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jueves, 2 de febrero de 2012

Vidkun Quisling constituye Gobierno en Noruega - 02/02/1942.

Vidkun Quisling, nuevo Ministro-Presidente de Noruega.

Camaradas,

En el día de hoy Vidkun Quisling, líder del Partido Noruego Nasjonal Samling, de indudable inspiración Nacional Socialista, ha constituido el nuevo gobierno nacional de Noruega tras haber aceptado la presidencia del Consejo en el día de ayer, cuando el Comisario del Reich Joseph Terboven dio su consentimiento y aceptó la dimisión presentada por los hasta entonces titulares de los Departamentos Ministeriales Noruegos.  El título que ostentará Quisling será el de Staatsminister.

"¡Adelante con el Hirden!"  En este poster podemos ver a un soldado del Hird -palabra nórdica que significa los seguidores del rey-. De esta manera se le conoce al equivalente noruego de la SA y de las Juventudes Hitlerianas. Además se puede apreciar el emblema del Nasjonal Samling, la cruz del sol del Santo Olaf (Santo Patrono de Noruega).

Con tal motivo se ha desarrollado en la ciudadela Akershus, en Oslo, construida en el siglo XVII y que ha desempeñado primordial papel en la Historia de Noruega, una ceremonia oficial en la que han hecho uso de la palabra el Comisario del Reich y el nuevo Presidente del Consejo Noruego. Con este objeto se encontraban engalanadas las principales vías, así como los edificios públicos de la capital y el servicio de honor, prestado por las policías noruega y alemana y por la organización Hirden dio gran realce a la solemnidad.

Vidkun Quisling, Heinrich Himmler, Joseph Terboven y Nikolaus von Falkenhorst fotografiados en Noruega en 1941 durante una visita del SS Reichsführer.

Terboven ha llevado a cabo un repaso de la historia del Movimiento Noruego de Unión Nacional –Nasjonal Samling-, destacando su carácter profundamente popular así como su número de sus afiliados, superior al de cualquier partido político del pasado. Ha ensalzado la obra de paz y orden del Movimiento y su contribución a la difícil y fructífera labor económica actual. Terboven ha terminado su discurso transmitiendo a Quisling y a la nación noruega los votos del Führer por el feliz y pacífico futuro de Noruega dentro de la gran comunidad germánica.

Quisling lidera al pueblo noruego.

En análogos términos de cariño con respecto al Reich y a la comunidad germánica se ha expresado Quisling en su discurso, en el que ha anunciado la convocatoria, en cuanto resulte posible, de un Parlamento de representantes de la vida laboral de la nación, y afirmado el ideal de justicia noruega. Ha glosado la comunidad de intereses germano-noruega y afirmado que los enemigos de Alemania son también los de Noruega. Los cimientos de su política quedan fundamentados en las siguientes frases:

Vidkun Quisling se dirige a su pueblo.

Colaborando estrechamente con Alemania estableceremos los cimientos sólidos de una Noruega grande. Alemania tiene mucho interés en ver una Noruega fuerte e independiente, mientras que Inglaterra y Suecia, por el contrario, han querido ver sus intereses en nuestra debilidad e insignificancia. La Historia nos lo ha demostrado muchas veces y no queremos una repetición más.

La atractiva estética del Nasjonal Samling.  "Un rey, un pueblo."

En el Gobierno se encuentran reunidas las facultades del Rey, del antiguo Gobierno y del Parlamento. El Gobierno cuenta con posibilidades de actuación mucho más amplias que las que tenían los antiguos gobiernos noruegos. El principio de autoridad y de la responsabilidad será la base de la administración del Estado. El régimen noruego es autoritario; es decir, reúne en sí los poderes legislativos y ejecutivos, garantiza al mismo tiempo la independencia y la justicia. Pero nuestro Gobierno no es solamente un Gobierno fuerte que desea favorecer la causa noruega, sino que pretende igualmente lograr el restablecimiento moral del pueblo y la resurrección del verdadero espíritu y de las ideas nacionales. La desgracia noruega ha consistido en el veneno liberal y judío. El Gobierno tendrá que emprender la educación del pueblo en el sentido nacional. El movimiento ha salvado la independencia de la nación noruega y garantiza el resurgimiento ideológico. Hemos creado la base de una política noruega sana que garantizará a la nación un gran porvenir.

Soldados de la Legión Noruega de Voluntarios prestan su juramento de lealtad a Noruega, a Europa y al Führer .

Los voluntarios noruegos que combaten contra el bolchevismo contribuyen a la organización de la nueva Europa futura. Todo lo que he dicho en mi discurso sobre la posición de Noruega en el espacio nórdico, corresponde a la opinión de la nación noruega, que ha sufrido mucho en el pasado y que constantemente se ha visto explotada.


Es lebe Vidkun Quisling!
Es lebe Norwegen!

sábado, 14 de enero de 2012

Los Aliados escogen su objetivo: “Germany first” - 14/01/1942.

Camaradas,

La primera conferencia anglo-americana tras la entrada de los Estados Unidos en la guerra ha concluido hoy en Washington. Durante el transcurso de esta reunión, conocida como la Conferencia de Arcadia, el Presidente Roosevelt, el Primer Ministro Churchill y sus consejeros civiles y militares han acordado solemnemente continuar la guerra contra las potencias del Eje hasta la victoria final.

"Victoria a cualquier precio." Cuando nuestros enemigos deciden la destrucción de Alemania, a Alemania sólo le queda vencer.

Entre las principales decisiones que nuestros enemigos han tomado se puede destacar la resolución de conceder prioridad al teatro europeo de guerra, forjar un anillo asfixiante en torno a Alemania mediante ataques aéreos y bloqueo marítimo, organizar una invasión del continente europeo y efectuar desembarcos en el Norte de África. Las dos potencias han acordado también constituir un Estado Mayor Combinado, allanando así el camino a la plena colaboración militar entre el Reino Unido y los Estados Unidos, epítomes de la plutocracia mundial.

La Conferencia de Arcadia ha supuesto también la firma de la Declaración de las Naciones Unidas, rubricada el pasado 1 de enero por los Estados Unidos, Gran Bretaña, la Unión Soviética, China y otras veintidós naciones satélites. La firma estampada por parte de estos veintiséis países supone el primer paso hacia lo que nuestros enemigos esperan suponga una especie de Sociedad de Naciones redivida que tras su supuesta victoria vele por la paz mundial siempre que, claro está, todo se adecue a sus intereses. En caso contrario y, claro está, en el interés de la paz mundial, no nos cabe ninguna duda de que las cabezas salientes de las Naciones Unidas promoverán la acción militar.

De todos los puntos tratados, sin duda el más interesante de todos y el que mayores repercusiones a corto y medio plazo va a tener en la guerra en curso es la decisión de conceder prioridad al teatro europeo de guerra, que ha quedado resumida en las siguientes dos palabras: “Germany first” (Alemania primero.) La decisión no deja de tener cierta polémica, puesto que no hay duda de que desde el punto de vista norteamericano, Japón constituye una amenaza mucho más directa. Si el Congreso los Estados Unidos aprobó unánimemente la entrada en la guerra el 7 de diciembre, fue exclusivamente por el ataque a Pearl Harbor. Tal vez, si el Führer hubiese faltado a su palabra y el 11 de diciembre no hubiese declarado la guerra a los Estados Unidos, quizás en estos momentos no existiría el estado de guerra entre el Reich y Norteamérica.

Roosevelt y Churchill descojonándose de risa durante la Conferencia de Arcadia.  Millones de personas morirán como consecuencia de su frivolidad.

