viernes, 9 de abril de 2010

Memorándum de Weserübung - 09/04/1940.

Camaradas,

Al mismo tiempo que las operaciones contra Noruega y Dinamarca han dado comienzo, a las 4:20 de la mañana, los respectivos enviados alemanes Bräuer y Cecil von Rhente-Fink han presentado a los Gobiernos en Oslo y Copenhague el siguiente memorándum, que no ultimátum y que, entre otras cosas, sirve para aclarar la situación en Escandinavia que ha llevado al Reich a la acción:

MEMORÁNDUM 


Contrariamente al deseo sincero del pueblo alemán y de su Gobierno de vivir en paz y amistad con los pueblos inglés y francés, y pese a la falta de motivos fundados para un conflicto entre ellos, los que tienen el poder en Londres y París declararon la guerra a Alemania. Al desencadenar esta guerra de agresión y destrucción contra la existencia del Reich alemán y del pueblo alemán para la cual habían estado preparándose largo tiempo, Inglaterra y Francia también han comenzado una guerra marítima contra el mundo neutral.

Mientras que con la más completa desconsideración hacia las más elementales reglas del derecho internacional buscaban dirigir un bloqueo de hambre contra mujeres, niños y ancianos alemanes, al mismo tiempo sometían a los estados neutrales a sus despiadadas medidas de bloqueo. Las consecuencias inmediatas de estos métodos de guerra iniciados por Inglaterra y Francia, que son contrarios al derecho internacional y que tenían que ser respondidas por parte de Alemania con contramedidas, eran el severo daño causado al tráfico mercante y al comercio neutral. Este procedimiento inglés, sin embargo, asestaba a la misma concepción de neutralidad un golpe impactante. No obstante Alemania, por su parte, ha hecho esfuerzos serios en preservar los derechos de las naciones neutrales mediante sus iniciativas de limitar la guerra marítima a las zonas marítimas situadas entre Alemania y sus oponentes. En contraste a esto, Inglaterra, con el objeto de alejar el peligro de sus propias islas y al mismo tiempo evitar el comercio alemán con los países neutrales, ha empeñado esfuerzos cada vez mayores en llevar la guerra marítima a las aguas neutrales. En la persecución de este método auténticamente británico de conducir la guerra, Inglaterra ha emprendido acciones beligerantes en el mar y en el aire e incluso en las aguas territoriales de Dinamarca y Noruega a un nivel cada vez mayor y en flagrante incumplimiento de la legislación internacional.

Desde el estallido de la guerra Alemania había previsto este desarrollo. A través de su política económica doméstica y exterior ha sabido cómo frustrar el intento de los británicos de establecer un bloqueo de hambre contra el pueblo alemán y cómo impedir la estrangulación del comercio alemán con los estados neutrales. Esto ha hecho que el colapso completo de la política de bloqueo británica haya resultado cada vez más evidente en los últimos meses.

Este desarrollo de las circunstancias, junto con la nula esperanza de éxito de ningún ataque directo contra las defensas alemanas occidentales y la creciente ansiedad en Inglaterra y Francia a la vista de los exitosos contraataques alemanes en mar y aire, ha causado recientemente que ambas naciones están haciendo esfuerzos cada vez mayores por todos los medios a su alcance para transferir el teatro de la guerra a territorios neutrales tanto dentro como fuera de Europa. Ni qué decir tiene que siguiendo la tradición británica, Inglaterra y Francia, al hacer estos intentos, tienen en mente principalmente los territorios de los pequeños estados europeos. Durante los últimos meses los hombres de estado de Inglaterra y Francia han proclamado abiertamente que la extensión de la guerra a estos territorios supone la concepción estratégica fundamental de su forma de conducir la guerra.

El conflicto ruso-finlandés ofreció la primera oportunidad para esto. Los Gobiernos ingles y francés expresaron abiertamente su intención de intervenir con fuerza militar en el conflicto que enfrentaba a la Rusia soviética y Finlandia, y utilizar el territorio de los estados del norte como base de operaciones para este propósito. Sólo la temprana conclusión de la paz en el norte, que tuvo lugar en contra de sus deseos y expectativas, les libró de llevar a efecto esta decisión en aquel momento. Cuando los hombres de estado inglés y francés declararon que habían intentado hacer depender la ejecución de esta acción en el consentimiento de los estados nórdicos, eso fue una gran mentira. El Gobierno del Reich tiene pruebas documentales en su poder que demuestran que Inglaterra y Francia habían decidido conjuntamente, si fuese necesario, llevar a cabo la acción a través de los territorios de los estados nórdicos incluso contra su voluntad.

El factor decisivo es, sin embargo, el siguiente:
Por la actitud de los Gobiernos francés e inglés antes y después de la conclusión de la paz soviético-finlandesa, y por la evidencia documental en manos del Gobierno del Reich, hay pruebas irrefutables de que la decisión de ayudar a Finlandia contra Rusia debería por encima de ese propósito servir a otros planes.

Esos otros planes de Inglaterra y Francia en Escandinavia eran y son los siguientes:
1. Mediante la ocupación de Narvik, cortar a Alemania su ruta de suministro de hierro desde el norte.
2. Mediante el desembarco de fuerzas de combate ingleses y francesas en países escandinavos, establecer un nuevo frente para atacar el flanco de Alemania desde el norte.

