domingo, 21 de marzo de 2010

Paul Reynaud: mismo perro, distinto collar – 21/03/1940.

Camaradas,

Se confirma que Paul Reynaud reemplaza a Edouard Daladier como Primer Ministro francés.  El de Edouard Daladier era el quinto Gobierno de la actual legislatura del Parlamento y el tercero presidido por Daladier. Había sido reorganizado varias veces, la última, el 14 de septiembre de 1939.

A mediodía de hoy ha quedado constituido el nuevo Gobierno de Paul Reynaud.  De él los franceses esperan que lleve a cabo una gestión de la guerra más vigorosa.

Paul Reynaud, nuevo Primer Ministro de Francia.

Reynaud es un hombre diminuto de hombros encorvados, una cara surcada de profundas arrugas y de voz nasal, metálica. Cómo deben de estar las cosas en Francia para que sea, sin embargo, una de los voces más respetadas en la Cámara. Antes de ocupar el cargo de Ministro fue un reputado abogado en París. También es un experto en finanzas y de hecho ha sido Ministro de Finanzas hasta ayer por la noche. Tiene escaso interés en la defensa y uno de los que apoyan a esos oficiales como el Coronel Charles de Gaulle, que sostienen que Francia debe apoyarse menos en la Línea Maginot y más en el ataque.

Se confirma la presencia en el nuevo Gobierno francés de Daladier como Ministro de Guerra.  Una de esas curiosidades que tiene la democracia: un Primer Ministro dimite por el apoyo insuficiente de la Cámara ante su gestión bélica pero se siente legitimado para llevar el Ministerio de Guerra.

Nuevo Gobierno francés.  Paul Reynaud, abajo, con sombrero.

Huelga decir que la sustitución del señor Daladier por el señor Reynaud no cambia en nada la actitud decidida del Reich. Alemania considera la crisis francesa como un cambio de escena en el que nada hace presumir un cambio vital, ni mucho menos una variación en los acontecimientos bélicos.

Todos los trabajos de estos años del Nacionalsocialismo han sido de preparación para el inquebrantable objetivo de la política exterior alemana, claramente anunciado en el Mein Kampf del Führer: asegurar al pueblo alemán el espacio vital que le corresponde en el mundo. La única acción, según palabras del Führer que, ante Dios y ante la posteridad, puede justificar un sacrificio de sangre.

También comprendemos, naturalmente, que un cambio de Gabinete en una guerra es siempre peligroso y puede interpretarse como una prueba más de que el Gobierno francés ha fracasado en su política bélica y como una desconfianza del pueblo que cree que lo han conducido más allá de lo que le permiten sus fuerzas.

Es lebe Deutschland!

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