La reflexión Aliada es la siguiente: por un lado, es cierto que Japón ha atacado a los Estados Unidos directamente en Pearl Harbor y Filipinas y la Marina Japonesa amenaza el territorio estadounidense de un modo que Alemania, con su limitada flota de superficie, no se encuentra en situación de hacer. Sin embargo, por otro lado, los Aliados consideran a Alemania una amenaza más poderosa y peligrosa dado que ha logrado someter a toda Europa y en estos momentos tan sólo Gran Bretaña y la Unión Soviética resisten todavía, sometidas a una gran presión. La proximidad geográfica de Alemania con respecto al Reino Unido y a la Unión Soviética es considerada una mayor amenaza para su supervivencia de lo que supone la situación geográfica de Japón con respecto a los Estados Unidos.

Antes del ataque a Pearl Harbor, los planificadores militares norteamericanos previeron la posibilidad de una guerra en dos frentes. El Jefe de Operaciones Navales Harold Rainsford Stark fue el autor en 1940 del memorándum “Plan Dog” (Plan Perro) que abogaba por concentrarse en la victoria en Europa permaneciendo a la defensiva en el Pacífico. Este memorándum ha asentado las bases para la política de “Germany first.”

Los medios de comunicación registran las palabras de Churchill y Roosevelt.

En realidad, nadie debería dejar pasar por alto que no son meras cuestiones militares las que han llevado a los Estados Unidos a favorecer el teatro de guerra europeo a costa del asiático el cual, a la postre, supone la mayor amenaza para su pueblo. Hoy por hoy, es mucho más probable que los portaaviones japoneses bombardeen Los Ángeles que el hecho de que la Luftwaffe desarrolle un bombardero o un misil de gran alcance capaz de atacar Nueva York. Sin embargo, los estrategas norteamericanos ya tienen depositadas sus ambiciones en el mundo de la posguerra y consideran que su despliegue en Europa será clave en la lucha por la hegemonía mundial entre el capitalismo y el comunismo que ya se perfila tendrá lugar en el caso de que nuestros enemigos logren alzarse con la victoria.

Por eso, para que el mundo no caiga en una época de oscuridad bajo la terrible égida de capitalismo y comunismo, disputándose como hienas los astrosos restos del mundo, ¡el Reich vencerá!

Der Sieg wird unser sein!
Es lebe Nationalsozialismus!

viernes, 13 de enero de 2012

La paja en el ojo ajeno: Los Aliados deciden juzgar los crímenes del Eje – 13/02/1942.

Camaradas,

En un insólito ejercicio de hipocresía, los países Aliados occidentales han elaborado un irrisorio documento durante una conferencia inter-Aliada que se ha celebrado hoy en Londres mediante el cual se comprometen a juzgar los crímenes de guerra perpetrados por Alemania y sus Aliados.

¿Quién juzgará los crímenes de los "libertadores" si llegasen a ganar esta guerra?

La pregunta surge sola. Aparte de que la conducta del Reich, al menos hasta estas alturas de la guerra y salvo algún que otro incidente motivado por actos terroristas enemigos, se pueda considerar prácticamente intachable, ¿juzgarán también los Aliados sus propios crímenes, que no son pocos, y en particular los de sus amigos soviéticos? El alucinante documento reza así:

Texto de la resolución acerca de los crímenes de guerra alemanes firmados por los representantes de nueve países ocupados.

Dado que Alemania desde el comienzo del presente conflicto que ha surgido como consecuencia de su política de agresión, ha instituido en los países ocupados un régimen de terror caracterizado en particular por encarcelamientos, expulsiones en masa, ejecución de rehenes y masacres,

Y dado que estos actos de violencia están siendo perpetrados igualmente por los aliados y asociados del Reich en ciertos países por parte de cómplices de la potencia ocupante,

Y dado que resulta necesaria la solidaridad internacional para evitar la represión de estos actos de violencia simplemente mediante actos de venganza por parte del público general y al objeto de satisfacer el sentido de justicia del mundo civilizado,

"Listas negras para la desgracia negra."  Panfleto de propaganda Aliada en el que se urge a buscar a perseguir a los criminales alemanes tras la guerra.


Recordando que la ley internacional y, en particular, la convención firmada en La Haya en 1907 respecto a las leyes y costumbres de la guerra terrestre no permite a los beligerantes en países ocupados perpetrar actos de violencia contra civiles, imponer leyes por la fuerza y deponer las instituciones nacionales,

Los abajo firmantes, representantes del gobierno de Bélgica, el gobierno de Checoslovaquia, el Comité Nacional de la Francia Libre, el gobierno de Grecia, el gobierno de Luxemburgo, el gobierno de Holanda, el gobierno de Noruega, el gobierno de Polonia y el gobierno de Yugoslavia

1. Afirman que los actos de violencia así perpetrados contra poblaciones civiles son una desviación a las ideas aceptadas acerca de los actos de guerra y las ofensas políticas tal y como éstas son entendidas por las naciones civilizadas.

2. Toman nota de la declaración hecha a este respecto el 25 de octubre de 1941 por el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica y el Primer Ministro Británico.

3. Ponen entre sus principales objetivos de guerra el castigo a través del canal de la justicia organizada a aquellos culpables y responsables de estos crímenes, tanto si los han ordenado, perpetrado o han participado en ellos de cualquier forma.

4. Determinan en el espíritu de la solidaridad internacional ocuparse de que (A) aquellos culpables y responsables, sea cual sea su nacionalidad, sean perseguidos, entregados a la justicia y juzgados; y de que (B) las sentencias sean llevadas a cabo.

En fe de todo ello, los firmantes autorizados han firmado la presente declaración.

Es lebe Nationalsozialismus!
Es lebe Deutschland!

viernes, 6 de enero de 2012

Roosevelt prepara a los Estados Unidos para la guerra total - 06/01/1942.

Una instantánea del discurso de Roosevelt ante el Congreso.

Camaradas,

El Presidente de los Estados Unidos de América Franklin Delano Roosevelt ha pronunciado un discurso hoy ante el Congreso acerca del estado de la nación en el que ha anunciado las medidas económicas e industriales con las que afrontará el conflicto en curso y que suponen sumergir a su país en la guerra total.  Alemania, Japón e Italia aceptan el desafío gustosos y le recuerdan que, además de industria, capital y armas, los ejércitos requieren corazones llenos de ardor, algo que no puede ser comprado y en lo que las potencias del Eje son inmensamente ricas.  He aquí las palabras del ínclito personaje.


Al cumplir mi deber, que es el de dar cuenta de la situación a la nación, tengo el orgullo de poder decir que la moral del pueblo americano no ha sido nunca tan elevada como hoy, la unión no ha sido nunca más estrecha, los Estados Unidos no han estado jamás más resueltos a hacer frente a las duras tareas que les incumben.

La respuesta del pueblo americano ha sido instantánea. Será la misma hasta que nuestra seguridad quede garantizada. Hace exactamente un año declaré al Congreso que los dictadores escogerían la hora, el lugar y el método de su ataque. Conocemos ahora la hora que han escogido: un pacífico domingo por la mañana del 7 de diciembre de 1941. Conocemos también el lugar: fueron nuestras posiciones avanzadas del Pacífico, y conocemos el método, que ha sido el mismo de Hitler.

"No veo mucho futuro para los americanos. A mi modo de ver, es un país descompuesto, con tremendos problemas raciales e inauditas desigualdades sociales. Los mismos que causaron la caída de Roma, y aún así Roma era un edificio sólido que se mantenía erguido por un motivo, inspirado por grandes ideas. Nada por el estilo de lo que sucede hoy en Inglaterra. En cuanto a los americanos, eso no existe. Ése es el motivo por el que, a pesar de todo, prefiero mil veces antes a un inglés que a un americano." Adolf Hitler durante una conversación privada tras escuchar las palabras de Roosevelt.

