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martes, 17 de mayo de 2011

Rudolf Hess en la Torre de Londres - 17/05/1941.

Camaradas,

Rudolf Hess ha sido trasladado hoy a la Torre de Londres, donde se ha convertido en el último de una serie de ilustres prisioneros que los británicos han encerrado en la vieja fortaleza de 900 años de antigüedad. Hess ha sido transportado en tren desde Escocia después de su “vuelo de paz” desde Alemania y alojado en una habitación cerca de la Torre Blanca. Hess pasa la mayor parte del tiempo observando a sus guardianes. Permanecerá en el interior de la Torre de Londres hasta que una casa de campo de Hampshire haya sido fortificada y acondicionada para su reclusión.

Rudolf Hess mira a través de los barrotes de su celda.  Fotografía obtenida durante su reclusión en Landsberg en 1924.

Hess ha sido sometido a examen por parte de psiquiatras del Ejército Británico quienes han afirmado creer que se encuentra cuerdo, pero lo cierto es que su condición parece deteriorarse por momentos. Afirma que alguien está intentando envenenarle, viste su uniforme de la Luftwaffe e insiste en que debería dársele trato de diplomático.

Receta médica prescrita para proporcionarle a Rudolf Hess pastillas para dormir durante su estancia de cuatro días en la Torre de Londres. 

En verdad, el vuelo de Hess a Escocia ha dejado completamente perplejos a británicos y alemanes por igual. Dentro de lo que cabe, el Führer se siente satisfecho porque, al fin y al cabo, su Lugarteniente no haya revelado ningún secreto comprometido y se esté mostrando como un auténtico demente, así como porque los británicos no se hayan regodeado en exceso de la situación.

Ein Volk, ein Reich, ein Führer!

viernes, 13 de mayo de 2011

El Führer explica al pueblo alemán el incidente Rudolf Hess - 12/05/1941.

Camaradas,

Después de más de 24 horas sin saber nada de Rudolf Hess, el Führer se siente aliviado; su Lugarteniente ha debido estrellarse con su avión antes de alcanzar su objetivo y poder llevar a cabo sus aviesas intenciones de pactar con el enemigo. En consecuencia, el Führer ha enviado a von Ribbentrop a Roma para apaciguar al Duce y él mismo ha elaborado un comunicado que ha sido retransmitido a lo largo y ancho del Gran Reich Alemán:

Retrato oficial de Rudolf Hess.

De acuerdo con fuentes oficiales del Partido, el camarada del Partido Hess a quien, debido a una enfermedad progresiva que ha padecido durante años, el Führer había prohibido continuar volando, ha conseguido hacerse con un avión a pesar de la mencionada orden.

Alrededor de las 18:00 horas del sábado, 10 de mayo, el camarada de Partido Hess despegó de Augsburgo en un vuelo del que no ha regresado hasta la fecha. La confusión de una carta que ha dejado detrás lamentable hace entrever signos de perturbación mental, por lo que existe el peligro de que el camarada de Partido Hess haya sido víctima de aluciones.

De inmediato, el Führer ha hecho arrestar a los adjuntos del camarada de Partido Hess tras comprobar que tenían conocimiento de estos vuelos y, contrariamente a las órdenes del Führer de las que eran conscientes, no los han impedido o informado acerca de ellos de inmediato.

Dadas las circunstancias, el movimiento Nacionalsocialista lamentablemente se teme que el camarada de Partido Hess se ha estrellado en algún lugar durante su vuelo o ha resultado muerto en un accidente.

Rudolf Hess junto al Führer durante los primeros años del movimiento.

A buen seguro que la redacción de este comunicado no ha debido de resultar un plato de buen gusto para el Führer, que hace tan sólo ocho días tuvo a Rudolf Hess a su lado en el Reichstag y al que encargó un importante discurso en Augsburgo con motivo de la festividad del primero de mayo. Sin embargo, el Führer es enemigo acérrimo de la mentira y, si la verdad pasa por reconocer al pueblo alemán que su Lugarteniente se ha vuelto loco, entonces el Führer no conoce otro camino. En seguida, el Embajador italiano Dino Alfieri ha enviado un telegrama al Berghof expresándole su simpatía por “la pérdida de su más querido camarada”.

