miércoles, 30 de septiembre de 2009

Victoria en Varsovia - 30/09/1939.

Camaradas,

Tras proferir sus últimos estertores la bestia ha caido al fin. La capitulación de Varsovia se ha consumado y los últimos defensores han depuesto sus armas. Algunos focos de resistencia se mantienen aquí y allá en diversas zonas del país, pero no son sino los últimos coletazos de agonía de un monstruo que ha recibido ya el golpe de gracia y que no volverá a morder de nuevo.

En esta hora feliz es nuestro deber recordar a aquellos héroes que han dado su vida por la Gloria de la Patria. Hagamos por que su sacrificio no haya resultado en vano y sepamos construir para sus descendientes una Alemania y una Europa como ellos jamás habrían soñado.

Firma de la capitulación de Varsovia.

Armas y municiones rendidas en el centro de Varsovia.


Por cientos de millares se cuentan los prisioneros polacos.

Es lebe Deutschland!

lunes, 28 de septiembre de 2009

La caída de Varsovia - 28/09/1939.

Camaradas,

¡Varsovia ha caído! Ayer se acordó el alto el fuego y se espera que el comandante polaco de las fuerzas armadas en Varsovia General Tadeusz Kutrzeba firme hoy la capitulación.

El asalto general comenzó en las primeras horas del 26 de septiembre. Las fuerzas alemanas hubieron de luchar valerosamente calle por calle y casa contra un enemigo que había decidido emboscarse cual alimaña entre las ruinas de su capital, destruida por la más insensata de las obcecaciones. Fue una lucha difícil plagada de muestras de empeño y valor durante la cual la Wehrmacht ha escrito algunas de las mejores páginas de la historia militar y que se ha visto culminada con la feliz victoria.

La tensión antes del asalto.

La Wehrmacht (y las Waffen SS) en las calles de Varsovia.

Roguemos sea éste el comienzo de una larga época de paz y prosperidad en Europa.

Sieg heil!

viernes, 25 de septiembre de 2009

Parte de guerra - 25/09/1939.

La Luftwaffe sobre Varsovia.

Camaradas,

Que no digan que no fueron avisados. Que no se quejen por que no se les hayan ofrecido alternativas. Que no se lamenten por los sufrimientos que pudieron haber evitado. En resumidas cuentas, que no duden de la clemencia del Reich. Porque mil y un veces fueron aconsejados, advertidos y mil y un veces rechazaron la paz. Pero el eslavo es así, terco como un buey. A pesar de que sus cabezas de gobierno y de ejército los hayan abandonado a su suerte en una lucha sin esperanza, a pesar de haber sido traicionados por sus mal llamados “aliados”, a pesar de encontrarse completamente rodeados por fuerzas superiores, a pesar de todo ello, la guarnición de Varsovia ha decidido mantenerse sobre las armas.

Bomben auf Warschau!

Por eso, tras varios días de cerco y ofertas rechazadas de capitulación, la Luftwaffe ha iniciado el asalto final contra Varsovia. Más de mil bombarderos en sucesivas oleadas están martilleando sin descanso las defensas de la capital polaca en los prolegómenos del que será el ataque final por tierra. Que Dios se apiade de los justos.

Der Sturm bricht los!

martes, 22 de septiembre de 2009

Desfile conjunto en Brest Litovsk - 22/09/1939.

Camaradas,

Desde que hace casi tres años se constituyera el Pacto Anti-Kommitern, pocos daban crédito a los contactos diplomáticos que el Reich había venido estableciendo con la Unión Soviética durante los últimos tiempos y que quedaron definitivamente cristalizados el pasado mes de agosto con la firma del Pacto de No Agresión entre ambas potencias.

Lejos de contentar a esas lenguas viperinas que presagiaban tan funestos augurios, el Reich ha sentado hoy un ejemplo de diplomacia y buena voluntad ante el mundo mediante la cesión de parte del territorio conquistado en Polonia a la Unión Soviética. Con ello ha fortalecido los lazos de unión con su aliado y alejado cualquier duda que pudiera quedarle respecto a nuestra sincera disposición hacia la paz. Si el Reich está dispuesto a interponer entre su frontera y la soviética un “colchón” polaco de varios cientos de kilómetros, ¿cómo podría estar en nuestros planes la agresión al Imperio de Stalin?. Si bien es cierto que el régimen comunista no ha sido nunca "cercano" a nuestros ideales, no es menos cierto que las relaciones entre dos naciones civilizadas deben ser llevadas con la mayor prudencia e inteligencia posibles. Ojalá sean las plutocracias capaces de seguir el ejemplo del Reich, que no ha renunciado en ceder territorio conquistado con un alto tributo en sangre. Por mucho menos de lo que hemos cedido a la Unión Soviética nos habríamos conformado. Sumamente vergonzoso nos parecería que Alemania consiguiera mantener la paz con la Rusia de Stalin y fracasara en hacer lo propio con Francia e Inglaterra.

