jueves, 18 de marzo de 2010

Consolidación del Pacto de Acero - 18/03/1940.

Camaradas,

Los líderes de Alemania e Italia han reforzado hoy los vínculos del Pacto de Acero firmado el pasado mes de mayo de 1939 mediante un encuentro oficial en la frontera germano-italiana.  Se ha cumplido así el deseo del Führer de entrevistarse personalmente con el Duce, tal y como le transmitiera en su carta del pasado 8 de marzo.

Bienvenida en el andén.  Un saludo de acero.

A las 10:10 de la mañana, el tren del Führer ha llegado a la estación ferroviaria del Paso del Brennero, donde el Duce y Ciano se encontraban ya esperando a la comitiva alemana. Tras pasar revista a la guardia de honor, los dos líderes han entrado en el vagón personal del Duce situado justo al otro lado del andén. Ha sido entonces cuando la histórica conferencia ha dado comienzo. Ha durado cerca de dos horas y media, durante las cuales el Führer y el Duce han tenido ocasión de discutir los asuntos que más preocupan a sus ciudadanos. 

A la opinión pública ha trascendido tan sólo el siguiente comunicado escueto:

La conferencia entre el Führer y el Duce ha durado dos horas y media. El Ministro de Asuntos Exteriores alemán von Ribbentrop y el Ministro de Asuntos Exteriores Conde Ciano estuvieron ambos presentes La reunión se ha visto caracterizada por la calidez.

Sin embargo, como ya saben nuestros fieles lectores solemos tener a nuestro alcance fuentes confidenciales que nos permiten ahondar ún poco más en el contenido de esta clase de encuentros.  De ese modo hasta nuestras manos han llegado las anotaciones que de la reunión ha dejado escritas el intérprete políglota alemán Paul Schmidt, presente en la conferencia como traductor, y que ha descrito la escena en los siguientes términos:

Rebosante de confianza, el Führer ha prodigado a un embelesado Mussolini con una detallada exposición de sus éxitos militares en la campaña polaca y de sus preparativos para la gran confrontación en el Oeste. Estadísticas y más estadísticas: el número de tropas, porcentajes de bajas, tamaño de las reservas; todo esto tenía Hitler en su cabeza tan sorprendentemente claro como las especificaciones técnicas de cañones, tanques y armas de infantería. Parecía menos interesado en asuntos de las fuerzas aéreas o navales. En cualquier caso, sabía cómo abrumar a Mussolini bajo el peso de todas estas cifras y hechos. Sus grandes ojos marrones se abrían con asombro, los ojos casi saliéndose de sus cuencas. Mussolini se sentaba allí como un niño pequeño al que entregas un nuevo juguete por primera vez.

Un momento de la charla en el vagón del Duce.

En esas mismas anotaciones privadas Schmidt ha recalcado que a pesar de la prolongada exposición del Führer, no ha dejado caer una sola palabra sobre el planeado movimiento contra Noruega y Dinamarca ni ha hecho mención a Fall Gelb (el nombre el clave para el ataque en el Oeste). Esto no es sorprendente, dado que el Führer habitualmente ha insistido en mantener un completo secreto para todas las operaciones militares programadas, incluso de cara a sus aliados.

El intérprete Smichdt ha anotado también lo siguiente sobre el comportamiento de Mussolini hacia el final de la reunión:

Los pocos minutos que han quedado para que Mussolini pudiera dar su opinión los ha empleado, para la sorpresa de algunos de los presentes, reforzando con fuertes palabras su determinación de entrar en la guerra al lado de Hitler.

Por otro lado, Ciano ha anotado en su diario:

La conferencia… ha sido un monólogo más que otra cosa. Hitler ha hablado todo el rato, pero está menos agitado que de costumbre. Ha hecho menos gestos y hablado con un tono tranquilo. Parece físicamente en forma. Mussolini le escucha con interés y deferencia. Habla poco y confirma sus intenciones de moverse con Alemania.  Se reserva a sí mismo sólo la elección del instante adecuado.

No cabe duda que las palabras del Führer han infundido renovados ánimos al Duce, que siente a sí mismo y a su nación preparados para dar un paso decisivo hacia la alianza con Alemania. 

Calurosa despedida de dos grandes amigos y en un futuro próximo, aliados.

Finalmente, el Führer ha partido para Alemania a las 13:11. Mussolini y Ciano le han despedido desde el andén. Ha sido el quinto encuentro personal entre los dos líderes.

En el viaje de retorno, el tren del Führer ha efectuado parada en Innsbruck donde el Führer se ha bajado para pasar revista a una guardia de honor compuesta por lugareños ataviados con sus trajes tradicionales. De acuerdo con el periódico del Partido, el Führer ha quedado muy “conmovido por el entusiasmo demostrado por los tiroleses” que han cantado el Englandlied para saludarle. 

Mañana se espera al Führer de vuelta en Berlín, donde toda la Patria se contagiará de la misma alegría que el éxito de su viaje le ha transmitido.

Es lebe der Führer und il Duce!

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