jueves, 3 de diciembre de 2009

Difícil dilema para la Sociedad de Naciones – 03/12/1939.

Camaradas,

El antiguo Ministro de Asuntos Exteriores finlandés Rudolf Holsti ha entregado a Joseph Avenol, Secretario General de la Sociedad de Naciones, una carta firmada en la que Finlandia, como miembro de la Sociedad de Naciones, solicita a la misma que tome en consideración la agresión no provocada dirigida contra Finlandia.

“Finlandia nunca ha tomado ninguna acción contra su poderoso vecino. Tampoco ha escatimado esfuerzos en el intento de vivir en paz con él. A pesar de estos hechos la Unión Soviética, fundamentando sus acciones en la manipulación de incidentes fronterizos y en la alegación de que Finlandia se ha negado a aceptar la consolidación de la seguridad de Leningrado, ha denunciado en primer lugar el Tratado de No Agresión y a continuación ha rechazado una propuesta del gobierno finlandés que le urgía a que el asunto fuera confiado a la mediación de un poder imparcial.

Bajo estas circunstancias tengo el honor, según instrucciones de mi gobierno, de atraer su atención a estos temas, solicitando que sea tan bondadoso de convocar al Consejo y a la Asamblea de acuerdo con los Artículos 11 y 15 de la Convención, y que les solicite que tomen cualesquiera pasos sean necesarios para terminar la agresión.”



La Sociedad de Naciones, un conejito en manos de la Internacional Comunista.

Alemania aguarda curiosa la respuesta de la Sociedad de Naciones, interesada en saber si tendrá los arrestos de dar una réplica contundente o si vuelve a dejar a uno de sus amigos y miembros en la estacada, tal y como hiciera con Polonia. La situación no deja de encerrar cierta dicotomía: ¿se enfrentará la Sociedad de Naciones a la Unión Soviética, algo que no se atrevió a hacer cuando ésta invadió Polonia? o, ¿hará la vista gorda y permitirá que uno de sus más tempranos miembros sea vapuleado? Lo consecuente sería lo primero pero, ¿será capaz la Sociedad de Naciones de contradecir sus resoluciones en apenas tres meses de diferencia? Y más aún, ¿será capaz de oponerse a un frente común integrado por Alemania y la Unión Soviética, a día de hoy naciones hermanas?

Sea cual sea la decisión de esta artificiosa confederación antinatural de naciones, lloverán las críticas. Este será el triste final de un Consejo Internacional creado con el único objeto de rapiñar la territorialidad, la economía y el honor de los derrotados en la Gran Guerra.

Es lebe Freiheit!

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