Los planes de conquista del adversario.

Pero los sueños de Imperio de los japoneses y de los jefes fascistas eran modestos al lado de las aspiraciones exorbitadas de Hitler. Antes de llegar al Poder en 1933, sus planes de conquista se encontraban ya elaborados. Estos planes tenían por objeto la dominación total, no de una sección cualquiera del mundo, sino de toda la tierra y de todos los océanos del globo. Con la formación por Hitler de la alianza Berlín-Roma-Tokio, todos estos planes de conquista se convirtieron en un plan único. En virtud de este plan, y además de sus propios proyectos de conquista, el papel confiado al Japón era e1 de cortar nuestros envíos de armas y material de guerra a Inglaterra, Rusia y China, armas que, en cantidades cada vez mayores, apresuraban la llegada de la derrota de Alemania. El ataque del Japón contra Pearl Harbor tenía por objeto aturdirnos y aterrorizarnos de tal modo que apartáramos nuestra potencia industrial y militar hacia la región del Pacífico o incluso la destináramos a la defensa de nuestro propio Continente.

Cartel de propaganda norteamericano en el que se clama venganza por el ataque del 7 de diciembre contra Pearl Harbor.

Hemos sufrido duras pruebas.

Este plan fracasó en su objetivo. No quedamos aturdidos, ni aterrados, ni desconcertados. Esta reunión del Congreso es una prueba de ello, ya que el espíritu de decisión tenaz que prevalece aquí es un mal presagio para los que conspiraron y colaboraron con el fin de asesinar a la paz mundial. Este espíritu es más fuerte que el mero deseo de revancha; expresa la voluntad del pueblo americano de hacer de manera que el mundo no vuelva nunca más a sufrir de esta manera.

Hay que confesar que hemos sufrido duras pruebas. Por ejemplo, fue para nosotros amargo el no poder socorrer a los defensores de la isla de Wake. Fue amargo el no haber podido desembarcar un millón de hombres, con mil barcos, en las islas Filipinas. Pero esto no hace sino acrecentar nuestra resolución de ver la bandera de los Estados Unidos ondear nuevamente en las islas de Wake y Guam y de liberar al valiente pueblo filipino del imperialismo japonés. Han de ser emprendidas acciones poderosas y ofensivas, y lo serán a su hora. Está en vías de realización la consolidación del esfuerzo total de guerra de los Estados Unidos contra nuestros enemigos comunes. Éste ha sido el objetivo de las conferencias celebradas duran te las dos últimas semanas en Washington y Chungking. Tal es también el objetivo primordial de la declaración de solidaridad firmada en Washington por veintiséis naciones unidas contra las potencias del Eje.

"Unidos somos fuertes.  Unidos venceremos." El contubernio judeo-capitalista-bolchevique, unido contra el Nuevo Orden.  Quién iba a pensar que la plutocracia y el comunismo, destinados a engullirse el uno al otro, apuntarían alguna vez hacia el mismo objetivo. 

Unidos en la amplia dirección de la guerra.

Tal vez haya que tomar decisiones difíciles durante los meses próximos, y los que están unidos con nosotros tomarán estas decisiones con valor y decisión. Habrá una continuación de las conferencias y consultas entre los Estados Mayores militares con el fin de que los planes de operaciones se adapten cada uno de ellos a la estrategia general destinada a aplastar al enemigo. No luchamos en varias guerras aisladas en que cada nación sigue su propio camino. Estas veintiséis naciones están unidas, no sólo en su espíritu de decisión, sino también en la amplia dirección de la guerra en todas sus fases.

Por primera vez desde que fascistas, japoneses y nazis se lanzaron por el camino de la conquista, han de hacer frente ahora a una concentración de fuerzas superior a las suyas. Han pasado para siempre los días en que los agresores podían atacar y destruir a sus enemigos uno por uno, sin unidad de resistencia. Nosotros, los pertenecientes a las naciones unidas, dispondremos nuestras fuerzas en forma tal que podremos atacar al enemigo común en todos los puntos donde se le pueda causar el máximo daño. El mundo es demasiado pequeño para dar un "espacio vital" suficiente a los alemanes.

"¡Atención! ¡Nuestros hogares están en peligro ahora!"

Liberar a las naciones subyugadas.

Nuestros propios objetivos son claros: aplastar el hitlerismo impuesto por los señores de la guerra a sus pueblos dominados; liberar a las naciones subyugadas; establecer y asegurar la libertad de palabra, la libertad de religión, la liberación de la necesidad y la liberación del miedo en todas las partes del mundo. No nos detendremos sin alcanzar por completo estos objetivos ni quedaremos satisfechos al alcanzarlos y luego no volver a preocuparnos de ellos. Sé que hablo en nombre del pueblo americano y tengo buenos motivos para creer que hablo en nombre de todos los demás pueblos que combaten con nosotros cuando digo que esta vez estamos resueltos no sólo a ganar la guerra, sino también a preservar la seguridad de la paz que reinará después.

No bastará con que nosotros y las demás naciones unidas produzcamos una cantidad de .municiones ligeramente superior a la que produzcan Alemania, Italia y el Japón y las industrias de que se han apoderado en los países que conquistaron. Es preciso que la superioridad de los Estados Unidos en municiones y barcos sea aplastante, tan aplastante, que las naciones del Eje no puedan jamás esperar igualarnos en este terreno.

"Los americanos no saben construir aviones. Sólo son buenos fabricando neveras y cuchillas de afeitar."  Hermann Göring, en una carta al Führer. 1940.

Quiere construir este año 60.000 aviones, 45.000 tanques y 8.000.000 de toneladas de barcos.

Para alcanzar esta superioridad aplastante hace falta que los Estados Unidos construyan carros, cañones y aviones hasta el límite de sus medios, no sólo para nuestras propias fuerzas, sino también para los Ejércitos, Marinas y Aviaciones que combaten a nuestro lado. Y nuestra superioridad aplastante en armamento debe ser adecuada a la necesidad de poner nuestros instrumentos de guerra en el momento que convenga, en manos de los hombres de los países vencidos. Hemos de mirar más alto en todo lo que se refiere a la producción. Que nadie diga que no se puede hacer. Es preciso que se haga y ya lo hemos emprendido.

Acabo de mandar una carta de órdenes a los departamentos y organismos apropiados de nuestro Gobierno para que se adopten inmediatamente las medidas siguientes: Primero, una destinada a aumentar tan rápidamente nuestro ritmo de producción de aviones, que en el año actual fabriquemos 60.000 aparatos, lo que representa diez mil más que la cifra fijada hace año y medio. Esta cifra comprende 45.000 aviones combatientes, bombarderos, bombarderos en picado, aviones de caza, etc. El ritmo de acrecentamiento será continuado en tal proporción, que en el año próximo de 1943 construiremos 125.000 aviones, de ellos cien mil aviones combatientes. Segundo, aumentará rápidamente el ritmo de nuestra producción de carros de combate de modo que en el año actual produzcamos 45.000 tanques y el año próximo 75.000. Tercero, aumentar nuestro ritmo de construcción de cañones antiaéreos con tal rapidez, que en el año actual fabricaremos 20.000 cañones antiaéreos, y el aumento continuará en forma qué en 1943 fabricaremos 35.000 cañones antiaéreos. Cuarto, aumentar tan rápidamente nuestro ritmo de producción de barcos mercantes, que en este año construiremos ocho millones de toneladas de buques en lugar de 1.110.000 que construimos en 1941. Seguiremos aumentando esta producción de forma que en 1943 construiremos diez millones de toneladas. Estas cifras y las relacionadas con otros muchos instrumentos de guerra no darán a los alemanes y a los japoneses sino una débil idea de lo que hicieron cuando atacaron Pearl Harbour.