Así, tras el encuentro amistoso de hace unos días, los ejércitos alemán y soviético han celebrado hoy un desfile conjunto en Brest-Litovsk con el que se ha rendido homenaje a la retirada alemana y consiguiente cesión de la ciudad a la autoridad soviética, lo que nos ha proporcionado algunas imágenes insólitas. Qué extraños se nos hacen ya esos campos de batalla de España en los que, hasta hace apenas unas semanas, esas mismas armas que hoy han desfilado a la par se batieran en sangriento duelo.

Palco de autoridades germano-soviético.

El General de Brigada soviético Semyon Krivoshein (derecha) felicitó al Mayor General Heinz Guderian (centro) por las victorias y le ofreció recibirles "en Moscú después de la victoria sobre el Reino Unido".

Homenaje a la bandera.

Sieg heil!

lunes, 21 de septiembre de 2009

Las ratas abandonan el barco - 21/09/1939.

Camaradas,

Se ha confirmado la noticia de que el Primer Ministro polaco Ignacy Mościcki y el Comandante en Jefe de las fuerzas armadas polacas, Mariscal Edward Rydz-Śmigły, han abandonado el país. Tan increíble como cierto, las máximas autoridades de Polonia han dejado a su nación en la estacada durante uno de los momentos más claves en su Historia y, en lugar de intentar negociar una paz honrosa u oponer una heroica defensa a ultranza, no se les ha ocurrido otra cosa que poner pies en polvorosa, descabezando al gobierno y ejército polacos. A su llegada a Rumanía el pasado 18 de septiembre como simples inmigrantes ilegales en busca de asilo, ambos fueron puestos de inmediato bajo arresto.

No esperábamos semejante acto de cobardía, especialmente de un hombre como el Mariscal, "el primer polaco después del presidente", como hacía llamarse. En verdad nos gustaría saber en este caso quién ha tenido el honor de ser el primero y ha corrido detrás del otro. Bromas aparte, es cierto que si bien lo del pusilánime Ignacy, incapaz de aceptar nunca ninguna de las generosas propuestas que le hiciera nuestro Führer a fin de resolver el asunto del Corredor, no nos sorprende demasiado, lo que sí nos parece increíble es que el Mariscal se haya atrevido a pasar por alto las obligaciones de un líder militar de alto rango que de forma inextricable unen su destino al de sus tropas. El abandono del campo de batalla no tiene otro calificativo que la cobarde deserción. Más le habría valido al Mariscal haber tomado el ejemplo de los mariscales alemanes y prusianos, a ninguno de los cuales se le conoce haber sobrevivido nunca la derrota de su ejército, habiéndose sabido comportar siempre como fieles capitanes de navío que permanecen impertérritos en sus puestos sobre el puente de mando mientras sus buques se van a pique.

Ignacy Mościcki saluda 'a la polaca'No deja de resultar irónico el gesto típico que exhibe el Mariscal en la fotografía aneja a este párrafo. Dentro la tradición polaca, el saludo militar se efectúa llevando sólo dos dedos a la visera en lugar de la palma entera, como suele ser habitual. Pues bien, cada uno de esos dos dedos simbolizan "Patria" y "Honor", precisamente las dos virtudes que el Mariscal y el Primer Ministro, el Primer Ministro y el Mariscal, han dejado tiradas por los suelos.

Los alemanes nos condolemos por la deshonra en que sus dirigentes han hecho incurrir al ejército y al pueblo polacos. Quizás debamos agradecérselo al fin y al cabo, puesto que tal vez haya sido por su cobardía y su incompetencia por lo que el éxito de nuestras armas esté siendo total. De cualquier modo, esta clase de gestos ponen en relieve las palabras del Führer respecto a la enorme falacia que constituye la nación polaca como tal, dado que al parecer ni siquiera las propias cabezas de su Estado y de su Ejército son capaces de dar la cara por ella.

Sea como sea, nuestro espíritu no ha desfallecer. Nosotros permaneceremos fieles siempre a nuestros principios y a nuestros ideales y continuaremos adelante en la lucha, como desde el primer día.

Meine Ehre heißt Treue!