martes, 29 de diciembre de 2009

El Molino Mágico Finlandés – 29/12/1939.

Camaradas,

Parece cosa de milagro, pero es tan cierto, tan natural y tan evidente como la fe misma. El pueblo finlandés esgrime un arma secreta que los rusos ignoran: la fe en sus destinos y en sus tradiciones. La misma arma que el Führer enseñó a manejar a sus soldados. En la lírica finlandesa tiene esa arma un nombre, y prodigioso: el “Sampo”, que es un molino mágico, que muele la harina, la sal y el oro de los finlandeses y labra su felicidad, y defiende su independencia contra los invasores y mantiene viva la llama de la tradición en sus lares, rodeados de nueve y de hielo en la noche perenne del norte.


El mito: La defensa del Sampo. Obra de Akseli Gallen-Kallela.

El “sampo” es el tema de la epopeya nacional finlandesa, conocida en el mundo de las letras con el nombre de “Kalevala”. El “Sampo”, la fe, el desprecio de la vida individual en aras de la Patria o de la religión o de las tradiciones sagradas, el espítitu frente a la materia…, todo eso, que es imponderable, etéreo e inefable, como las cosas realmente eternas y dignas del sacrificio de nuestras vidas; todo eso es lo que ha derrotado al marxismo en los frentes de Finlandia. Al marxismo, al materialismo histórico, a la irreligiosidad, a la concupiscencia crasa de las torpes hordas educadas por Lenin.

Los comentaristas de todo el mundo están pasmados ante el triunfo de la bravura y la estrategia de la pequeña nación finlandesa por la que nadie daba un chavo, y no aciertan a explicarse el maravilloso espectáculo de un pueblo diminuto que, tras rechazar la invasión del ejército más numeroso del mundo, invade su territorio y lleva la guerra al suelo del invasor, que pretendió devorarlo en un lapso de ocho días.


El mito hecho realidad hoy: La defensa de Finlandia durante la Guerra de Invierno.

The Times escribe: “Todo el episodio de la defensa finlandesa es incomprensible y parece una página arrancada de un poema épico.” Todos los que hayan leído la epopeya nacional de Finlandia, el “Kalevala”, conocen el manantial espiritual y poético de donde extraen los finlandeses de hoy, como los de ayer, sus invencibles recursos de astucia y sus titánicas energías físicas. David frente al filisteo materialista del Kremlin.

Y, sin acritud, aprovechamos estas líneas para saludar al camarada Stalin y desearle lo mejor para estas fiestas y este nuevo año que comienza. Dios quiera que 1940 sea un año de paz y libertad para el mundo.

Es lebe Josef Stalin!

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