Fábrica de tanques norteamericana.

La guerra total costará en un año cincuenta y seis mil millones.

Nuestra tarea es dura; nuestra tarea, no tiene precedentes y el tiempo es corto. Es preciso que utilicemos hasta el máximo todos nuestros medios de producción. Tenemos que adaptar todas nuestras fábricas y todos los útiles disponibles a la producción de guerra. Esto se aplica a todas las fábricas, desde las más enormes hasta las más reducidas; desde la inmensa industria automóvil hasta el más pequeño taller de pueblo.

El programa de guerra para el próximo año fiscal (que comienza el primero de julio) costará cincuenta y seis mil millones de dólares o, en otras palabras, más de la mitad del importe en que se calcula el valorde la renta nacional. Esto significa, en una palabra, "la guerra total" mediante el esfuerzo individual y el esfuerzo militar en un país unido. La velocidad vencerá. El terreno perdido puede ser siempre recuperado; el tiempo perdido, jamás.

"¡Roosevelt traiciona a América!"  Panfleto de propaganda del Frente Alemán del Trabajo en el que se insinúa que Roosevelt se pliega a los deseos del judío que se esconde detrás de la bandera estadounidense.

Es posible que suframos otros fracasos.

El enemigo no se detendrá ante nada. Su pueblo ha sido educando a creer que su altísima perfección se cumple al hacer la guerra. Ya hemos degustado el sabor de la derrota. Es posible que suframos otros fracasos. Debemos hacer frente a la realidad de una guerra larga, una guerra dura, una guerra sangrienta, una guerra costosa. Nuestro programa de gastos para la producción de guerra significa la creación de impuestos y la emisión de empréstitos, la supresión del lujo y de las cosas no esenciales.

En todos los puntos del enemigo en que parezca necesario hacer frente, habrán de ser utilizadas las fuerzas americanas. Éstas operarán en numerosos puntos del Extremo Oriente. Las fuerzas armadas americanas estarán también en los océanos para participar en la protección de nuestras comunicaciones esenciales, que son vitales para la nación. Las fuerzas terrestres, aéreas y navales de los Estados Unidos tomarán posiciones en las islas británicas, que constituyen la fortaleza esencial de esta batalla mundial. Las fuerzas armadas americanas ayudarán a proteger este hemisferio y también las bases situadas fuera del mismo que pudieran ser utilizadas como bases de ataque contra las Américas.


Totaller Krieg, kürzester Krieg!
Es lebe die Achsenmächte!

lunes, 2 de enero de 2012

Declaración de las Naciones Unidas: Una terrible alianza contra el mundo libre - 02/01/1942.

Las Naciones Unidas: El mundo se somete al materialismo capitalista y comunista.  Es terrible la imagen en la que el resto de países reconocen la hegemonía de Gran Bretaña, la Unión Soviética, los Estados Unidos y China, quienes presiden la mesa.

Camaradas,

En el día de ayer, 1 de enero de 1942, el Presidente Norteamericano Franklin D. Roosevelt, el Primer Ministro Británico Winston Churchill, Maxim Litvinov, emisario de la Unión Soviética, y T.V. Soong, emisario de China, firmaron un breve documento que se conocerá como la Declaración de las Naciones Unidas.  Hoy, los representantes de otras veintidós naciones han rubricado su firma sobre el documento, que impele a los gobiernos signatarios a llevar a cabo el máximo esfuero bélico y a no concertar una paz por separado.

Que Rusia constituía un tremendo peligro para la civilización occidental antes de que la guerra actual se iniciara, no es un secreto para nadie. Las guerras de España y Finlandia y las acciones soviéticas en Hungría, Rumanía, Estonia, Lituania, Letonia y Polonia mostraron claramente hasta dónde podía llegar la barbarie comunista y qué abismos de maldades y crímenes eran capaces de "exportar" los dirigentes del Komintern y los tenebrosos habitantes del Kremlin. Si Alemania no hubiera tenido el gesto de desbaratar, con la fuerza de sus armas, los planes de Stalin, es indudable que la poderosísima máquina guerrera de los soviéticos hubiera caído como un alud sobre el resto de Europa.

El documento original.

¿Qué hubiera supuesto la irrupción de esos bárbaros? Forzadas las puertas del "paraíso soviético" —que hasta el ataque alemán había permanecido oculto a toda mirada extranjera—, se pudo contemplar la existencia mísera de millones de seres, sujetos a una increíble tiranía; un atroz materialismo que equiparaba el hombre con la bestia; un sentimiento de crueldad y un sentido de odio como bases de un sistema político, y ese "terror científico" preconizado por Lenin como el más feliz hallazgo de un gobernante... Allí donde Rusia encontró un resquicio para su acción, allí surgieron las terribles devastaciones materiales y morales, que, en su carne y en su espíritu, sufrieron Hungría, España y Finlandia por ejemplo.

Este atroz peligro que los soviéticos no pudieron imponer por las armas, porque lo impidió la Gran Alemania, con su ataque fulminante, es el que ahora pretenden hacer caer sobre Europa, exigiendo a los países anglosajones que les allanen el camino para el futuro.

"Este hombre (ruso) es tu amigo.  Lucha por la libertad."  La propaganda estadounidense se afana por mostrar a su opinión pública una visión distorsionada de la realidad. 

No tienen otro alcance los Convenios que se acaban de concertar entre los representantes de los Estados democráticos y los cabecillas bolcheviques. Quiere Stalin que la colaboración que presta a esos países en el apuradísimo trance en que se hallan se la paguen bien; es decir, que le dejen vía libre para sus terribles propagandas que niegan, en absoluto, todos los postulados civilizadores de una cultura a la que esos mismos países pertenecen. Esto, por de pronto; que para más tarde pide un primer puesto directivo en la reconstrucción de Europa y la libertad de acción para sus agentes con el fin de que estos contengan, con los brutales métodos que forman la tiranía y el cimiento de "su política", exige que no se produzca la más mínima protesta contra la bolchevización de Europa. Claro es que, como cláusula principal, figura la de destruir a Alemania, dique del comunismo.

La nota del "acuerdo" parece envuelta en anfibologías y en frases de dudoso sentido. Pero, ¿qué quiere decir el "Times" cuando califica a la Rusia soviética de "ejemplo digno de ser imitado por Europa", precisamente al comentar ese Convenio? Todo esto parece increíble. Parece increíble qué los países democráticos, cegados por el odio, lleguen a comprar a tal precio la ayuda de Stalin. Parece increíble, pero es verdad; y ante ese peligro que atenta a la vida misma de los pueblos de Europa, estos tienen que defender, de un modo unánime y enérgicamente, los principios esenciales de una civilización milenaria a la que se amenaza de ese modo.

Las Naciones Unidas luchan por la libertad.

Nos parece que el reciente acuerdo entre las potencias anglosajonas y Stalin significa tanto como jugar con fuego. Saben bien lo que el comunismo tiene de cruel y antihumano. Saben que si esa doctrina se extendiese en el mundo, todo lo que ellos representan y todo lo que no representan, pero que tiene un enorme valor moral y de tradición, desaparecería. Sin embargo, no solo elogian públicamente un régimen nefasto que en el fondo de su conciencia detestan, sino que le prestan ayuda, le prometen para el futuro toda suerte de facilidades y hasta le asignan un papel directivo, quizá el primero, en la reconstrucción de Europa.

Porque, aun concediendo que las tremendas circunstancias en que se encuentran les impulsen a tal omisión de sus deberes por acatamiento al instinto de conservación, nos parece que creen en la posibilidad de atajar el incendio bolchevique si éste llegase a estallar sobre Europa. Y se engañan. Se engañan de tal manera que ellos serían los primeros en sufrir la devastación de las llamas.

