sábado, 23 de octubre de 2010

Heinrich Himmler visita España - 23/10/1940.

Camaradas,

A la misma hora que el Generalísimo Francisco Franco y el Führer Adolf Hitler pasaban revista a las tropas en Hendaya, la mano derecha del Führer, Heinrich Himmler, Reichsführer de la SS y jefe de la policía alemana, se encontraba paseando por el monasterio de Montserrat, donde se sospecha se encuentra el Santo Grial. Su viaje ha permitido estrechar la colaboración entre la Gestapo y la policía española, un acuerdo bilateral que se había establecido en un documento firmado por Himmler en Berlín el 31 de julio de 1938. El acuerdo se especificaba que la policía alemana podía detener a “los emigrados españoles adversarios a la causa nacional, repatriados después de la guerra o que se refugien en territorio alemán”.

Heinrich Himmler, recibido en San Sebastián.

Heinrich Himmler pisó suelo español en Irún a las 9.05 horas del sábado 19 de octubre. Lo recibieron el director general de la Seguridad del Estado, José Finat, y Escrivá de Romaní, conde de Mayalde, impulsor de la concesión de la Gran Cruz de la Orden Imperial del Yugo y las Flechas a Himmler en 1939. De Irún la comitiva, encabezada por Himmler y el general Karl Wolff y formada por decenas de miembros de la SS, se dirigió a San Sebastián, donde Himmler visitó el palacio de San Telmo y subió al monte Igueldo.

Bienvenida en el ayuntamiento de San Sebastían.

El trayecto continuó hasta Burgos, donde Himmler visitó la catedral y la Cartuja y cenó en el palacio de la Isla, residencia privada de Franco durante la Guerra Civil. A las 23 h, la expedición tomó un tren hacia Madrid, con una parada a las dos de la madrugada en Valladolid, donde el gobernador civil se quedó con las ganas de saludar al Reichsführer pues nadie se atrevió a interrumpirle el sueño.

Himmler en la Estación del Norte de Madrid, donde pasa revista a una guardia de honor del Ejército español.

A las 9 h del domingo 20 de octubre, Himmler llegó a un Madrid frío y nublado. En la estación del Norte le esperaba Ramón Serrano Súñer, cuñado de Franco y, a la sazón, ministro de Asuntos Extranjeros, que actuó de cicerone del Reichsführer en la capital de España, devolviéndole así las atenciones con que Himmler le había dispensado durante su visita a Berlín el pasado septiembre. Serrano Súñer no reparó en gastos para adornar las calles de Madrid con centenares de banderas con la cruz gamada. Himmler, en un Mercedes negro, recorrió la plaza de España, la Gran Vía y la calle de Alcalá hasta llegar al hotel Ritz.
Reichsführer y Caudillo se saludan.

El Generalísimo Franco y el SS Reichsführer Himmler posan ante la cámara.  Serrano Súñer, junto a Franco.

Esa misma mañana del 20 de octubre, Himmler se entrevistó con el Generalísimo Franco en el Palacio de El Pardo. Ya por la tarde, la comitiva acudió a presenciar una corrida de toros en la madrileña Plaza de las Ventas. El cartel lo componían Marcial Lalanda, Rafael Ortega "Gallito"y Pepe Luis Vázquez, que confirmaba la alternativa.

Himmler en Las Ventas.

El día estuvo nublado; los diestros, bien; los picadores, regular y las reses, de la ganadería de Escudero, pasables. Al término de la corrida, los diestros cumplimentan al Reichsführer en el palco presidencial. Himmler, complacido, los condecora con sendas medallas alemanas.
–¿Qué le parece la medalla, maestro? –pregunta un subalterno a Marcial Lalanda.
–Está bien, pero donde se pongan dos orejas, un rabo y salir a hombros por la puerta grande... ¡las medallas pa la Virgen!

Con el torero Marcial Lalanda, tras la corrida.

Al día siguiente, 21 de octubre, Himmler se desplazó hasta El Escorial y Toledo, donde el General Moscardó le explicó los pormenores de la batalla que se libró durante el primer verano de la Guerra Civil.
Recepción en el aeropuerto de Barcelona.

