viernes, 20 de agosto de 2010

Nunca tantos debieron tanto a tan pocos - 20/08/1940.

Camaradas,

Winston Churchlll, que con los años ha adquirido el tipo clásico de John Bull, tiene también su perseverancia y su tozudez. Mientras los aviones alemanes bombardean aeródromos, puertos y fábricas, el Primer Ministro habla imperturbable de la campaña del año que viene. No dispone de ningún punto de apoyo en el Continente, no tiene probabilidades de desembarcar y, sin embargo, confía en la victoria al cabo de varios años de bloqueo dirigido contra Alemania e Italia y los países dominados por ellas.  Tiene más confianza en el bloqueo y el hambre que pueda producir que en la acción de las armas. Pretende que los avances del enemigo nada cuentan, nada importan, ni siquiera en el caso de que los alemanes llegaran a las puertas de la India, porque la acción del bloqueo marítimo seguirá siendo inexorable.

Escuchemos un extracto del discurso de Churchill, que ya es famoso por una memorable frase que pronunció hace unos días en presencia del General Ismay tras seguir una dura jornada de batalla en la sala de operaciones del 11 Grupo de caza en Uxbridge y que ha vuelto a pronunciar en el día de hoy:

La hora de Churchill se acerca.

Hace poco más de un cuarto de año ha transcurrido desde que el nuevo Gobierno tomó el poder de este país. ¡Qué catarata de desastres se ha cernido sobre nosotros desde entonces!... Mientras tanto, hemos fortificado no sólo nuestros corazones sino también nuestra Isla. Hemos rearmado y reconstruido nuestros ejércitos a un punto que nos habría parecido imposible hace unos pocos meses… Toda la Isla está erizada para repeler a los invasores, vengan por mar o aire… cuanto más fuerte está nuestro Ejército en casa, mayor debe ser la expedición invasora, y cuanto mayor sea la expedición invasora, menos difícil resultará la tarea de la Marina de detectarla y de interceptarla y destruirla en el camino, y mayor será también la dificultad en alimentar y abastecer a los invasores incluso si llegan a desembarcar… Nuestra Marina es mucho más fuerte de lo que era al comienzo de la guerra. El gran caudal de nuevas construcciones que se encargó al comienzo está comenzando a salir ahora.

¿Por qué digo todo esto? No, ciertamente, para presumir; no, ciertamente, para dar el menor pábulo a la complacencia. Los peligros a que nos enfrentamos son todavía enormes, pero así son también nuestras ventajas y recursos. Los recuento porque el pueblo tiene derecho a saber que tenemos bases sólidas para la confianza que sentimos y que tenemos buenas razones para cree que somos capaces, tal y como ya lo dije en una hora muy oscura hace dos meses, de continuar la guerra “si es necesario, solos, si es necesario, durante años.”

La gran batalla aérea que ha estado teniendo lugar sobre esta Isla durante las últimas semanas ha adquirido recientemente una gran intensidad. Es demasiado pronto para intentar establecer límites a su escala y duración. Ciertamente debemos esperar que el enemigo lleve a cabo mayores esfuerzos de los que ha efectuado hasta ahora… Resulta evidente que Hitler no podría admitir su derrota aérea sobre Gran Bretaña sin antes encajar una grave herida. Si después de todas sus jactancias y sus estremecedoras amenazas y espeluznantes recuentos trompeteados a lo largo y ancho del mundo acerca del daño que ha infringido, de los vastos números de nuestras Fuerzas Aéreas que ha derribado, como dice, con tan poca pérdida sobre sí mismo… si después de todo este combate aéreo fuera forzado a retirarse mansamente, la reputación del Führer y su veracidad de palabra se verían seriamente dañadas. Podemos estar seguros, por tanto, de que continuará mientras tenga fuerzas para hacerlo.



…También debemos recordar que todas las máquinas y pilotos enemigos derribados sobre nuestra Isla, o sobre los mares que la rodean, son destruidos o capturados, mientras que una considerable proporción de nuestras máquinas y también de nuestros pilotos son salvados, y en muchos casos vuelven pronto a la acción… Creemos que podremos continuar la lucha aérea indefinidamente durante el tiempo que le plazca al enemigo, y cuanto más dure más rápida será nuestra aproximación, primero hacia la paridad, entonces hacia la superioridad en el aire, sobre la cual una gran parte de la guerra se va a decidir.