Las banderas de los veintiséis miembros originales de las Naciones Unidas.

El caso de España podría y debería servirles como referencia. Creyeron incautamente los rojos "gubernamentales" que podrían frenar el tremendo impulso comunista después de pedirle al tirano del Kremlin una total ayuda; que podrían tener un control sobre aquellos agentes y sobre aquellas masas que Rusia les enviaba. Todos sabemos lo que sucedió en España. Todos sabemos que el crimen, la destrucción, la ruina material y moral se abatieron sobre la pequeña pero gran nación del sur de Europa. Dieciséis mil sacerdotes asesinados. Medio millón de españoles sacrificados, iglesias destruidas, robos, saqueos, los campos yermos y sin cultivar...

Todo el dolor que el comunismo lleva consigo se abatiría sobre Europa y aun sobre el mundo, sin que la conservadora Inglaterra ni la Confederación capitalista de Norteamérica pudieran impedirlo. He aquí lo monstruoso de este Convenio concertado en Moscú, que nos indica hasta qué grado de ceguera pueden llegar los pueblos impulsados por la confusión de la derrota.

Europa, los pueblos de Europa, que obedecen a los ideales de una civilización tradicional, cristiana y de orden, no pueden contemplar serenamente esta amenaza que sobre ellos se cierne. Han de oponerle su protesta viva y han de estar alertas para que ese peligro desaparezca. Hemos de suponer que el bolchevismo, tremendamente derrotado en España y derrotado tremendamente por Alemania, no podrá jamás imponer su doctrina al mundo. Pero la intención está clara y nos sigue pareciendo increíble que haya países civilizados que se presten a ese juego "diplomático" cuyas consecuencias —si el supuesto prevaleciera— serían incalculables.

Es lebe Nationalsozialismus!
Es lebe Freiheit!

domingo, 11 de diciembre de 2011

Discurso de declaración de guerra a los Estados Unidos del Führer – 11/12/1941.

Der Führer spricht!

Camaradas,

La sesión de hoy del Reichstag Alemán, la quinta que se celebra desde el comienzo de la guerra, ha demostrado una vez más el interés que el público berlinés aporta a la política nacional: miles y miles de personas han llenado las calles que conducen al edificio de la Ópera Kroll, donde se reúne el Parlamento Alemán. En el salón de sesiones, numerosísimos uniformes militares cubiertos de condecoraciones y ostentados por diputados, han hecho patente la parte importante que los parlamentarios alemanes toman en la lucha por su patria figurando en el Ejército con las más diversas graduaciones, desde soldado raso a general. En el palco central ha tomado asiento el cuerpo diplomático, y en la primera fila de éste, los embajadores del Japón y de Italia. A derecha e izquierda de la tribuna, el Gobierno y los secretarios de Estado del Reich, figurando en primer término el Ministro de Asuntos Exteriores von Ribbentropp y los Mariscales von Brauchitsch y Keitel.

El Führer ha sido acogido por grandes ovaciones y gritos de entusiasmo al entrar en el salón de sesiones, produciendo su voz, en cuanto ha comenzado a hablar, viva sensación. Los más importantes párrafos del discurso de Adolf Hitler han sido interrumpidos por las ovaciones de los diputados, que también han dirigido calurosísimas soflamas al embajador del Japón. Éste, a la salida del Reichstag, ha sido objeto de entusiastas demostraciones de los berlineses.

Göring abre la sesión.

A las quince horas se ha reunido el Reichstag en la Ópera Kroll. Desde mediodía una considerable muchedumbre se había estacionado ante el edificio para aclamar al Führer, y una compañía de honor de las SS se encontraba formada para rendir honores. A las quince y cinco el Führer ha entrado en la sala de sesiones, donde ha sido recibido por el Mariscal Göring, Presidente del Reichstag. Inmediatamente ha sido abierta la sesión. El Mariscal Göring ha invitado a los reunidos a ponerse de pie y guardar un minuto de silencio en memoria de los soldados alemanes muertos desde la última sesión del Reichstag hasta la fecha. A continuación, el Führer ha dado comienzo a su discurso.


La lucha será decisiva para muchos siglos.

Un año lIeno de acontecimientos históricos terminará pronto, y un año lleno de decisiones aún más importantes va a seguirle.

El Primer Ministro Británico rechazó, en 1940, la oferta de paz de Alemania. Tras esta negativa se hizo patente, en el otoño, que esta guerra, contraria a todas las leyes del buen rentido y de la necesidad, tendría que continuar hasta el fin. La nación alemana y sus soldados trabajan y combaten y la lucha actual será decisiva para los próximos quinientos o mil años de la Historia a!emana, europea e incluso mundial. La Providencia nos ha confiado una misión única en la Historia, y estamos obligados a llevarla a término.

Desde Petsamo hasta Irún.

Desde Kirkenes hasta la frontera de Irún se extiende una cadena de bases y de fortificaciones potentísimas. Innumerables campos de aviación han sido construidos a lo largo de esta línea en la que también se han instalado bases navales para submarinos. Estas bases son invulnerables porque están protegidas por más de 1.500 baterías de artillería completamente nuevas.

Carreteras y ferrocarriles aseguran una comunicación constante desde la frontera española hasta Petsamo independientemente de las rutas marítimas. Se han consumido instalaciones defensivas en nada inferiores a nuestra muralla fortificada del Oeste. Está organización está siendo perfeccionada continuamente. Mi voluntad inquebrantable es hacer de este frente una línea inatacable para cualquier enemigo.



La ayuda de Italia.

En la actualidad los ingleses han logrado en África del Norte éxitos pasajeros, para los cuales han tenido que derrochar grandes cantidades de tanques y material. Del mismo modo que anteriormente en España ya lucharon italianos y alemanes unidos contra un enemigo común, también ahora en África luchan hermanadas las fuerzas de ambos países. Es verdaderamente admirable el valor que pone de relieve el Cuerpo Expedicionario Alemán en África, que lucha en regiones a cuyo clima no está acostumbrado.

Los planes destructores de la Unión Soviética.

Me supuso un gran sacrificio concluir un acuerdo con la Unión Soviética para acabar con la continua tensión germano-rusa. La Inglaterra concertó Pactos de No Agresión con diferentes naciones con el pretexto de que Alemania tenía intención de invadirlas. El Reich puede asegurar que ninguno de estos propósitos era cierto. La guerra de la Unión Soviética contra Finlandia nos produjo admiración y amargura. Admiración por el valor con que lucharon los soldados finlandeses por la existencia de su Patria y, al mismo tiempo, amargura por el hecho de que no pudiéramos prestarles ayuda.

Solamente un ciego podía dejar de ver cuáles eran las intenciones que abrigaba Rusia. El plan de la Unión Soviética era destruir toda Europa, plan que, por otra parte, estaba ya preparado desde hacía largo tiempo como lo demuestran los intentos de Rusia por eliminar la influencia de Alemania. Churchill, aunque él lo niegue, en una sesión secreta celebrada durante el año 1940, puso de relieve que el acontecimiento más importante de esta guerra sería el de la entrada en la misma de la Unión Soviética, la cual ya había sido fijada para el año 1941. Los montes Urales son la frontera de Europa.



Alemania lucha por todo el Continente.

Romanos y germanos defendieron a Europa por primera vez unidos fraternalmente en los campos cataláunios. No fue Inglaterra la que colonizó y civilizó al Continente, sino los romanos y los germanos. Tampoco fue América quien descubrió a Europa.

