domingo, 6 de diciembre de 2009

Una muralla de carne y huesos - 05/12/1939.

Camaradas,

Las fuerzas finlandesas, sometidas al tremendo empuje del abrumadoramente superior ejército soviético, han ido cediendo terreno de forma paulatina en el frente principal del istmo de Carelia hasta que finalmente hoy se han replegado a sus posiciones defensivas sobre la Línea Mannerheim, denominada así en honor a su comandante. 


Defensa en profundidad de la Línea Mannerheim.

A pesar de las previsiones de todo el mundo de que Finlandia no sería capaz de resistir la embestida roja y de que su diminuto ejército se desplomaría en pocos días, nada parece indicar que vaya a ser así.  Los finlandeses parecen haber aprendido a explotar los errores de los soviéticos y la escasa preparación de sus tropas para una campaña invernal.  Así, los finlandeses han desarrollado tácticas para destruir los tanques soviéticos separándolos de la infantería de apoyo y emergiendo desde posiciones ocultas durante la noche para ponerlos fuera de combate con armas de corta distancia, muchas veces de fabricación casera. 


La línea defensiva principal de Finlandia: sus soldados.

Por eso, a pesar de los cañones, los búnkeres de hormigón y de los obstáculos con que pueda estar dotada la Línea Mannerheim, la columna vertebral de la defensa finlandesa se articula en torno a sus propios soldados: hombres nórdicos cuyo sentido del deber y capacidad de sacrificio bien puede ser equiparada al del soldado alemán.

Aconsejamos, por lo tanto, a nuestro querido aliado soviético, que ande prevenido con esta pequeña nación.  Los partes de guerra oficiales en Finlandia anuncian la destrucción de ochenta tanques soviéticos, una cifra escandalosa tras apenas cinco días de combate y habida cuenta de que el elemento sorpresa estaba de su lado.  ¿Se estará pillando los dedos el camarada Stalin en esta ocasión?

Es lebe Nationalsozialismus!

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