lunes, 5 de abril de 2010

Bravuconadas inglesas - 05/04/1940.

Camaradas,

Los ingleses parecen abonados a las bravuconadas. Ayer fue el tirano Chamberlain el que se descolgó con las siguientes declaraciones:

Hitler ha perdido el autobús. Cuando estalló la guerra, los preparativos alemanes eran muy superiores a los nuestros, pero en estos siete meses hemos preparado nuestra debilidad, hemos consolidado y entonado todas nuestras armas defensivas y ofensivas y hoy está acrecentada de tal suerte nuestra fuerza de combate, que podemos encararnos con tranquilidad de conciencia con cualquier cosa que el futuro nos traiga. El entrar en la guerra en septiembre sabía que teníamos que ganar; ahora me siento diez veces más confiado en la victoria que entonces.

Fábrica de panzer preparando la marea incontenible que barrerá la Fuerza Expedicionaria Británica junto con el Ejército francés, "el más numeroso del mundo". 

Entonces era natural esperar que el enemigo tomaría ventaja de su superioridad para pasar por encima de nosotros y de Francia antes de que tuviéramos tiempo de hacer buenas nuestras deficiencias.  ¿No es extraordinaria que no realizara ese intento?  Sea cual sea la razón, a Hitler le queda muy poco margen de fuerza al que recurrir.

Alemania no tiene amigos en el mundo, sino países que temen su potencia militar, mientras que nosotros advertimos cada día cómo crecen las simpatías de los neutrales hacia nuestra causa.

Neutrales simpatizantes de la causa británica.

Mientras que hoy ha sido el jefe del Estado Mayor, General Imperial sir Edmund Ironside, quien se ha descolgado con las siguientes declaraciones:

Sir Edmund Ironside, un gorila británico de dos metros de altura.  Lo más destacable en él: el estilo de su bigote.  Francamente, nos gusta.

El tiempo trabaja contra Alemania. Nuestro Ejército está ahora bien organizado. Empezamos con muy poco. Los alemanes nos han regalado unos meses para que podamos crear una verdadera fuerza de combate. Si hubieran atacado duramente al principio, cuando no estábamos preparados, probablemente nos hubieran hecho daño. Ahora es tarde. En realidad y con toda franqueza diré que nosotros recibiríamos de muy buen grado un ataque. Tenemos seguridad en nosotros y desearíamos que empezasen ellos.

No cabe duda de que los ingleses intentan imbuir a los suyos de optimismo con vistas a levantar la moral de sus depauperadas fuerzas armadas. El optimismo es una cuestión subjetiva contra la que nada tenemos que decir. Incluso en el caso de un enfermo en estado terminal, postrado en la cama y mantenido en vida por medio de cables y tubos, mientras todavía respire, el optimismo resulta un sentimiento de lo más legítimo.

El optimismo aliado trabaja en nuestro favor.

De hecho, el Reich anima encarecidamente a los Aliados a continuar cultivando este optimismo con todas sus fuerzas. Eso sí, cuando el soldadito inglés en el frente francés vea las bombas de los Stuka caer sobre su cabeza y los panzer rodar en masa hacia sus trincheras, no estará de más que durante esos últimos segundos de vida recuerde y lamente las torpes palabras de sus incautos dirigentes que lo metieron a él y a muchos de sus compatriotas en una guerra injusta de la que lo único que les quedaba esperar era la muerte y la destrucción

Sieg Heil!

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