La llamada cultura americana la consideramos en Europa como el resultado de la labor destructora y decadente, del judaísmo internacional. Alemania no lucha por sí misma, sino por todo el Continente. Gracias a los peligros que a todos nos han amenazado recientemente, este objetivo ha sido claramente comprendido por la mayoría de los países europeos.

Rusia no nos.atacó en el preciso momento en que se realizaba la campaña de Yugoslavia, en la que Stalin actuó de instigador, porque en aquel entonces todavía no había concluido sus preparativos de guerra.

Cada año nos encontrará mejor preparados.

Mientras en las democracias se habla constantemente y con demasía de los armamentos, yo puedo asegurar que en Alemania se trabaja cada vez más intensamente y que cada año nos encontrará con mayor número y mejor calidad de armas en los lugares donde se decidirá la batalla.

Yo no he buscado ninguna guerra. Por el contrario, siempre he querido evitarla, pero siempre he cumplido con mi deber y he tenido en cuenta las consecuencias que de ella se derivaban. Puesto que de modo evidente Rusia constituía un peligro para Europa, ordené la señal de ataque. Sólo puedo agradecer a Dios el que me haya iluminado y me haya dado la fuerza necesaria para hacer aquello que debía hacer.



Misión providencial.

El destino ha señalado a una serie de naciones para desempeñar la misión de la defensa de nuestro Continente. Si Finlandia no se hubiera decidido a empuñar las armas a tiempo, habría terminado muy pronto la cómoda burguesía de los países nórdicos. Si Alemania, a su vez, no hubiera tomadlo.: las armas a tiempo, las hordas rojas habrían invadido y destruido a todos los países del centro de Europa. Lo mismo ocurrió en lo que se refiere a los Balcanes, defendidos por Rumania y Hungría.

La actitud de Italia, España y todas las demás naciones que han enviado voluntarios a Rusia es digna del más encendido elogio y han dado, de este modo, a la campaña contra el bolchevismo el carácter de una Cruzada. Las siguientes cifras demuestran el grandioso carácter de la lucha. Hasta el momento actual, han sido capturados en el Frente del Rste 3.800.000 prisioneros y destruidos o capturados 21.400 tanques, 32.500 cañones, 17.300 aviones soviéticos, 2.100 aviones ingleses y se han hundido 6.500.000 toneladas de buques.

Por otra parte, hay que tener en cuenta lo que representan estas cifras escuetas, ya que ellas ponen de manifiesto el espíritu de sacrificio y el valor indomable de los soldados, habiendo sido logradas a costa de la sangre de los hombres mejores de nuestro pueblo, de los de los estados aliados, cuyos soldados han venido también a luchar contra los bolcheviques junto a los nuestros. No es preciso destacar nombres ya que todos, sin excepción, han realizado un gran esfuerzo pero, sin embargo, hay que señalar que el esfuerzo mayor ha correspondido siempre a las fuerzas de infantería.

Las cifras de los caídos alemanes en el Frente del Este ascienden a 160.000 muertos, 563.000 heridos y 1.000 desaparecidos. Las fuerzas de la Luftwaffe han sufrido 3.200 muertos, 4.400 heridos y 2.000 desaparecidos. Esta cifra representa alrededor del doble de las bajas que durante la Gran Guerra hubo en una sola batalla del Somme.




El hombre que es más culpable que nadie.

Ahora voy a hablar de un hombre que es más culpable que nadie en el mundo de esta conflagración y que desde la chimenea de su hogar ha cometido las más grandes vilezas que ha conocido la Historia. Nosotros no hemos pedido a nadie nada de lo que no era nuestro, y si las ofertas que hizo Alemania repetidamente en favor de la paz no fueron aceptadas, fue a causa de su monstruosa intervención.

Los sufrimientos que han tenido que soportar los grupos de alemanes residentes en el- extranjero después de la Gran Guerra han sido inauditos y, si bien durante la campaña del Este las pérdidas alemanas han sido de 150.000 muertos, en plena época de paz 62.000 alemanes perdieron la vida.en Polonia. Alemania puso siempre de manifiesto en su actitud con respecto a Polonia que estaba dispuesta a entrar en negociaciones para terminar de una vez las cuestiones pendientes, pero sin intervención del Gobierno británico.

Cabe destacar las jornadas de agosto de 1939, cuando Alemania pidió la devolución de Dantzig por tratarse de un territorio perteneciente al Reich y propuso, incluso, que se constituyeran Comisiones para que por medio de unas elecciones se determinara a quién pertenecía el territorio fronterizo. Alemania hizo, además, la proposición de que si las elecciones resultaban desfavorables para el Reich, se estableciera una zona extraterritorial que permitiera una comunicación directa con la Prusia oriental. En el caso de una victoria alemana en las elecciones, a Polonia debía concedérsele una zona para poder comunicar con el mar Dantzig y Gdygnia deberían quedar como puertos comerciales, desmilitarizados. ¿Cómo pudo un Estado tan débil no aceptar estas proposiciones? Los documentos encontrados en Varsovia, y que procedían de Washington, explican las causas que motivaron la actitud del Gobierno de Polonia.

¿Cuál podía ser motivo de que un Estado hiciera tanto daño a otro que nunca le había causado perjuicio? Alemania no ha tenido nunca diferencias con los Estados Unidos sino que, por el contrario, la sangre alemana corrió en defensa de Norteamérica. A pesar de ello, los Estados Unidos entraron en guerra contra Alemania en 1917. La causa de esta entrada en la guerra ya fue esclarecida por las Comisiones que el propio Roosevelt nombró y que demostraron que la intervención norteamericana en la Gran Guerra se debió exclusivamente a la influencia de los intereses capitalistas.



Paralelo imposible con Roosevelt.

Las aseveraciones de Roosevelt respecto a la política alemana no se ajustan a, la realidad, ya que la forma de Gobierno de Alemania y de los Estados Unidos es la misma, una República con jefe autoritario, mientras que, en cambio, sus diferencias con Rusia son mucho más profundas. Wilson y Roosevelt han sido los principales instigadores de las guerras de este siglo. El incumplimiento de las promesas de Wilson dio por resultado el Tratado de Versalles.

Roosevelt fue elegido presidente de Norteamérica precisamente en el mismo año en que el Nacional Socialismo asumía el poder en Alemania. Pero entre mi modo de pensar y el de Roosevelt hay un abismo. Roosevelt nació en una familia muy rica; yo he nacido pobre y he tenido que luchar por mi propio sustento. Roosevelt conoce únicamente el aspecto agradable de la guerra y hacía negocios, aunque para ello fuera preciso comerciar con la sangre de los pueblos. Yo he regresado de la guerra como soldado y, desde luego, pobre. He compartido la vida de campaña con millones de soldados, mientras que Roosevelt convivía con los capitalistas. Yo me encontraba en un hospital cuando Roosevelt estaba dedicado a contar dividendos. Roosevelt subió al poder como candidato de un partido netamente capitalista; yo, como jefe de un partido popular, creado por mí mismo.

Y, sin embargo, existe un paralelo entre Roosevelt y yo. Cuando subimos al poder, los Estados Unidos contaban en su territorio con trece millones de obreros parados y Alemania con siete millones. Los dos países atravesaba.n una terrible crisis, pero mientras que en Alemania comenzó el resurgimiento general, en los Estados Unidos seguía la miseria, lo que prueba la falsedad de la teoría de Roosevelt, máxime teniendo en cuenta que con quince hombres por kilómetro cuadrado, y poseyendo todas las riquezas de Norteamérica, debía haber sido más fácil acabar en los Estados Unidos con el paro obrero, que no en Alemania, superpoblada. Sin embargo, después de cinco años, en Alemania no había obreros parados, mientras que en los Estados Unidos había aumentado la Deuda Pública y se encontraba en plena floración la especulación financiera judía que nosotros combatimos.

