lunes, 8 de marzo de 2010

Respuesta del Führer al Duce – 08/03/1940.

Camaradas,

Hoy el Führer ha encontrado al fin tiempo para responder a la carta de su amigo Mussolini del pasado 3 de enero. Para el Führer es fundamental fortalecer el Eje y nada le gustaría menos que durante la siguiente visita de Sumner Welles (tiene previsto regresar a Roma el próximo día 16) el Duce se volviese a mostrar vacilante. Así, la carta que el Canciller del Reich ha escrito hoy está destinada a estrechar los lazos entre Roma y Berlín e impedirle al Duce sucumbir bajo los cantos de sirena aliados.

El Führer y el Duce juntos en 1938.

La carta del Führer ha sido casi dos veces más larga que la que Mussolini le escribiera hace dos meses y, a pesar de los reproches que éste le dirigía, el Führer no ha buscado ofender, sino responder concienzudamente a todas las cuestiones planteadas: la inesperada declaración de guerra de las potencias occidentales, el tratamiento que Alemania ha dispensado a Polonia, la cuestión rusa, el tema de los Balcanes, etcétera. Sin embargo no ha podido resistir hacer mención a su convencimiento de que, al final, los acontecimientos han demostrado siempre que él tenía razón.

Desde el momento en que Inglaterra descubrió durante el conflicto etíope que Alemania no es un estado vasallo que puede ser manejado a voluntad, y especialmente desde la intervención del Reich en España a favor del régimen nacionalista español, Inglaterra empezó a conspirar y a prepararse para el conflicto con el Reich.

A favor del pacto con la Unión Soviética, ha escrito lo siguiente:

Específicamente, sin embargo, lo que Alemania ha hecho ha sido una simple delimitación de zonas de interés con respecto a Rusia, con la que nada cambiará ya nunca.

El Führer, repasando la carta.

Sus sentimientos hacia la pequeña nación finlandesa tampoco tienen desperdicio:

El estado finlandés debe su existencia por completo a un mar de sangre de soldados alemanes: regimientos y divisiones alemanas.  Su consiguiente independencia también se deben a unidades alemanas a las órdenes del General von der Goltz. Como respuesta a esto Finlandia después ha tomado parte en contra de Alemania a cada ocasión, y en la medida que le resultaba posible tomó parte activa en cualquier medida de represión contra Alemania. Esto no implica, Duce, que el pueblo alemán sienta nada de odio por el pueblo finlandés; simplemente significa que no tenemos motivos para defender los intereses de Finlandia.

La visita de Sumner Welles ha recibido igualmente una mención especial:

En cuanto a Sumner Welles, el representante norteamericano, todo lo que hay que decir es que no ha añadido ningún nuevo elemento que apacigüe la situación. Ya le he enviado, Duce, los protocolos de las conversaciones para su información. Cualquiera que pueda ser el objeto de esta visita, una sola cosa parece cierta: no puede traer ningún cambio en los objetivos de guerra de los británicos y de los franceses, incluso si detrás subyace una buena intención. Por lo tanto, cualquier noción de resultados prácticos en el sentido de avanzar hacia la causa de la paz pueden ser descartados. Sobre este punto también creo que en tales circunstancias uno debería al menos escuchar los puntos de vista de aquellos que proclaman que el único propósito de esta intervención es ganar tiempo para los Aliados, es decir, paralizar cualquier intención alemana de llevar a cabo una ofensiva. No necesito asegurarle, Duce, de que lejos de esto, las decisiones de Alemania se rigen exclusivamente por consideraciones militares y por consiguiente no pueden ser afectadas de ningún modo por influencias de ese tipo.

Postal conmemorativa de las Conferencias de Munich.  Chamberlain y Daladier: el villano y el mentecato; y el Duce y el Führer: la llama y el trueno.

¡Alemania no tiene en absoluto otro objetivo de guerra que la paz! Inglaterra y Francia no tienen básicamente otro objetivo de guerra que la aniquilación de los estados populares totalitarios, y por ende de Alemania. Alemania en consecuencia luchará hasta que esta camarilla plutocrática de criminales de guerra sea forzada a abandonar estas intenciones de una vez por todas. ¡Esta decisión no debe ser agitada! Todo puede entenderse mejor porque por encima de esta tarea debemos en cualquier caso poner fin a un capítulo de la historia mundial que, mediante el fraude por un lado y la debilidad por el otro, impuso al pueblo alemán el periodo más humillante y terrible de toda su Historia.

En resumen, déjeme agradecerle una vez más su última carta, Duce, y por la exposición que me dio. Déjeme también que le pida que crea que comprendo y aprecio su actitud. Y, finalmente, deje que le asegure que a pesar de todo, creo que antes o después la Providencia dispondrá que luchemos codo a codo, es decir, que usted no escapará del duelo de las armas, independientemente de la manera en que la situación se esté desarrollando en el día de hoy, y que su lugar estará más que nunca a nuestro lado, así como el mío estará al suyo.

Como se desprende de la carta, el Führer es un gran escritor.  Adultos y niños disfrutan de su interesante obra literaria.

También agradecería si pudiéramos concertar una entrevista personal para discutir la gigantesca complejidad de los problemas generales y especiales con los que se conecta la situación. Hay muchas cosas que sólo pueden explicarse en discusiones largas. En conclusión, déjeme desearle que sería posible fortalecer todavía más las relaciones económicas entre nuestros dos países y que es justo este el momento de encontrar solución al problema del carbón, que quizás le esté causando una gran preocupación. ¡No en vano cualquier cosa que ayude a hacer más fuerte a uno de nuestros dos países beneficia a los dos!

Con esta creencia le saludo cordialmente, con mis mejores deseos para usted y para su país.

Su Adolf Hitler.

El Führer ha entregado la carta al Ministro de Asuntos Exteriores Joachim von Ribbentrop, quien mañana mismo partirá para Italia para entregársela en mano al Duce y transmitirle los sentimientos del Führer y su deseo de celebrar una reunión personal.

Heil Hitler dir!

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