Pero, sin duda, el recibimiento más caluroso se produjo en Barcelona. La ciudad se engalanó por completo luciendo numerosísimas cruces gamadas y cientos de personas aclamaron a Himmler en la Plaza de San Jaime. Se hospedó en el hotel Ritz, donde le robaron la cartera con sus papeles.

Visita a una "checa" barcelonesa de la Guerra Civil, donde el Frente Popular encerró y ajustició sumariamente a sus opositores.

En Barcelona tenía la ambición Himmler de hallar el Santo Grial escondido en la montaña de Montserrat. La famosa cartera perdida probablemente contenía mapas de las extensas cuevas dentro de la montaña de Montserrat. El robo de la cartera, que no se pudo recuperar, es fruto de especulación, culpándose en su momento a una operación del MI5 o a un complot anarquista.

Himmler saluda a los monjes de Montserrat.

Finalmente, el día de hoy, 23 de octubre, el Reichsführer ha llevado a cabo su esperada excursión a Montserrat, la montaña que inspiró a Wagner su obra Parsifal. Himmler ha subido a la montaña con su impresionante séquito y visitado el monasterio, donde le ha recibido el monje políglota Ripol Noble. Himmler no estaba interesado en la Basílica, sino en la montaña y en la biblioteca, pero al haber perdido los planos, su visita ha resultado infructuosa, aunque el verdadero cometido de lo que pretendía hacer y lo que hizo son todavía hoy objeto de debate.

Después, el Reichsführer ha partido de vuelta a Alemania.  He aquí uno de los comentarios que ha dejado tras su visita:

" Los españoles son gente ruidosa y entusiasta Son muy aficionados a los desfiles, a los discursos, al vino y a las mujeres. Incondicionales de Alemania, eso sí. No me explico cómo tienen una agricultura tan atrasada con lo que llueve. Yo llevaba las escopetas en el equipaje, por si podía irme un día de montería, a cazar antílopes, pero ha sido imposible. ¡Todo el día diluviando! Sólo he visto iglesias, monasterios y curas. "

Es lebe der SS Reichsführer Heinrich Himmler!

Encuentro entre Hitler y Franco en Hendaya - 23/10/1940.


Camaradas,

Hoy se ha producido un histórico encuentro entre el Führer de Alemania, Adolf Hitler, y el Caudillo de España, Francisco Franco, en la estación de tren de la localidad francesa de Hendaya, junto a la frontera franco-española.

A las 3:20 de la tarde ha llegado el tren oficial Erika del Führer, procedente de París y acompañado por Ribbentrop, Keitel, Brauchitsch, Bormann, Dietrich, el Coronel General Dollmann, el Teniente General Bodenschatz, y el Subsecretario de Estado Gauss. Francisco Franco ha llegado con ocho minutos de retraso y al bajar de su tren ha recibido el caluroso saludo del Führer. El barón von Stohrer ha hecho las presentaciones y luego, juntos, los dos jefes de Estado han pasado revista a las tropas.

El caluroso saludo de los dos amigos.

La revista a las tropas.

La entrevista se ha celebrado en el coche-salón, y a ella han asistido únicamente el General Franco, el Führer, von Ribbentrop, Serrano Suñer y como intérpretes, por parte alemana Gross y por parte española el Barón de las Torres.

El Führer ha echado mano a su privilegiada retórica y ha proporcionado al Caudillo un detallado recuento de las conquistas militares de la Wehrmacht. Según el Führer, Alemania ya ha obtenido la victoria; todos sus enemigos han sido derrotados, incluida Inglaterra, por mucho que se resista a aceptarlo. A continuación ha realizado una larga digresión sobre el Nuevo Orden europeo en el que España tendría su lugar, si bien resulta necesario que participase de manera activa en la victoria del Eje. El Führer le ha anunciado a Franco una fecha precisa: sus paracaidistas se encuentran preparados para lanzarse el 10 de enero de 1941 sobre Gibraltar, según lo planeado en la Operación Félix. España deberá unirse en ese momento a Alemania y, como recompensa, recuperará la plaza de Gibraltar y tendrá además la posibilidad de aumentar sus posesiones coloniales en África. España también deberá aceptar la presencia alemana en la propia Gibraltar, en las Islas Canarias, Marruecos, Guinea Ecuatorial y la isla de Fernando Po.

El Caudillo escucha al Führer.

