jueves, 29 de abril de 2010

Los ingleses comienzan la evacuación – 29/04/1940.

Camaradas,

La expedición británica originalmente diseñada para la captura de Trondheim, se había disgregado pronto en dos expediciones distintas bajo control separado, con base en Namsos y Aandalsnes respectivamente. Ambas expediciones han recibido severos reveses militares. Ambas se encuentran desmoralizadas por la supremacía aérea de la Luftwaffe; ambas han perdido toda esperanza de recuperación cuando esa misma supremacía les ha privado de sus bases y estrangulado sus vías de evacuación. Para el Gobierno inglés, la evacuación de las dos fuerzas se trata de un solo problema que requiere una sola decisión. La derrota de la Mauriceforce en Steinkjer entre el 21 y el 22 de abril y las sucesivas derrotas de la Sickleforce en Tretten, en Kvam, en Kjörem y en Otta entre el 23 y el 28 les ha dejado la situación tan clara a los británicos, que el Comandante de la Operación Martillo, Sir Edmund Ironside, emitió el pertinente telegrama autorizando la evacuación el mismo día 27. La orden llegó al Comandante de la Mauriceforce, el General Carton de Wiart, ese mismo día, y al Comandante de la Sickleforce, General Bernard Paget, ayer.

Las conclusiones de la Operación Martillo: prisioneros británicos en manos del Reich.

El General Paget parece un hombre sumamente optimista –o un carnicero, según se mire- que insiste en que todavía puede mantenerse en su nueva posición sobre el nudo ferroviario al sur de Dombaas y que lo que Gran Bretaña tiene que hacer es desembarcar más tropas. Pero la realidad y los Mandos que están por encima de él lo han superado: Inglaterra se retira de Noruega central y los noruegos rebeldes, que no dejan de preguntar cuándo vendrán más ingleses, van a tener que afrontar el hecho de que los Aliados los abandonan a su suerte.

Los éxitos de la Luftwaffe: buque hundido en el fiordo de Aandalsnes.

Mientras el General Paget se agazapa en Dombaas, protegiendo la retirada del resto de las tropas británicas y aguardando la llegada de los dispersos soldados noruegos del General Ruge, los Aliados comienzan a prepararse para la evacuación desde Aandalsnes. En su retirada desde Otta hasta Dombaas, los ingleses han demolido carreteras y puentes, por lo que nuestras tropas aún tardarán algunos días en alcanzarlos. Menos de lo que ellos esperan, seguro.

Debido a la gravedad de la situación, los británicos deciden que la evacuación deberá comenzar cuanto antes; mañana, proponen algunos. Otros, más realistas, establecen un plazo de cuarenta y ocho horas para el comienzo de la evacuación. Mientras tanto, los ataques aéreos de la Luftwaffe sobre Aandalsnes continúan y, a la vista de los preparativos, se han prolongado hasta la noche con bombas incendiarias.

El Rey de Noruega y el Príncipe Heredero se resguardan en un bosque cercano a Molde de un ataque aéreo de la Luftwaffe.

La única evacuación "real" que ha habido en el día de hoy la ha llevado a cabo el crucero HMS Glasgow, que en Molde (enfrente de Aandalsnes) ha embarcado al Rey Haakon y al Príncipe Heredero Olav, a los miembros del Gobierno noruego y a las delegaciones aliadas y en último lugar, pero no por ello menos importante (sobre todo en lo que al insaciable Imperio Británico se refiere), la mitad de las reservas de oro del Banco de Noruega que los fugitivos han transportado desde Oslo en su penosa huida.

Molde en llamas. Fotografía tomada por el crucero HMS Glasgow durante su aproximación.

Cuando el crucero HMS Glasgow ha entrado en el puerto de Molde de noche, la ciudad se encontraba en llamas y sometida a nuestro implacable bombardeo. Los pasajeros han sido transferidos a un buque noruego justo al sur de Tromso un millar de kilómetros al norte, el destino que el Gabinete ha votado durante su estancia en el crucero en lo que no ha dejado de ser un ejercicio democrático un tanto ridículo. Los lingotes de oro, por supuesto, han quedado a bordo del crucero británico.

Los ingleses habían pensado evacuar casi 1.000 soldados en el día de hoy, pero los 340 soldados embarcados en el buque Fleetwood no saldrán hasta mañana por la mañana. El resto de ese millar de hombres que habían planeado evacuar han permanecido en la costa, dispersos por los bosques alrededor de la zona bombardeada.

Auf wiedersehen, Britischen!

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