sábado, 13 de febrero de 2010

Una brecha de seis kilómetros - 13/02/1940.


Camaradas,

Sector de Summa, con las líneas defensivas finlandesas principales: Línea Mannerheim y línea de Apoyo.

En el día de hoy, la penetración soviética en el sector de Lähde, en el frente de Summa, ha llevado los combates hasta la línea de Apoyo situada detrás de la Línea Mannerheim. Unidades de la 35ª Brigada Acorazada Ligera y la 20ª Brigada Acorazada Pesada han logrado abrir una brecha en dicha línea y coger desprevenido a un batallón finlandés de artillería pesada, desbaratándolo. Hasta nuestras manos ha llegado el relato de un oficial soviético que ha tomado parte en dicho combate. Se trata del Capitán Arkhipov, encuadrado en el 112 Batallón Blindado de la 35ª Brigada Acorazada. Leamos su testimonio de primera mano, el cual es hoy ya historia:

Tanque soviético destruido el día de hoy con cargas Satchel.

Entramos en el claro del bosque y nos dirigimos hacia el noreste. Después de un par de kilómetros giramos hacia otro camino en el bosque y vimos una docena de troncos gruesos. Estaban atados a los árboles justo en medio del camino y a la altura de la torreta de un tanque. Era un nuevo tipo de obstáculo para nosotros – una barrera anti-torretas. En condiciones de mala visibilidad –bajo niebla o en la oscuridad de la noche- un tanque conduciendo a alta velocidad en el mejor de los casos dañaría su cañón y la ametralladora de la torreta; en el peor de los casos perdería por completo su torreta.

Había gruesos árboles a nuestro alrededor. No podíamos derribarlos o sortearlos. Pero la sabiduría de los soldados nos ayudó de nuevo. El enemigo pensaba que el obstáculo nos retendría por lo menos algunas horas, hasta que pudiéramos desatar los troncos de los árboles. Pero nuestros chicos salieron de los tanques con sierras y destruyeron el obstáculo en quince minutos.

Barrera antitanque hecha con troncos.

Mientras cortábamos los troncos, escuchamos el sonido de fuego de artillería. Sus posiciones no estaban muy lejos. Parecía al menos un batallón, de diez a doce piezas. Hablé con Toklevtsov y Kulabohov por la radio para coordinar los tiempos de asalto y las señales. Por el mismo sendero avanzamos hacia las posiciones de fuego de la artillería.

Tras algunos minutos llegamos a nuestro destino. El bosque se hizo menos densoy entre los árboles cubiertos de nieve distinguí trincheras de artillería en un claro. Los cañones estaban dentro de aquellas trincheras, disparando a objetivos situados detrás del bosque. Sus cañones estaban apuntados con un ángulo realmente alto. Junto a las posiciones de los cañones vimos refugios bien construidos. Un soldado con uniforme blanco y una cuchara en la mano salió de uno de los refugios y se quedó helado con los ojos muy abiertos al ver nuestros tanques.

Tal y como habíamos convenido, di la señal de asalto por la radio, repetí la señal con bengalas y los tanques se situaron en posición de disparo desde tres lados. Por lo visto, las dotaciones de la artillería enemiga no habían sido entrenadas para disparar contra tanques. O, probablemente, simplemente les entró el pánico. Corrieron en todas direcciones abandonando los cañones. Como había tres baterías situadas a bastante distancia unas de otras, los finlandeses en estampida, tanto oficiales como soldado, cubrían todo el campo.

Un grupo de hombres y oficiales corrieron a refugiarse dentro del búnker y quedaron bloqueados ahí.  Uno de nuestros tanques condujo sobre su tejado e intentó aplastarlo, pero fue en vano.  Finalmente, nuestros ingenieros trajeron explosivos y destruyeron el búnker con todos los hombres que había dentro.  El búnker recibió el merecido nombre de "el búnker de la muerte".

Soldados soviéticos inspeccionan los cañones finlandeses capturados.

Capturamos doce cañones intactos, tres almacenes de munición, equipamiento y víveres. Lo único que no encontramos fueron vehículos. No había ni caballos ni camiones ni tractores. Ni siquiera encontramos huellas en el terreno. Este hecho, así como la posición de disparo y los refugios tan bien construidos significaba que estábamos todavía en el área defensiva principal de la Línea Mannerheim, pero ya en la retaguardia, en las últimas posiciones.

La suposición del Capitán soviético es bien cierta. Para el final del día, en esta tercera jornada de la ofensiva, la 123 División de Fusileros soviética con sus dos batallones blindados de apoyo han logrado atravesar la línea defensiva principal en toda su profundidad (6-7 kilómetros) abriendo una brecha de 6 kilómetros de ancho. El área fortificada de Summa, con sus 12 búnkeres de cemento armado y sus 39 búnkeres de madera y tierra ha quedado completamente destruida. De la brutalidad de los combates da idea el hecho de que la fuerza combativa del 2ª Batallón del 9º Regimiento finlandés, que ha recibido el peso principal del ataque, se ha visto reducida a 163 hombres.

Sieg Heil!

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