De esta manera los países nórdicos servirían de teatro de guerra para las fuerzas inglesas y francesas, mientras que los pueblos nórdicos, de acuerdo con la legendaria tradición inglesa serían asignados el papel de tropas auxiliares y mercenarias. Dado que a causa de la conclusión de la paz ruso-finlandesa este plan fue frustrado, entonces se le hizo más claro al Gobierno del Reich que Inglaterra y Francia estuvieron haciendo definitivos esfuerzos para realizar y desarrollar sus planes de una manera distinta. Con la continua necesidad de preparar una intervención en el norte, los Gobiernos inglés y francés en recientes semanas han proclamado abiertamente la tesis de que no podría haber neutralidad en esta guerra y que era el deber de los pequeños países de tomar parte en la guerra contra Alemania. Esta tesis fue esparcida al extranjero por la propaganda de las potencias occidentales, apoyada por la creciente presión política sobre los países neutrales.

Si alguna vez hubo la más mínima duda respecto a la definitiva intención de las potencias occidentales de intervenir en el norte, ésta ha desaparecido durante los últimos días. El Gobierno del Reich tiene en su poder evidencias de que Inglaterra y Francia intentaban efectuar una ocupación por sorpresa de ciertos territorios en los países nórdicos dentro de los próximos días. Los países nórdicos por su parte no sólo no han ofrecido ninguna resistencia a estas intromisiones de Inglaterra y Francia hasta ahora, sino que incluso han tolerado sin tomar ninguna contramedida las más graves intromisiones en sus derechos soberanos.

El Gobierno del Reich debe, por consiguiente, asumir que el Gobierno Real noruego adoptará la misma actitud hacia la acción que ahora está siendo planeada y está a punto de llevarse a cabo por Inglaterra y Francia. Pero incluso si el Gobierno Real noruego tuviera intención de tomar medidas, el Gobierno del Reich tiene la certeza de que las fuerzas militares noruegas no serían suficientes para ser capaces de oponerse con éxito a las operaciones anglo-francesas.

En esta fase decisiva de la lucha para su existencia a que el pueblo alemán ha sido forzado por Inglaterra y Francia, el Gobierno del Reich no puede bajo ninguna circunstancia tolerar que Escandinavia sea convertida por las potencias occidentales un teatro de guerra contra Alemania ni que el pueblo noruego, directa o indirectamente, sea manipulado en una guerra contra Alemania.

Alemania no tiene la intención de esperar inactivo o de tener que soportar la ejecución de los planes de sus oponentes. El Gobierno del Reich, por lo tanto, ha iniciado hoy ciertas operaciones militares que llevarán a la ocupación de puntos estratégicamente importantes en el territorio noruego. El Gobierno del Reich asume la protección del Reino de Noruega durante la duración de la guerra. Está resuelto, de ahora en adelante, a proteger y asegurar la paz en el norte con toda su potencia contra cualquier ataque anglo-francés.

El Gobierno del Reich no deseó que las cosas sucedieran así. Inglaterra y Francia solas tienen la responsabilidad. Ambos estados proclaman hipócritamente la protección de los pequeños países. En realidad, no obstante, les ofrecen violencia en la esperanza de ser capaz de llevar a cabo su voluntad de destrucción dirigida contra Alemania y proclamada cada día más abiertamente.

Las tropas alemanas por lo tanto no ponen su pie sobre tierra noruega como enemigos. El Alto Mando alemán no tiene intención de utilizar los puntos ocupados por tropas alemanas como bases para operaciones contra Inglaterra, siempre y cuando no sea forzada a ello mediante medidas que Inglaterra y Francia tomen. Al contrario, las operaciones militares alemanas exclusivamente pretenden proteger el norte contra la ocupación de las fuerzas anglo-francesas.

El Gobierno del Reich está convencido de que mediante esta acción está sirviendo al mismo tiempo los intereses de Noruega. Para esta protección la Wehrmacht alemana ofrece a los pueblos escandinavos la única garantía de que durante esta guerra sus países no se convertirán en un campo de batalla o la escena, quizás, de más terribles enfrentamientos.

El Gobierno del Reich en consecuencia espera que el Gobierno Real noruego y el pueblo noruego responderán con comprensión la acción alemana y no ofrecerán resistencia. Cualquier resistencia que puede encontrase tendría que ser y será dislocada con todos los medios disponibles por parte de las fuerzas alemanas empleadas y sólo conducirá a un derramamiento de sangre absolutamente inútil. Se le solicita por tanto al Gobierno Real noruego que tome todas las medidas con la mayor velocidad para asegurar que el avance de las tropas alemanas pueda tener lugar con tranquilidad y sin contratiempos.

En el espíritu de las buenas relaciones entre Alemania y Noruega que han existido hasta ahora, el Gobierno del Reich declara al Gobierno Real noruego que Alemania no tiene intención de infringir con sus medidas la integridad territorial e independencia política del Reino de Noruega ahora o en el futuro. 


Puede decirse más alto, pero no más claro.

Es lebe Deutschland!

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