viernes, 29 de enero de 2010

La cruda realidad francesa - 29/01/1940.

Camaradas,

El Primer Ministro francés, Edouard Daladier, ha pronunciado esta noche un discurso por la radio de París. En su delirio, ha dicho que Alemania busca el aniquilamiento total y absoluto de los vencidos y trata incluso de despojarles de su historia y su cultura. Daladier se refiere a la situación de Austria, Bohemia, Eslovaquia y Polonia donde, afirma, reina la desesperación. Se priva a pueblos enteros de sus bienes morales y materiales. De esta manera se crea un mundo de amos y esclavos que es la imagen de la propia Alemania.

Imperio francés en la actualidad. La Gran Alemania hoy se compone única y exclusivamente de alemanes mientras que Francia somete a africanos, árabes, asiáticos y americanos en un implacable régimen de explotación colonial.

Continúa Daladier: Hoy quiero hablar de la Francia de la retaguardia. Quiero hablarle con franqueza e incluso con brutalidad. Lo que el soldado francés pide a los franceses es que tengan el sentimiento de la gravedad y de la seguridad de la situación. La serenidad no debe llegar a la despreocupación. Es necesario que los de la retaguardia accedan a sacrificar sus intereses personales y que renuncien a ciertas comodidades. La salvación pública exige la igualdad en el sacrificio. Hemos vuelto a enviar ya a sus unidades del frente a hombres que no tenían ninguna cualidad para ser empleados en fábricas de guerra y hemos enviado ante Tribunales de guerra a los responsables de abusos indignantes.

Tres colores. Una bandera. Un Imperio. Versión francesa del “Ein Volk, ein Reich, ein Führer!”. En efecto, todos los asiáticos, africanos y árabes para los que no encontraban trabajo en las minas o latifundios del Imperio han terminado en los frentes de combate.

Nuestros enemigos tuvieron al principio la esperanza de levantar a los franceses unos contra otros. Creyeron poder enrolar a los hombres de orden bajo la bandera roja de la cruz gamada y a los obreros bajo la bandera de la hoz y el martillo. Pero en septiembre, cuando el ejército alemán invadía Polonia, se le cayó la careta. Las dos banderas no son ya más que una.

Fantástico. Eduard Daladier se acaba de dar cuenta de que el Reich es un estado nacionalsocialista. En cambio, el estado francés no está conformado por hombres de orden ni obreros, sino por una oligarquía plutócrata que manda y una muchedumbre esclava sometida en las colonias.

Mi Gobierno, que ha castigado y seguirá castigando a todos los cómplices de la propaganda nazi, no tiene intención de castigar a los franceses que habían soñado con el sentimiento libre y desinteresado del acercamiento franco-alemán. Sin duda alguna era un deseo legítimo el ser comunista y querer unir a Francia y a Rusia para la defensa de la paz, y también era legítimo el querer realizar el acercamiento de nuestro país a Alemania; pero sería un crimen en las circunstancias actuales el seguir sometido a las consignas de Berlín y de Moscú. La propaganda enemiga tan pronto se esfuerza por separarnos de Inglaterra como se obstina por destruir nuestra confianza y nuestra resolución. Esta propaganda, que los técnicos del III Reich llaman propaganda “susurrada”, se efectúa a propósito de todos los acontecimientos y de todos los incidentes de la guerra.

Descuide, señor Daladier. El final de su Imperio no lo marcará la propaganda. El capitalismo es un gigante con pies de barro condenado a la autodestrucción. Alemania simplemente se está limitando a precipitar lo inevitable.

Y para terminar, unas palabras de Daladier acerca de Alemania que hacemos nuestras:

La potencia material alemana es una de las más formidables del mundo. Sería vano e incluso criminal que lo disimuláramos. Todas las privaciones que la nación alemana ha tenido que sufrir desde hace años no han servido más que para hacerla más fuerte.

He ahí la realidad de Francia.  No hay más que decir.  Palabra de Eduard Daladier.

Es lebe Deutschland!
Sieg Heil!

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