miércoles, 24 de marzo de 2010

Vacaciones en el Berghof – 24/03/1940.

Camaradas,

El Führer se encuentra desde el pasado día 22 disfrutando de algunos días de descanso con ocasión de las festividades de Pascua en el Berghof, su residencia en los Alpes bávaros cerca de Berchtesgaden.

Fotografía en color del Berghof.

El Berghof  comenzó como un pequeño chalet llamado Haus Wachenfeld, una casa de vacaciones construida en 1916 por Otto Winter, un hombre de negocios de Buxtehude. La viuda de Winter alquiló la casa al Führer en 1928. La hermanastra del Führer, Angela, viviría durante un tiempo en el Berghof como ama de llaves. Para el año 1933 el Führer consiguió comprar Haus Wachenfeld con las ganancias que obtuvo de la venta de su manifiesto político Men Kampf.

Vista de la terraza exterior.

El pequeño edificio fue reacondicionado y ampliado durante los años 1935-1936, y fue entonces cuando se rebautizó con el nombre de Berghof. A día de hoy dispone de una gran terraza con coloridas sombrillas que se abren en verano. En el patio de entrada se sitúa una curiosa colección de cactus en tiestos majolica. Las paredes de algunas estancias, como el comedor, se encuentran recubiertas de madera de pino suizo. El estudio personal del Führer dispone de una centralita telefónica para mantenerlo comunicado con los asuntos de estado, y la librería dispone de un amplio surtido de libros de historia, pintura, arquitectura y música. El gran salón dispone de muebles teutónicos y un globo terráqueo junto con una chimenea de mármol rojo. Detrás de una pared hay un equipo de proyección de películas. Una de las cristaleras se puede retraer para proporcionar una vista refrescante de las montañas nevadas de los Alpes austriacos. El mantenimiento de la casa está a cargo de varias amas de llaves, cocineros y otros trabajadores domésticos.

Oficina del Führer en el segundo piso.

La revista británica Homes & Gardens, tras visitar el Berghof para un artículo, calificó al Führer como “su propio decorador, diseñador, mueblista y arquitecto” y describió el chalet como “luminoso y espacioso” con “tonos verde jade pálido”, y anotó que había “canarios de las montañas Hartz” enjaulados en la mayoría de las habitaciones que estaban amuebladas con antigüedades alemanas del siglo dieciocho. Grabados antiguos colgaban de las habitaciones de invitados junto con algunos de las pequeñas acuarelas del Führer.

“Este lugar es mío. Lo construí con dinero que gané honradamente.” Adolf Hitler, revista Homes and Gardens, 1938

Su compañera Eva Braun tiene dos dormitorios y dos baños con puertas interconectadas y el Führer suele pasar la mayoría de las tardes a solas con ella en su estudio tomando té.

Nochevieja 1938-1939 en el Berghof.  A la derecha del Führer, Eva Braun.

Muchas personas han visitado la casa del Führer, la mayoría anónimas. El Berghof se ha vuelto una especie de atracción turística desde hace unos años, con gente reunida al final de la carretera o sobre los caminos públicos cercanos con la esperanza de poder ver al Führer.  El Führer es una persona de una gran sensibilidad y le encanta la compañía de los niños. Uno de sus invitados favoritos, entre aquellos que visitan el Obersalzberg con la esperanza de ver o encontrarse con su Führer, es una niña llamada Rosa Bernelo Nienau, de Munich. Visitó el Obersalzberg con sus padres el día de su cumpleaños en 1933 y el Führer le invitó a subir a su casa a tomar fresas y nata batida.

El Führer con la pequeña Rosa.

A los invitados, no obstante, sólo se les permite fumar en la terraza.  La dieta vegetariana del Führer se surte de huertas cercanas y de un pequeño invernadero.  Además, con motivo de su cincuenta cumpleaños, el Gobierno del Reich le construyó como regalo al Führer el Kehlsteinhaus (conocido como Nido del Águila) en la cumbre de la montaña sobre el Berghof. 

El villano Nevile Chamberlain en el Berghof.

