martes, 16 de marzo de 2010

Roosevelt se mete en camisa de once varas – 16/03/1940.

Camaradas,

El presidente Roosevelt ha pronunciado un discurso por radio en contestación a un mensaje de la Reina Guillermina de Holanda y con motivo de la celebración, en Nueva York, del Congreso del Christian Foreign Service.

Reina Guillermina: “Sólo es posible salvarse retornando a las fuentes de vida del Cristianismo y pidiendo a Dios el remedio a nuestras necesidades”

En su alocución Roosevelt ha declarado que el mundo necesita una base moral para la paz y que ésta no puede durar si los resultados de ella son la opresión, la crueldad o la esclavitud del hombre bajo la dominación de las fuerzas armadas. Roosevelt ha añadido que toda paz es imposible si no se tiene en cuenta, en primer lugar, la fraternidad humana.

“La paz no puede ser verdadera si las pequeñas naciones tienen que vivir temiendo a los vecinos poderosos. La paz es inmoral si la garantía contra la invasión ha de ser pagada con un tributo. La paz no puede ser justa si se olvida a Dios. La paz buscada por los primeros cristianos significaba la lucha contra los que niegan la fraternidad humana y la inmortalidad de las almas ante el Tribunal de Dios. En aquellos tiempos, los cristianos parecían tener que hacer frente a fuerzas invencibles y, sin embargo, fueron victoriosos. Parece, una yez más, como si viviéramos en un período en el que las fuerzas organizadas tratan de dividir a los hombres y a las naciones."

Roosevelt ha terminado diciendo que tiene confianza en Dios y en el triunfo de los ideales de justicia, fraternidad, bondad y fe, que no pueden morir.

La hipocresía de Roosevelt ha alcanzado hoy límites insospechados.

Un discurso precioso, sí señor. En los círculos competentes se considera ya como la expresión significativa del verdadero modo de pensar de Roosevelt en lo que se refiere al conflicto ideológico mundial y, desde luego, ese modo de pensar dista mucho de lo que digamos debería entenderse por una posición “neutral”.

Y si bien el Reich se puede dar claramente por aludido, no está de más recordar al señor Presidente Roosevelt cuál ha sido la política territorial de los Estados Unidos desde su formación. Por mucho que pretenda ignorarlo, desde sus comienzos Estados Unidos se ha comportado como una plaga que, partiendo de su costa este, se ha expandiendo hacia el oeste a costa de otros pueblos que llevaban asentados en esas tierras desde hace milenios o siglos. Es cierto, sí, que el Reich ha tenido y ejecutado pretensiones sobre territorios fuera de su jurisdicción legal, cosa que también ha hecho los Estados Unidos y con una diferencia capital: los territorios pretendidos por el Reich eran territorios habitados por personas de cultura, costumbres, idioma, historia, y raza alemanas, mientras que la política expansionista estadounidense ha sido de simple y llana colonización.


Conviene repasar brevemente algunos episodios de la reciente historia norteamericana. Sabemos que la ignorancia y el analfabetismo es una de las premisas de los ciudadanos y dirigentes del poderoso imperio del americano continente, pero aquellos a los que vamos a hacer referencia son sucesos históricos que han tenido lugar dentro de las últimas cuatro décadas y que a buen seguro una gran parte de la población podrá recordar.

Roosevelt ha hablado de “opresión, crueldad y esclavitud del hombre bajo la dominación de las fuerzas armadas” y de “pequeñas naciones que tienen que vivir temiendo a los vecinos poderosos.” Nos gustaría saber qué opina entonces de la política de “liberación” norteamericana en Cuba y Puerto Rico, por no decir Filipinas, después de haberles ayudado a combatir a los “conquistadores” españoles. El episodio de Panamá y el empeño norteamericano por hacerse con el control del Canal también merece una mención especial. Seguro que Roosevelt es capaz de hacer una lectura de lo más benevolente de tales episodios, de la misma manera que Hollywood siempre se lo ha montado tan bien a la hora de justificar la guerra expansionista de varias generaciones de duración contra los nativos americanos o la guerra de expansión hacia el oeste contra México. Lo graciosos, señor Roosevelt, es que luego sea capaz de conmoverse tanto por los destinos de Polonia y Checoslovaquia, dos estados artificiosamente creados para la satisfacción de los vencedores y la humillación de los vencidos de la Gran Guerra.

Es lebe Großdeutschland!

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