Con el rostro impertérrito y en silencio, Francisco Franco ha escuchado atento las palabras del Führer. Como Jefe de Estado de una nación que una vez fuera una potencia naval de primer orden y un Imperio Mundial, no se ha dejado llevar por el entusiasmo que hace apenas unos meses arrastró a la Italia del Duce a la guerra y su respuesta ha sido de lo más comedida y prudente, sobre todo habida cuenta de que España acaba de padecer una Guerra Civil de tres años de duración. El Caudillo español no comparte la opinión del Führer sobre Gran Bretaña; de hecho, su opinión es que el conflicto anglo-alemán dista mucho de estar terminado y está decidido a no implicar a su país en un conflicto de final incierto que podría suponer que España fuera arrastrada al abismo junto con el Tercer Reich.

En primer lugar, el Caudillo le ha hablado al Führer con amplio detalle de la escasez de alimentos que azota su país y le ha solicitado grandes envíos de grano –del orden de varios miles de toneladas- y un alto número de piezas de artillería pesada, cañones antiaéreos y otros enseres militares en cantidades a cada cual más desproporcionada. Además, Franco sostiene que si Gibraltar fuera a ser conquistada, tendría que ser por parte del propio Ejército Español. El orgullo español no aceptaría recibir la fortaleza de Gibraltar de manos de soldados extranjeros. Franco ha mostrado interés en las posesiones coloniales francesas y ha terminado por ponerlas sobre la mesa como condición sine qua non para la entrada de su país en la guerra, a sabiendas de que el Führer no se encuentra en condiciones de realizar semejante concesión so pena de poner en su contra a la Francia Vichy y a los territorios controlados por ésta, que en seguida se pasarían al bando de De Gaulle. Así mismo, el Caudillo ha rechazado la idea del Führer de establecer un puente terrestre desde Gibraltar al continente africano refiriéndose de manera solapada al fallido asalto alemán a través del Canal de la Mancha. Incluso si los ingleses hubiesen perdido su posición en la Isla, Franco le ha expuesto al Führer que el Imperio Británico podría proseguir la guerra desde América y Canadá.

El Caudillo, con su tono de voz suave, monótono, ha seguido asestando golpe tras golpe a un Führer que casi podría decirse que ha llegado a perder las formas. Nunca antes había tenido que enfrentarse el Führer a una réplica semejante a un discurso tan bien estudiado. Finalmente, el Führer se ha levantado y ha declarado que, a la vista de las circunstancias, no tiene sentido insistir y que será mejor interrumpir la conversación. Sin embargo, el Führer ha recuperado la compostura enseguida, ha vuelto a tomar asiento y ha persistido en sus infructuosos intentos de convencer al testarudo Caudillo. Finalmente, Franco ha cedido y ha estado de acuerdo en llegar a un acuerdo con Alemania. Sin embargo, ha condicionado este acuerdo al envío de alimentos y materiales de guerra.

Otro momento de la conversación.

Entonces se ha producido una interrupción en las conversaciones y los dos Ministros de Asuntos Exteriores han quedado atrás para negociar los detalles. De acuerdo con el protocolo establecido, los dos Jefes de Estado han acudido a cenar juntos en el vagón del Führer. Sin embargo, el Führer ha pretendido hacer un nuevo intento de convencerle a Franco para que España se alinee de su lado, retrasando su salida durante dos horas. A pesar del amplio despliegue de retórica del Führer, no ha conseguido hacer claudicar al recalcitrante líder español. Más adelante comentará el Führer al Duce respecto a esta reunión: “preferiría que me sacaran tres o cuatro dientes antes que tener que volver a hablar con él.”

El Führer se despide de Franco.

A la Prensa tan sólo ha trascendido una nota formal en los siguientes términos:

El lunes 23 de octubre el Führer se ha encontrado con el Generalísimo Franco en la frontera franco-española. El Ministro de Asuntos Exteriores alemán, von Ribbentrop, y el Ministro de Asuntos Exteriores español, Serrano Súñer, han participado en las conversaciones que han venido caracterizadas por un sincero espíritu de amistad y camaradería.

