sábado, 14 de enero de 2012

Los Aliados escogen su objetivo: “Germany first” - 14/01/1942.

Camaradas,

La primera conferencia anglo-americana tras la entrada de los Estados Unidos en la guerra ha concluido hoy en Washington. Durante el transcurso de esta reunión, conocida como la Conferencia de Arcadia, el Presidente Roosevelt, el Primer Ministro Churchill y sus consejeros civiles y militares han acordado solemnemente continuar la guerra contra las potencias del Eje hasta la victoria final.

"Victoria a cualquier precio." Cuando nuestros enemigos deciden la destrucción de Alemania, a Alemania sólo le queda vencer.

Entre las principales decisiones que nuestros enemigos han tomado se puede destacar la resolución de conceder prioridad al teatro europeo de guerra, forjar un anillo asfixiante en torno a Alemania mediante ataques aéreos y bloqueo marítimo, organizar una invasión del continente europeo y efectuar desembarcos en el Norte de África. Las dos potencias han acordado también constituir un Estado Mayor Combinado, allanando así el camino a la plena colaboración militar entre el Reino Unido y los Estados Unidos, epítomes de la plutocracia mundial.

La Conferencia de Arcadia ha supuesto también la firma de la Declaración de las Naciones Unidas, rubricada el pasado 1 de enero por los Estados Unidos, Gran Bretaña, la Unión Soviética, China y otras veintidós naciones satélites. La firma estampada por parte de estos veintiséis países supone el primer paso hacia lo que nuestros enemigos esperan suponga una especie de Sociedad de Naciones redivida que tras su supuesta victoria vele por la paz mundial siempre que, claro está, todo se adecue a sus intereses. En caso contrario y, claro está, en el interés de la paz mundial, no nos cabe ninguna duda de que las cabezas salientes de las Naciones Unidas promoverán la acción militar.

De todos los puntos tratados, sin duda el más interesante de todos y el que mayores repercusiones a corto y medio plazo va a tener en la guerra en curso es la decisión de conceder prioridad al teatro europeo de guerra, que ha quedado resumida en las siguientes dos palabras: “Germany first” (Alemania primero.) La decisión no deja de tener cierta polémica, puesto que no hay duda de que desde el punto de vista norteamericano, Japón constituye una amenaza mucho más directa. Si el Congreso los Estados Unidos aprobó unánimemente la entrada en la guerra el 7 de diciembre, fue exclusivamente por el ataque a Pearl Harbor. Tal vez, si el Führer hubiese faltado a su palabra y el 11 de diciembre no hubiese declarado la guerra a los Estados Unidos, quizás en estos momentos no existiría el estado de guerra entre el Reich y Norteamérica.

Roosevelt y Churchill descojonándose de risa durante la Conferencia de Arcadia.  Millones de personas morirán como consecuencia de su frivolidad.

La reflexión Aliada es la siguiente: por un lado, es cierto que Japón ha atacado a los Estados Unidos directamente en Pearl Harbor y Filipinas y la Marina Japonesa amenaza el territorio estadounidense de un modo que Alemania, con su limitada flota de superficie, no se encuentra en situación de hacer. Sin embargo, por otro lado, los Aliados consideran a Alemania una amenaza más poderosa y peligrosa dado que ha logrado someter a toda Europa y en estos momentos tan sólo Gran Bretaña y la Unión Soviética resisten todavía, sometidas a una gran presión. La proximidad geográfica de Alemania con respecto al Reino Unido y a la Unión Soviética es considerada una mayor amenaza para su supervivencia de lo que supone la situación geográfica de Japón con respecto a los Estados Unidos.

Antes del ataque a Pearl Harbor, los planificadores militares norteamericanos previeron la posibilidad de una guerra en dos frentes. El Jefe de Operaciones Navales Harold Rainsford Stark fue el autor en 1940 del memorándum “Plan Dog” (Plan Perro) que abogaba por concentrarse en la victoria en Europa permaneciendo a la defensiva en el Pacífico. Este memorándum ha asentado las bases para la política de “Germany first.”

Los medios de comunicación registran las palabras de Churchill y Roosevelt.

En realidad, nadie debería dejar pasar por alto que no son meras cuestiones militares las que han llevado a los Estados Unidos a favorecer el teatro de guerra europeo a costa del asiático el cual, a la postre, supone la mayor amenaza para su pueblo. Hoy por hoy, es mucho más probable que los portaaviones japoneses bombardeen Los Ángeles que el hecho de que la Luftwaffe desarrolle un bombardero o un misil de gran alcance capaz de atacar Nueva York. Sin embargo, los estrategas norteamericanos ya tienen depositadas sus ambiciones en el mundo de la posguerra y consideran que su despliegue en Europa será clave en la lucha por la hegemonía mundial entre el capitalismo y el comunismo que ya se perfila tendrá lugar en el caso de que nuestros enemigos logren alzarse con la victoria.

Por eso, para que el mundo no caiga en una época de oscuridad bajo la terrible égida de capitalismo y comunismo, disputándose como hienas los astrosos restos del mundo, ¡el Reich vencerá!

Der Sieg wird unser sein!
Es lebe Nationalsozialismus!

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