El agradecimiento de todos los hogares en nuestra isla, en nuestro Imperio e incluso en todo el mundo, excepto en las moradas de los culpables, va dirigido a los pilotos británicos que, en las condiciones más adversas, incólumes en constante desafío y peligro mortal, están dando la vuelta a las tornas de la guerra gracias a sus esfuerzos y devoción. Nunca en el campo de los conflictos humanos tantos debieron tanto a tan pocos (never in the field of human conflict was so much owed by so many to so few). Todos los corazones se dirigen a los pilotos de caza, cuyas brillantes acciones vemos con nuestros propios ojos día tras día.

Mucha gente me ha escrito para pedirme que en esta ocasión haga una declaración más completa de nuestros objetivos bélicos y del tipo de paz que deseamos hacer después de la guerra… No creo que sea sabio, en este momento en que la batalla más ruge y en el que la guerra todavía está quizás sólo en una etapa temprana, aventurarse en especulaciones acerca de la forma futura que se le deberá dar a Europa… Pero antes de que podamos afrontar la tarea de reconstruir no nos tenemos que convencer sólo a nosotros mismos, sino que también tenemos que convencer a todos los otros países que la tiranía Nazi va a ser rota finalmente. El derecho a guiar el curso de la historia mundial es el premio más noble a la victoria. Todavía estamos subiendo la cuesta, todavía no hemos alcanzado su cumbre, no podemos contemplar el valle o incluso imaginar cuál será su condición cuando ese ansiado mañana venga. La tarea que tenemos ante nosotros es ahora mismo más práctica, más simple y más severa… Por el resto del mundo, debemos obtener la victoria. Esa es nuestra tarea.

Las torpes palabras del señor Churchill, encumbradas a la categoría de leyenda a nuestro pesar.

Si creyéramos al pie de la letra el discurso de Churchill, nos sentiríamos alarmados. No hemos de analizar los fundamentos de su tesis. Es el jefe de un país beligerante el que habla, se halla bajo el amargor de la derrota constante y lógico es que a fines de propaganda haga afirmaciones de escasa consistencia crítica. Pero los que hallamos consuelo para el dolor del tremendo choque de los pueblos en armas en la presumible brevedad de la lucha, hemos de rechazar la táctica que anuncia el Primer Ministro británico: la lucha a largo plazo, la lucha de años. Y repugnamos esta táctica, porque envuelve el solapado propósito de extender a todos los pueblos no beligerantes las gravísimas complicaciones de la guerra, condenando a millones y millones de mujeres y niños al hambre y a la carencia de cuanto es necesario a la vida, cerrando las vías de comunicación comercial.

La protesta universal que ha de acoger el discurso de Churchill se basará en este razonamiento: Inglaterra busca la decisión de la guerra no en el mar, el aire y la tierra, no en el predominio de sus armas, sino en los terribles efectos lentos pero seguros, del hambre. No se limita tampoco esta fulminación a Alemania e Italia, sino que se cierra contra toda Europa. Nada importa que en los momentos actuales, cuando Inglaterra ésta cercada, este propósito de cercar a Europa tenga poca eficacia. Lo que nos hace rechazar con dolorosa indignación las palabras del Primer Ministro británico no es el temor a las repercusiones de esa guerra que se profetiza larga y que habida cuenta de tantas evidencias, el mundo sigue presintiendo muy cerca, sino el propósito, en sí mismo, que envuelve el programa bélico dé Churchill, que querría como vanguardia británica, el hambre de todo el Continente.

Es lebe Europa!
Gott straffe England!

2 comentarios:

  1. Lupulox no estas nada bien de la cabeza, haztelo mirar colega xD
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  2. ¿Qué decía Herr Hitler?. Hitler no decía, sino que se tragó a tres cuartos de Europa: Austria, República Checa, Polonia, Holanda, Bélgica, Francia, Grecia... y no se comió a Italia y España porque eran amigos o aliados...¿y qué me dices de la Gestapo?, ¿y los campos de "La Solución Final" y etc, etc, etc. Acepto la ignominia y el genocidio de Dresde, Hamburgo, eso fue también un genocidio, y los responsables, Curchill entre ellos, deberían haber sido juzgados, pero por desgracia no fue así. Pongámonos en 1.940, con Europa entera bajo el dominio Nazi, la Unión Soviética repartiéndose Polonia y a la espera de un botín mayor y Gran Bretaña...SOLA, dependiendo de unos 900 pilotos,ysus buques de guerra a merced de la aviación y submarinos Nazis (no ALEMANES, digo NAZIS). A ver cómo sostenías la moral de los ciudadanos frente a lo que se venía encima. No digo que Gran Bretaña fuese perfecta, pero era lo que quedaba de democracia parlamentaria junto con los Estados Unidos, con todos sus fallos y pecados. Y gracias a ellos, tienes las libertades de las que gozas hoy. ¿Qué tal te hubiese sentado un gobierno bajo los sucesores de Herr Hitler y su Gestapo?.

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