En tiempos de paz, Roosevelt hubiera ya fracasado en Europa y hubiera sido condenado y juzgado por haber despilfarrado las riquezas de su país. Y esta opinión la comparten muchos norteamericanos inteligentes e influyentes, por lo que al presidente yanqui no le ha quedado más remedio que desviar la atención de su pueblo de la política interior a la internacional.



Continuas insolencias y agresiones.

Roosevelt comenzó instigando, junto con sus cómplices judíos, nuevos conflictos en todas las partes del mundo, procurando entorpecer la solución pacífica de los conflictos ya existentes.

Las relaciones político-económicas de Alemania con los Estados Unidos se han caracterizado por una creciente agresividad y continuas nuevas insolencias por parte de Roosevelt. Desde el año 1939, el actual presidente de los Estados Unidos comenzó, con todos los medios de que disponía, a realizar una campaña contra los Estados autoritarios y a entremeterse en los asuntos interiores de Europa. Pero de los problemas de Europa, Roosevelt no sabe absolutamente nada, y aunque lo supiera no tendría derecho a meterse en ellos. Más tarde, Roosevelt dirigió al Duce y a mí mismo el ya famoso mensaje, al que contesté en forma adecuada. (Risas.) Sin embargo, la señora de Roosevelt declaró, en lugar de su marido, que no estaba conforme, y que ni ella ni sus hijos querían vivir en un mundo como el nuestro. Lo comprendemos perfectamente, porque el mundo que desea aquella familia es el del engaño y el fraude.

El verdadero modo de pensar de Roosevelt se concreta en el telegrama dirigido por el Presidente norteamericano a Reynaud el 15 de junio de 1940, en el cual se compromete a duplicar la ayuda norteamericana a Francia en el caso de que ésta prolongue la guerra. Así, mientras Roosevelt hacia hipócritas afirmaciones de paz, favorecía la ampliación de la guerra. Ya en junio de 1940, el Presidente yanqui seguía su política de provocación al permitir que los aviadores ingleses fueran instruidos en los Estados Unidos, mientras que aviadores yanquis tomaban parte en la guerra contra Alemania. Otra especialidad de Roosevelt es la "invención de las crisis", interrumpiendo, por ejemplo, algún viaje, para regresar a Washington y fomentar un estado de nerviosismo destinado a demostrar la gravedad de la situación.



Actos contra el Derecho Internacional.

Los Estados Unidos facilitaron a los ingleses el hallazgo del buque alemán "Columbus", así como el de otros barcos mercantes del Reich, los cuales se vieron obligados a hundirse a sí mismos. Continuando su política de provocaciones, Roosevelt decretó la incautación de los buques alemanes que se encontraban en los puertos norteamericanos, contraviniendo así todas las leyes internacionales. Dos oficiales alemanes que se habían escapado del Canadá, donde se encontraban detenidos, fueron apresados y entregados por las autoridades norteamericanas a las canadienses. Roosevelt ha enviado a los países balcánicos al Coronel Donovan sin más finalidad, como ya se ha puesto de manifiesto, que el de originar revueltas. Donovan eligió al Gobierno rebelde del general Simovich disfrazando sus intenciones y pronunciando palabras de lealtad y de paz. A continuación, los Estados Unidos comenzaron su famoso servicio de patrullas y entregaron veinte lanchas rápidas a Inglaterra mientras permitían que los buques de guerra británicos fueran reparados en los astilleros de los Estados Unidos. Groenlandia fue ocupada por el Ejército yanqui. Por primera vez, el 9 de junio del año actual, se dio orden a la Flota Norteamericana de atacar a un submarino alemán con cargas de profundidad. El 17 del mismo mes, con abandono de todas las leyes internacionales, fueron clausurados los Consulados alemanes en los Estados Unidos y, el 8 de julio, Norteamérica enviaba tropas a Islandia, sin más objeto que el de obligar a Alemania a declarar la guerra.

Roosevelt ha dado la orden de disparar contra barcos alemanes. En flagrante violación del Derecho Internacional fue capturado el buque alemán "Odenwald," y su tripulación hecha prisionera. Roosevelt me ha ofendido en muchas ocasiones, pero de tales injurias no hago caso. Me ha llamado "gangster", pero lo cierto es que, por no existir tales sujetos en nuestro Continente, la palabra tiene su origen no en Europa, sino en América. Y no me ofende, porque considero a Roosevelt como un enfermo mental, lo mismo que a Woodrow Wilson.



El Japón ha perdido la paciencia.

Los Estados Unidos han seguido, con respecto al Japón, la misma conducta que siguieron con Alemania. Primero, Roosevelt excita a la guerra, viola el Derecho Internacional, y cuando ha conseguido lo que quería, se esconde detrás de las falsedades y quiere aparecer como un pobre agredido que implora a Dios. Nos llena de profunda satisfacción el hecho de que, al fin, un Estado, perdiendo su paciencia, se haya levantado contra la continua mixtificación de la verdad y declare la guerra a Roosevelt. EI Japón, después de celebrar conversaciones durante varios años sin el menor éxito con los jefes del Gobierno Norteamericano, llegó a hartarse, pero a Roosevelt aún le extraña esta actitud.

Nosotros conocemos muy bien las fuerzas que se encuentran detrás de Roosevelt, judío errante, ya que nosotros tenemos un conocimiento exacto en estos momentos de las cosas que han pasado y pasan en el interior de los Estados Unidos. El Presidente Norteamericano quizá no quiera comprenderlo, pero el fin de su política está perfectamente claro: la destrucción sistemática de un Estado tras otro.



Alianza militar con el Japón. Guerra con los Estados Unidos.

Aunque no estuviésemos aliados con el Japón, haríamos lo que es inevitable. Las democracias trataron de hacer morir de hambre al Primer Reich alemán y ahora tratan de hacer lo mismo con la Alemania Nacional Socialista. Ni Churchill ni Roosevelt, ni mil señores iguales a ellos, si los hubiera, pueden negarnos el derecho a la vida. Nunca Alemania ha visto el porvenir tan claro. He ordenado que se entreguen los pasaportes correspondientes al encargado de Asuntos Exteriores norteamericano. A medida que pasaba el tiempo, aumentaban las infracciones de Roosevelt al Derecho Internacional. Por todos los medios trató de que nunca se llegara a un arreglo oficial, sino que preparó un plan para atacar a Europa en el transcurso del año 1943. Y nos hemos visto en el trance de poner en acción el Pacto tripartito y, en consecuencia, hemos adoptado las siguientes resoluciones:

Primera: Alemania, Italia y el Japón entran en guerra unidas, empleando todos los medios disponibles para la consecución de la victoria.
Segunda: Las tres potencias se comprometen a no firmar una paz por separado con los Estados Unidos de América ni con Inglaterra.
Tercera: Los tres Estados se comprometen a colaborar lo más estrechamente posible sobre la base del Pacto tripartito después de haber conseguido la victoria.
Cuarta: Todas estas resoluciones entran en vigor inmediatamente.




Ovación delirante.

Cuando se nos rechazó la primera proposición de paz, nos dimos cuenta del camino que tomaban los acontecimientos, y me enorgullezco de que el Destino me haya encomendado estar al frente de una lucha tan histórica y trascendental que por ella y para ella todos los sacrificios resultan pequeños.

Todo alemán que no esté dispuesto a tomar sobre sí las obligaciones que le impone esta lucha gigantesca no tiene derecho a participar en la grandeza del Pueblo Alemán.

