detrás de vuestro gigantesco frente. Cerca de dos mil puentes de más de doce metros de longitud han sido construidos, cuatrocientos cinco puentes de ferrocarril han sido tendidos, cuarenta mil kilómetros de vías ferroviarias han comenzado a funcionar de nuevo; sí, más de quince mil kilómetros de vías han sido ya ajustadas a la anchura europea. Miles de kilómetros de carreteras están en construcción. Vastas áreas han sido asumidas ya por la administración civil y la normalidad en la vida está siendo restablecida rápidamente bajo leyes razonables. ¡Enormes depósitos de provisiones, combustible y municiones están listos!

El Führer saluda a los heridos del Frente Este durante una de sus últimas visitas.

Este grandísimo éxito en la lucha ha quedado asegurado mediante los sacrificios, cuyo número –aunque difíciles para el camarada individual y su familia- en términos globales no alcanzan el cinco por ciento de los de la Guerra Mundial. Lo que vosotros, camaradas, junto con nuestros valientes soldados aliados, tenéis detrás en términos de logros, valentía, heroísmo, privaciones y esfuerzos durante los últimos tres meses y medio, no lo sabe nadie mejor que alguien que él mismo una vez cumplió con su deber como soldado en la pasada guerra.

¡Pero en estos tres meses y medio, mis soldados, los requisitos han sido creados finalmente para ese último golpe gigantesco que aplastará al enemigo antes de la llegada del invierno! En la medida de lo que ha sido humanamente posible, todos los preparativos se han completado. Esta vez, todo ha sido preparado paso a paso y de acuerdo al plan para atraer al adversario hasta una situación en la que le podamos asestar el golpe mortal.

Hoy comienza la última y más decisiva gran batalla de este año.

¡La victoria será nuestra!

Tendrá un efecto demoledor sobre este enemigo y, al mismo tiempo, sobre el propio instigador de esta guerra: Inglaterra. Al derrotar a este enemigo, eliminaremos al último aliado de Inglaterra en el continente. Con ello, liberaremos a Alemania y a toda Europa de un peligro como no se había cernido sobre el continente desde los tiempos de los hunos y más tarde las invasiones mongolas. El Pueblo Alemán estará con vosotros todavía con mayor intensidad en las semanas venideras que antes.

Lo que vosotros y los soldados aliados con vosotros habéis logrado ya nos obliga a todos a expresar una inmensa gratitud. Toda la patria alemana os acompaña en los días difíciles que están por venir conteniendo el aliento y con sus mejores deseos. Porque, con la ayuda de Dios, le daréis no sólo la victoria, sino también el más importante requisito para la paz.

Adolf Hitler, Führer y Comandante Supremo de la Wehrmacht.

3 comentarios:

  1. Uno de sus mejores discursos !!

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  2. En realidad, es un comunicado. Me imagino que los comandantes de cada unidad se lo leerían a sus soldados antes de lanzarse a la batalla.

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  3. Antes de lanzarse a la derrota total.

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