Nuestros lectores, en cambio, han tenido ocasión de asomarse al contenido de la reunión. Si en el futuro esta información llegase a manos de los enemigos del Führer, podemos imaginarnos cuál sería su análisis. Para ellos, el Führer ha recibido hoy un varapalo inconcebible de parte de un Jefe de Estado que se lo debe a él todo y que ahora, en la hora de necesidad de Alemania, se atreve a negarle su ayuda.

Sin embargo, nosotros sabemos analizar este encuentro y el rechazo relativo del Caudillo a las peticiones del Führer de una manera mucho más benévola. Es cierto que la negativa del Caudillo ha impedido el objetivo del Führer de establecer un frente común contra Gran Bretaña desde el Cabo Norte hasta Marruecos y la unificación bajo mando alemán de las potencias militares combinadas de España, Italia y Francia.

No obstante, el Führer era perfectamente consciente de que dicha tarea resultaba tan ambiciosa como complicada, habida cuenta de los intereses enfrentados. Por un lado, tanto Italia como España contemplan con ojos codiciosos las posesiones coloniales francesas, pero cualquier concesión que pudiera hacer la Francia de Pétain al respecto pasarían por que se la compensara con territorios del decadente Imperio Británico, algo que el Führer, en su afán de permitirle a Gran Bretaña obtener una paz benévola, no está dispuesto a aceptar. El Führer, por tanto, no podía disponer de ningún territorio francés para contentar a españoles ni a italianos y era muy consciente de que su proyecto pasaba por que España aceptase su órdago. Por desgracia para él, Franco no ha seguido la senda del Duce y no ha aceptado sin condiciones, condiciones que de hecho han ido mucho más allá de lo que el Führer podía tolerar para conseguir mantener el status quo entre los tres estados latinos.

Ha sido por tanto la paz y la generosidad hacia sus enemigos lo que ha frustrado los planes del Führer hoy. Y es que el Führer, al que muchos pintan como un despiadado verdugo, una vez más se ha mostrado como un generoso amigo que ha comprendido la delicada situación de un país que acaba de atravesar una Guerra Civil. Las fuerzas de la Wehrmacht emplazadas en Francia son lo suficientemente poderosas como para tomar de España lo que el Führer quiera, con o sin el consentimiento de Franco. Sin embargo, el Führer no ve en España un enemigo y nunca haría algo así. Ha preferido contentarse con lo poco que Franco le ha ofrecido y quizás, en el futuro, cuando la Wehrmacht se embarque en otras campañas contra enemigos más odiados por España que el Reino Unido, obtenga una respuesta más favorable.

Es lebe der Führer, es lebe Deutschland!
¡Viva Franco, Arriba España!

viernes, 22 de octubre de 2010

El miedo hunde barcos ingleses – 22/10/1940.

Camaradas,

Ya es definitivo: tras sus últimos éxitos, nuestros U-Boote han logrado sembrar el pánico entre los enemigos del Reich. Y lo han conseguido hasta tal punto, que el mismo pánico es capaz de causar víctimas entre sus filas, sin necesidad de que nuestros submarinos entren en acción.

Destructor británico (canadiense) HMCS Margaree.

De ese modo, Gran Bretaña ha sufrido hoy la pérdida completa del destructor canadiense HMCS Margaree como resultado de una colisión con el mercante armado SS Port Fairy mientras realizaba tareas de escolta del convoy OL8 (Liverpool-Canadá). La colisión se ha producido a 450 millas al oeste de Irlanda y ha tenido como consecuencia que la proa del destructor haya quedado arrancada de cuajo. La proa del buque se ha hundido de inmediato, mientras que la proa ha permanecido a flote de manera grotesca hasta que el SS Port Fairy la ha hundido a cañonazos.

El destructor británico ha arrastrado a fondo del mar a 142 marineros, pudiendo contarse tan sólo 31 supervivientes. En una trágica burla del destino, 86 de las víctimas era supervivientes de la tragedia del destructor HMCS Fraser, que resultó hundido el pasado 25 de junio en un accidente similar tras colisionar con el crucero HMS Calcuta en plena debacle aliada.

Encuentro del Führer con Pierre Laval.

En otro orden de cosas, hoy por la tarde a última hora el tren del Führer ha entrado en la pequeña estación de Montoire, situada en la sección ocupada de la Francia Central, donde le aguarda von Ribbentrop. En su compartimiento privado, el Führer ha recibido al Vicepresidente de Francia Pierre Laval, que le ha ofrecido su colaboración y la del Estado Francés, tal y como le informará el Mariscal Pétain en la reunión que mantendrá con el Führer dentro de dos días.