Los invitados del Berghof incluyen también a figuras políticas, monarcas, jefes de estado y diplomáticos además de pintores, cantantes y músicos. Algunos visitantes importantes a los que el Führer ha tenido ocasión de saludar en la escalera del Berghof han sido David David Lloyd George (3 de marzo de 1936), el Aga Khan (20 de octubre de 1937), el Duque y Duquesa de Windsor (22 de octubre de 1937), Kurt Schuschnigg (12 de febrero de 1938) y el villano Neville Chamberlain (15 de septiembre de 1938).

Por obvias razones de seguridad, en los últimos tiempos ha sido necesario introducir ciertas restricciones de acceso. Así, un contingente de tropas de la SS Leibstandarte Adolf Hitler se hallan acuartelados en instalaciones militares adyacentes al Berghof. Bajo las órdenes del Obersturmbannführer Bernhard Frank patrullan la zona de seguridad alrededor de la casa. Igualmente, con el comienzo de la guerra se han instalado varios cañones antiaéreos, incluyendo máquinas generadoras de humo para esconder el Berghof de aviones hostiles.

Dejemos que el Führer disfrute de su merecido descanso.  En breve le aguardarán a él y a Alemania duras jornadas.

Es lebe Adolf Hitler!

4 comentarios:

  1. Ya lo comenté en mi blog, pero aprovecho y lo hago también en el tuyo. Me encantan las fotos de la vida cotidiana de Hitler. Y me gustan porque nos recuerdan que era humano, con sus sentimientos y padecimientos. Y no es que sienta simpatía por él, sino todo lo contrario. El demonizar a Hitler hasta representarlo como una caricatura histriónica es, en mi opinión, una mera defensa mental. Hitler era un ser humano, que desencadenó terribles azotes contra otros seres humanos, llevando al límite la expresión de que el hombre es un lobo para el hombre.

    Bueno, quizás el problema es que a mí me gusta reflexionar más de la cuenta jejeje

    ResponderEliminar
  2. Hitler no fue ni loco, ni asesino, fue un hombre que amó profundamente a Alemania y los alemanes. Luchó por sus ideales hasta el final Nos han engañado con la farsa del holocausto y han enlodado la conciencia de los alemanes.

    ResponderEliminar
  3. Es innegable que la Historia la escriben los vencedores y que las cosas no se reducen nunca a blancos absolutos ni a negros absolutos. Fuera responsable o no del holocausto, lo cierto es que la imagen de un Hitler inhumano, perverso y demoníaco que se nos presenta hoy es tan grotesca que parece sacada de algún personaje del Reino de Mordor de Tolkien. La fascinación de los alemanes y de muchos otros por Hitler no fue sólo el producto de una especie de hipnosis a nivel colectivo, como muchos historiadores contemporáneos afirman, sino que detrás de ella había medidas y resultados positivos.

    Por otro lado, la memoria colectiva contemporánea parece que sólo se acuerda de que Hitler era un lunático que atacó a los pobres polacos y sin embargo se olvida de que hace 70 años eran los Aliados quienes mantenían un vasto Imperio Colonial a lo largo y ancho de todo el mundo, un Imperio Colonial en el que se aplicaban políticas raciales que situaban a los ciudadanos de la metrópoli bien por encima de los nativos.

    Quizás el mundo de hoy no habría sido mejor con un Hitler victorioso, pero quizás el mundo de hoy sí habría sido mejor si el capitalismo feroz que durante varias décadas ha sumergido a miles de millones de personas en el abismo del hambre y la ruina y que en estos momentos está arrastrando a todo el mundo hacia una crisis económica y social de consecuencias imprevisibles, no hubiera obtenido una victoria completa sobre Hitler.

    En este blog se pretende mostrar la otra cara de la moneda. No he excluido ni pretendo excluir las posibles atrocidades que cometieron los alemanes durante la guerra, pero sí que estoy tratando de dar una lectura poco convencional de los acontecimientos, mostrando al lector cómo se veían las cosas desde el otro lado y con ello invitarle a la reflexión.

    ResponderEliminar
  4. Esa residencia es fascinante esto puedo inspirarme para hacer mi novela acerca de un dictador tipo sudamericano que gobierna un país imaginario llamado "Machalay".

    ResponderEliminar