sábado, 6 de marzo de 2010

Negociaciones en Moscú y juego sucio en Londres y París - 06/03/1940.

Camaradas,

La respuesta del Ministro de Asuntos Exteriores soviético Molotov llegó ayer a Finlandia: la Unión Soviética no rebaja un ápice sus términos y tanto Viipuri como Sortavala deben ser cedidas a los rusos junto con los demás territorios reclamados. El Ministro de Asuntos Exteriores Tanner respondió de inmediato: el Gobierno finlandés está dispuesto a negociar la paz.

La delegación elegida hoy a las 15:00 para representar a Finlandia en las negociaciones de paz está compuesta por el Primer Ministro Risto Ryti, el Ministro de Asuntos Exteriores Väinö Tanner, el Ministro sin cartera Juho Paasikivi, el representante del Comandante en Jefe del ejército General Rudolf Walden y el miembro del Parlamento Väinö Voionmaa. Los cinco han partido de inmediato rumbo a Moscú.

Juho Kusti Paasikivi, miembro de la delegación finlandesa, se prepara para partir hacia Moscú durante las infructuosas negociaciones del pasado octubre.

Mientras tanto, las elucubraciones en torno a la ayuda que los Aliados parecen dispuestos prestar a Finlandia prosiguen. En la Prensa aliada se ha dicho por fin, claramente, lo que se venía insinuando con rodeos. Esto es: el norte de Europa debe ser incluido en la guerra. Los países nórdicos son culpables por no ayudar a la amenazada nación finlandesa. Todo viene a ser lo mismo, y la revista inglesa Nineteenth Century viene a concretarlo, por si hubiese dudas, diciendo que Inglaterra debe atacar a Rusia y que no basta ya con "que Suecia permita el transporte de guerra, sino que es absolutamente necesario que Inglaterra ocupe el Norte de Finlandia para completar desde ese punto un ataque a Rusia por el Mar Negro.

El auténtico león británico.

La intención de ampliar el teatro de la guerra y amenazar a Alemania por la espalda vulnerable no puede estar más clara ni más a gritos pedida. La noble causa de Finlandia, ese pueblo heroico, fatalmente condenado por la crueldad feroz del momento que vivimos, es cosa que le tiene sin cuidado a Inglaterra, cuya historia política no ha tenido todavía el menor gesto de generosidad desinteresada. La Rusia soviética, hasta ayer mimada por Inglaterra y por Francia, cubre las espaldas alemanas. Finlandia puede ser el pretexto necesitado, y la causa de su libertad un bonito banderín para contar con el aplauso de las almas candidas que tienen de la geografía un concepto sentimental —y de la estrategia una idea menos clara que de la caballerosidad— aplicado confusamente a los Estados nórdicos que se defienden de entrar en una guerra que no puede significar para ellos más que la ruina, gane quien gane y pierda quien pierda. Tampoco les importa nada a los Aliados. Lo que importa es encontrar un resquicio para atacar a Alemania, porque Francia e Inglaterra parecen saber demasiado bien que, tal y como está emplazada ahora la geografía bélica, Alemania es invulnerable.

Una incógnita gravísima está abierta en el mapa. Niebla sobre el norte. Quiera Dios que, efectivamente, no empiece. Pero si lo quiere, lo sepan o no los Aliados, Alemania estará preparada, dispuesta a evitar que la ruina de Europa sea durante muchos años algo fatal e irremediable.

Es lebe Europa!

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