Caricatura británica de Pierre Laval y el papel que desempeña con el Reich.

Después de este encuentro, el Führer ha proseguido su camino hacia la frontera franco española donde mañana se producirá un histórico encuentro entre el Führer de Alemania Adolf Hitler y el Caudillo de España Francisco Franco.

Nichst für uns, alles für Deutschland!

jueves, 21 de octubre de 2010

La historia de dos héroes italianos en el Mar Rojo - 21/10/1940.

Constantino Borsini, Héroe de Italia.

Camaradas,

En el teatro de operaciones del Mar Rojo, donde Italia ha conseguido resonantes victorias durante los últimos meses, se ha producido un combate naval entre unidades italianas y británicas que nos ha dejado para la posteridad el nombre de dos héroes: Constantino Borsini y Vincenzo Ciaravolo.

Todo comenzó anoche, cuando la Flotilla Italiana del Mar Rojo envió a cuatro pequeños destructores, el Francesco Nullo, el Sauro, el Leone y el Pantera en una misión para interceptar un convoy británico en el Mar Rojo, el BN-7, que se encontraba protegido por un crucero ligero (HMNZS Leander), un destructor (HMS Kimberly) y otros cinco escoltas menores. Los buques de guerra establecieron contacto y, a pesar de la superioridad artillera británica, los destructores italianos no eludieron el combate, disparando sobre el convoy con artillería y torpedos. Un carguero británico fue alcanzado, pero los destructores italianos fueron finalmente rechazados por el fuego superior del crucero británico. Los destructores Sauro, Leone y Pantera lograron romper el contacto y volver a base, pero el Francesco Nullo al mando de Constatino Borsini, con problemas en su sistema de propulsión, no se ha podido alejar lo suficiente de la zona de combate y ha quedado expuesto a las patrullas británicas.

Los tiempos felices del Francesco Nullo.

El HMS Kimberly navega a toda máquina.

Finalmente, poco después del amanecer, el destructor Francesco Nullo ha sido interceptado por el destructor HMS Kimberly y otros dos buques de guerra británicos justo a la salida de Massawa. El Francesco Nullo y el HMS Kimberly han vuelto a medir sus fuerzas en un duelo artillero que se ha prolongado durante una hora entera y en el que el dañado destructor italiano se ha llevado la peor parte. Finalmente, el Francesco Nullo ha quedado herido de muerte y ha comenzado a hundirse, pero en el proceso ha conseguido abrirse paso hasta la Isla Harmil en el canal Massawa, donde los italianos tienen emplazada una batería naval de 76 mm.

El HMS Kimberly, ávido por da la puntilla al bravo destructor italiano, lo ha perseguido hasta la Isla Harmil con la intención de rematarlo con un torpedo. Su ambición le ha hecho caer en la trampa, y la artillería costera italiana ha abierto fuego. El destructor británico ha encajado un proyectil que ha detenido sus motores y ha debido ser remolcado de vuelta a Port Sudan por sus buques de apoyo.

Ciaravolo se reúne con su capitán.

Mientras los buques británicos se retiraban, el Francesco Nullo se ha hundido finalmente. Su capitán, el Comandante Constantino Borsini, ha elegido hundirse con su buque. Cuando su leal Primer Oficial, Vincenzo Ciaravolo, ha visto a su superior todavía en el puente, ha saltado del bote salvavidas y nadado de vuelta al Francesco Nullo para compartir el destino de su capitán e irse juntos al fondo del mar como dos héroes dignos de Italia y de su Duce.

Constantino Borsini, Vincenzo Ciaravolo, eroi italiani!
Viva l’Italia!

miércoles, 20 de octubre de 2010

Las manadas de U-Boote se cubren de gloria - 20/10/1940.

Camaradas,

Al nombre clave HX-79 responde un convoy británico compuesto de 49 buques que partió de Halifax el pasado 8 de octubre con destino Liverpool cargado con mercancía bélica varia. Ayer, día 19 de octubre, tuvo la mala suerte de que su derrota lo acercara a la posición del convoy SC-7, que durante toda la noche había sido presa de los U-Boote. Fue avistado, tal y como se informó ayer, por el U-47 del Kapitänleutnant Günther Prien, que en seguida informó al BdU (Comando de Submarinos) en Lorient.