Las últimas palabras del Führer han sido acogidas por una ovación delirante, que se ha prolongado durante varios minutos. Terminado el discurso del Führer, Mariscal Göring ha tomado la palabra para dar las gracias al Führer y al Ejército Alemán por todo lo que han hecho por la lucha actual, agragando a continuación que el pueblo tiene una confianza inconmovible en el Führer y su Ejército: “Dios proteja al Führer. Dios bendiga al Führer y a nuestro Reich", ha concluido diciendo Goering. A continuación se ha levantado la sesión del Reichstag.

Es lebe der Führer Adolf Hitler!
Führer befiehl, wir folgen Dir!

jueves, 8 de diciembre de 2011

Hirohito, Emperador Showa, informa al pueblo japonés de la declaración de guerra a los Estados Unidos – 08/12/1941.

Camaradas,

La dinastía japonesa es la más ranciamente aristocrática de todas las Casas reinantes. Desde hace dos mil seiscientos años —veintiséis siglos— rige los destinos del pueblo nipón en línea directa ininterrumpida. Desciende de los dioses de la mitología japonesa y reina por la voluntad del Cielo. El Emperador Hirohito, que en abril cumplió cuarenta años de edad, es nieto del gran Meiji, reformador del Japón semifeudal, que por él fue abierto a la civilización occidental sin renunciar por ello a sus poéticas tradiciones raciales. Su padre, Yochihito, murió hace quince años. Dos años antes, el entonces heredero del Trono contrajo matrimonio con la princesa Nagako, hija del príncipe Kuninomiya. Del matrimonio nacieron siete hijos. El futuro Emperador, el príncipe Akihito, nació el 23 de diciembre de 1933, es decir que pronto cumplirá, ocho años.

La familia imperial japonesa al completo.  Fotografía obtenida el 7 de diciembre de 1941.

El Emperador Japonés, en una de las raras ocasiones en que se ha dirigido al pueblo japonés, ha hecho público hoy el siguiente comunicado en el que ha expuesto los motivos que le han llevado a declarar la guerra a los Estados Unidos de Norteamérica, Gran Bretaña y Holanda. Poco antes, Hirohito, había estampado su firma y sello imperial sobre el documento de declaración de guerra. He aquí el comunicado de su Majestad Imperial:

Nos, Emperador del Japón, por la gracia del Cielo, elevado al Trono que pertenece a una dinastía ininterrumpida desde edades inmemoriales y eternas, hacemos saber a vosotros, nuestros leales y fieles súbditos, que declaramos la guerra a los Estados Unidos de Norteamérica y al Imperio británico. Los soldados y oficiales de nuestro Ejército y de nuestra Marina harán todo lo posible en el sostenimiento de esta guerra; los agentes de nuestros diversos servicios públicos cumplirán con diligencia y fidelidad las tareas que les están confiadas, la nación, entera, con voluntad unida, movilizará todas sus fuerzas a fin de que nada sea olvidado para alcanzar nuestros objetivos de guerra.


El Emperador Hirohito, en su despacho.

Asegurar la estabilidad en Asia oriental y contribuir a la paz mundial son los fines de la gran política formulada por nuestro abuelo imperial y por nuestro padre, su sucesor, los cuales hemos jurado con el corazón proseguir. La amistad entre las naciones y la prosperidad común de todos los países han sido siempre las directrices principales de la política exterior de nuestro Imperio. En verdad que ha sido inevitable y muy alejado de nuestros deseos el ver a nuestro Imperio cruzar ahora sus fuegos con Norteamérica y la Gran Bretaña.

Más de cuatro años han pasado desde que China no acertó a comprender las verdaderas intenciones de nuestro Imperio y, fomentando la inquietud, comprometió locamente la paz del Extremo Oriente, aunque el Gobierno nacional chino haya sido restablecido en Nanking y el Japón sostenga con él relaciones de buena vecindad y colaboración. El régimen que continuó viviendo en Chung-King ha contado con la protección de Estados Unidos y Gran Bretaña y continúa su oposición fratricida. Ávidos de ver realizadas sus desmesuradas ambiciones de dominio en Oriente, Gran Bretaña y Estados Unidos otorgaron su apoyo al régimen de Chung-King y agravaron el malestar en Asia oriental. Estas naciones tratan de arrastrar a su lado a los demás países y fomentaron sus preparativos militares en los cuatro costados de nuestro Imperio para desafiarle. Obstaculizaron el comercio en el Pacífico y rompieron, finalmente, las relaciones económicas, amenazando gravemente la existencia de nuestro Imperio.


El Emperador pasa revista a las tropas a lomos de su semental imperial Shirayuki (Nieve Blanca).

Hemos esperado con paciencia y soportado largo tiempo esta situación con la esperanza. de que nuestro Gobierno lograría restablecer la paz, pero nuestros adversarios, mostrando el menor espíritu de conciliación, retardaron una reglamentación al mismo tiempo que intensificaban su presión económica y política para obligar a nuestro Imperio a someterse a sus deseos. De no poner remedio a este estado de cosas, no solamente se anulaban los esfuerzos realizados por nuestro Imperio durante numerosos años para la estabilización del Asia oriental, sino que se ponía en peligro también la existencia de nuestra nación. En semejante situación, no ha quedado a nuestro Imperio, para la defensa de su existencia, otro recurso que el de las armas y el aplastar todos los obstáculos que se pongan en su camino.

Que los espíritus santificados de nuestros ascendientes imperiales nos protejan desde lo alto. Nos confiamos en la lealtad y el valor de nuestros súbditos, y tenemos confianza en que la labor que nos ha sido legada por nuestros antepasados será realizada, en que las causas del mal serán extirpadas y en que una paz duradera será muy pronto restablecida en el Asia oriental, para salvaguarda, y gloria de nuestro Imperio.

Los oficiales japoneses se ufanan de su potencia militar y... su virilidad.

Al mediodía, el Ministro de Asuntos Exteriores Japonés Shigenori Togo ha hecho público el memorándum de quince páginas que Kurusu y Nomura entregaron a Cordell Hull la mañana del ataque a Pearl Harbor (una hora después de su inicio porque se retrasaron en la traducción al inglés) con el que el Gobierno de Tokyo ha respondido a la nota yankee del 26 de noviembre.

En ella, el Gobierno Japonés “considera que es imposible llegar a un entendimiento con los Estados Unidos mediante nuevas negociaciones.” El documento añade que la nota de Cordell Hull contenía algunos puntos aceptables aun cuando no ha tenido en cuenta los sacrificios realizados por el Japón en su conflicto con China.

Shigenori Togo.

El Gobierno de Tokio ha citado además en su memorándum las proposiciones que realizara el 30 de noviembre al departamento de Estado norteamericano. Estas proposiciones ofrecían una base para una colaboración fructífera de ambas naciones en todos los problemas concernientes al Extremo Oriente y al sur del Pacífico. Entre otras cosas, el Gobierno Japonés se había declarado dispuesto a retirar las tropas japonesas de la Indochina una vez terminada la guerra con Chiang-Kai-Shek. “En las negociaciones de Washington, el Japón ha puesto de manifiesto su actitud decente y moderada, mientras que el Gobierno yanqui, desconociendo en absoluto la situación, se ha atenido a sus teorías sin ceder una sola pulgada de sus irrealizables planes".

Al final del memorándum se ha indicado que todas las exigencias presentadas por los Estados Unidos respecto a la terminación del conflicto con China, han perseguido la finalidad de destruir la posición japonesa en Asia oriental. Termina el memorándum con las siguientes palabras: "Lamenta el Gobierno Japonés tener que comunicar al Gobierno norteamericano que es imposible llegar a un acuerdo y, por tanto, son inútiles todas las negociaciones."

Es lebe Japan!
Es lebe der Kaiser Showa!