Los británicos, que han estado aguardando el movimiento alemán, han obtenido la confirmación de la identidad de su invitado y en seguida han anunciado públicamente por radio la llegada de Hess a Escocia. Todo ello para horror del Führer, que confiaba que su Lugarteniente hubiese muerto en el intento de alcanzar suelo británico.

En primer lugar, el Führer ha querido solventar la cuestión de su sucesión asignando la oficina del Lugarteniente del Führer a la propia Cancillería, con Martin Bormann encargado de sus tareas subalternas. A continuación, ha preparado un segundo comunicado que ha sido entregado a la Agencia de Noticias del Partido Nacional Socialista (NSK), con el siguiente contenido:

Rudolf Hess imparte un discurso.

El examen de los papeles que Rudolf Hess ha dejado atrás han revelado que Hess ha vivido bajo la ilusión de que podría obtener un entendimiento entre Alemania e Inglaterra a través de su intervención personal con ingleses conocidos suyos. Tal y como ha confirmado la información procedente de Londres, de hecho ha saltado en paracaídas desde su avión sobre Escocia en las cercanías de la localidad que estaba intentando alcanzar y ha sido encontrado allí, aparentemente herido.

Tal y como se ha sabido dentro del Partido, Rudolf Hess, después de padecer durante años una grave enfermedad, había recurrido recientemente a varios remedios, practicantes de magnetoterapia, astrólogos y demás. En la actualidad se está investigando hasta qué punto estas personas deben ser consideradas responsables de incitar la perturbación mental que ha tenido como consecuencia que Hess dé este paso. También es igualmente posible, sin embargo, que Hess haya sido atraido conscientemente hasta una trampa por el bando británico.

El Führer y su Lugarteniente, hombro con hombro.  A nadie le duele más esto que a Adolf Hitler.

La manera en que ha procedido confirma la información dada en el primer comunicado – que Rudolf Hess sufre de alucinaciones. Mejor que nadie, él conoce las numerosas propuestas de paz que ha realizado el corazón honesto del Führer. Aparentemente, se ha engañado a sí mismo creyendo que mediante su sacrificio personal podría impedir lo que, a sus ojos, sólo podría terminar en la completa destrucción del Imperio Británico. Tal y como sus notas dejan entrever, Hess, el alcance de cuyos deberes quedan restringidos al Partido, como es bien sabido, no tenía una clara idea acerca de la implementación o de las consecuencias de este paso.

El Partido Nacional Socialista lamenta que este idealista haya sido víctima de alucinaciones con tales consecuencias. Esto no afecta de ninguna manera a la continuación de la guerra contra Inglaterra que ha sido impuesta sobre el Pueblo Alemán. Como el Führer declaró durante su último discurso, proseguirá hasta que los gobernantes británicos sean derrocados o se avengan a alcanzar la paz.

De esta magistral forma, con total sinceridad y sin dar lugar a la réplica británica, el Führer ha explicado al pueblo alemán la delicada huida a Inglaterra de su perturbado Lugarteniente.

Es lebe Nationalsozialismus!
Mit unsern Fahnen ist der Sieg!

El Führer se entera de la fuga de Rudolf Hess - 11/05/1941.

Camaradas,

El Führer todavía se encontraba en la cama cuando el adjunto de Rudolf Hess, Karlheinz Pintsch, ha llegado al Berghof a las 9:30 de la mañana de hoy, 11 de mayo de 1941. El mayordomo Linge ha tocado a su puerta y le ha informado al Führer de que hay una carta de Rudolf Hess para él. El Führer se ha vestido rápidamente. ¿Una carta de Hess? Eso no pueden ser sino malas noticias. Hace tiempo que les ha informado a sus viejos camaradas del Partido que no se dirijan a él de forma escrita, cosa que Hess sabe muy bien. Por lo tanto, algo desagradable debe ocultarse detrás de esa carta.

Rudolf Hess estrecha la mano del Führer, una imagen que no se volverá a repetir.

Cinco minutos más tarde, el Führer ha salido de sus aposentos vestido con su uniforme completo al gran salón de su residencia del Obersalzberg. En seguida ha abierto la carta y la ha leído, perplejo. En ella, Rudolf Hess le ha informado de su fuga en avión a Inglaterra y de su intención de intentar sellar la paz con el Reino Unido y establecer una alianza con ellos contra la Unión Soviética, de acuerdo con los pensamientos del Führer de 1919. Entonces, le ha preguntado a Pintsch: “¿Conoce usted el contenido de esta carta?” Pintsch, un tanto ingenuo, ha respondido que sí, y el Führer acto seguido ha llamado a un detective de la oficina criminal y le ha hecho arrestar.