El Vice-Almirante y Jefe de Submarinos Karl Dönitz.  "Mientras tengamos submarinos, tendremos dientes con que morder."

Karl Dönitz dio orden inmediata de que aquellos U-Boote que habían atacado al convoy SC-7 y que todavía se encontraban en condiciones de combatir, se dirigieran a la nueva posición. El U-99 y el U-101 habían agotado sus torpedos y hubieron de regresar a puerto, pero tres acudieron a la llamada: el U-100 de Joachim Schepke, el U-46 de Engelbert Endrass y el U-38 de Heinrich Liebe, y durante el día de ayer se unieron al U-47 de Günther Prien, que esperó pacientemente la llegada de sus camaradas y sin quitar ojo a su objetivo.  El U-48 de Heinrich Bleichrodt se incorporó más tarde.

Un submarino alemán surca el Atlántico a toda máquina.

El almirantazgo británico envió con urgencia buques de guerra para reforzar la magra escolta del convoy HX-79, temiéndose un nuevo ataque debido a la proximidad de su posición con respecto al malhadado convoy SC-7. Antes de la llegada de la noche, dos destructores, cuatro corvetas, un remolcador armado, un dragaminas y un submarino se unieron al convoy.

La manada de U-Boote, sin inmutarse ante este refuerzo, han atacado en cuanto ha caído la noche, haciendo uso de la oscuridad para enmascarar su aproximación sobre la superficie, sin inmersión. El U-47 de Prien ha penetrado a través de la barrera de la escolta desde el sur para atacar desde el interior del convoy mientras el U-46 de Endrass (que aprendió esta táctica como Primer Oficial de Prien) ha hecho lo propio desde el norte.

Mercante británico yéndose a pique.

A pesar de la considerable fuerza de la escolta británica, su acción ha resultado completamente inefectiva. Sus buques estaban descoordinados, nada habituados a trabajar juntos y cooperar, sin ningún plan común de batalla ni táctica. Los buques de escolta eran enviados de uno a otro lado sin orden ni concierto según llegaban, cambiando el Mando de la fuerza a medida que los buques hacían acto de presencia y aparecía un oficial de mayor rango que el anterior. Cualquier ajuste táctico debía ser hecho ahí mismo y comunicado mediante lámpara de señales a cada barco por turnos. Por último, la presencia de un submarino aliado ha sido más un estorbo que una ayuda. El submarino británico no ha encontrado ningún objetivo y ha sido atacado dos veces por error por la propia escolta británica.

Así, durante las seis horas siguientes, trece mercantes han sido torpedeados, seis de ellos por el U-47 (de los cuales se han hundido cuatro). En total, han resultado hundidos diez buques, a los que hay que añadir otros dos que han sido torpedeados durante el resto del día. Por lo tanto, el convoy HX 79 ha perdido 12 buques de 49, con una masa total de 75.069 toneladas.

Puntos geográficos donde se han producido los hundimientos del convoy HX-79.

El cómputo general del ataque conjunto contra los convoys SC-7 y HX-79 arroja unas cifras estremecedoras: 32 mercantes hundidos de un total de 83, 28 de ellos en sólo dos días (19 y el 20 de octubre); 154.661 toneladas de buques y materiales bélicos británicos que han ido a parar al fondo del mar. Por su parte, la Kriegsmarine no ha perdido un solo U-Boot. Ni siquiera ha habido que lamentar daños en ninguna unidad.

El as de U-Boot, Günther Prien.

Con la acción de hoy en la que ha tenido un papel protagonista siendo el descubridor y principal ejecutor del convoy HX-79, el Kapitänleutnant Günther Prien ha alcanzado la cifra récord de 200,000 toneladas hundidas. Por este motivo, el Führer le ha concedido la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro con Hojas de Roble, la quinta condecoración de este rango que se concede en la guerra tras el General Eduard Dietl (por su heroica defensa de Narvik) y los pilotos de caza Werner Mölders, Adolf Galland y Helmuth Wick (por haber alcanzado 40 victorias aéreas).

Es lebe unsere U-Boote!
Sieg Heil!