El Führer y Hess se saludan tras abandonar ambos la prisión de Landsberg en 1924.

Al cabo de pocos minutos, el Berghof ha comenzado a borbotear de vida y actividad, a pesar de ser domingo. A lo largo de todo el día se ha sucedido una conferencia tras otra. Hermann Göring, el General Ernst Udet, Martin Bormann y Joachim von Ribbentrop han sido convocados. Entre bambalinas, alguno le ha oído exclamar al Führer: “¡Espero que se estrelle en el mar!”

El Führer y su Lugarteniente.

Nada desea más el Führer que todo el asunto permanezca en silencio. Si la opinión pública llegara a saber que un Ministro del Reich, el Lugarteniente del Führer y su posible sucesor, ha escapado, nada le salvará al Tercer Reich del escándalo. La posibilidad de que Hess se haya estrellado antes de alcanzar su destino es la única esperanza del Führer, que no puede hacer otra cosa que esperar. Y esta esperanza crece a medida que transcurren las horas y las retransmisiones de Londres no hablan de ningún aterrizaje…

Ein Volk, ein Reich, ein Führer!

martes, 10 de mayo de 2011

El extraño vuelo a Inglaterra de Rudolf Hess – 10/05/1941.



Camaradas,

El Lugarteniente del Führer (Stellvertreter des Führers) Rudolf Hess, miembro de la vieja guardia del NSDAP; secretario personal del Führer durante su reclusión en la cárcel de Landsberg; desde el 27 de abril de 1933, su Lugarteniente y sucesor en la dirección del Partido; desde el 1 de diciembre de 1933, Ministro sin cartera y, desde el 1 de septiembre de 1939, segundo sucesor del Führer después de Hermann Göring, ha protagonizado esta noche uno de los sucesos más rocambolescos de esta guerra.

Uno de los momentos más famosos de la carrera política de Hess en el que, al finalizar el Führer su discurso de clausura del Congreso del Partido de 1934, Hess estalla en paroxismo con la frase: "Die Partei ist Hitler, Hitler aber ist Deutschland wie Deutschland Hitler ist!  Hitler Sieg Heil!" (¡El Partido es Hitler, pero Hitler es Alemania como Alemania es Hitler! ¡Hitler, Salud Victoria!

Alrededor de las 18:00 del sábado 10 de mayo de 1941, y después de otros tres intentos que hubo de cancelar por diversos motivos a lo largo de los últimos meses, Hess ha despegado finalmente a bordo de un bimotor Messerschmitt Bf 110 desde Augsburgo. Sólo Dios sabe los motivos que han impulsado a Hess a efectuar tamaño disparate pero, la teoría más plausible a tenor de su actuación y de la carta que ha recibido el Führer algunas horas después es que, en un acto de enajenación mental, se haya querido atribuir el mérito de conseguir sellar la paz entre el Tercer Reich y Gran Bretaña.

Para llevar a buen término esta aventura lo primero que Hess necesitaba, claro está, es un avión. La manera en que lo ha logrado no ha dejado de ser variopinta. Durante el verano de 1940 solicitó uno para “vuelos de entrenamiento” al General Ernst Udet, que le denegó el permiso dado que Hess no pudo proporcionar un permiso especial del Führer. Sin embargo, Hess tuvo mejor suerte con el Profesor Willy Messerschmitt en Augsburgo. ¿Quién era él, Messerschmitt, para negarle un avión al Lugarteniente del Führer? Además, a lo largo de los siguientes meses Hess demostró ser un piloto experimentado e inteligente que incluso le llegó a aconsejar a Messerschmitt algunas mejoras técnicas sobre el Bf 110, por ejemplo, la instalación de tanques especiales de reserva bajo las alas que permitieran al piloto volar durante más tiempo y más lejos.

Rudolf Hess a bordo de un avión durante sus vuelos de entrenamiento.

En su casa, Hess también ha estado preparando a conciencia su plan. Así, desde otoño de 1940 ha estado recibiendo informes metereológicos diarios desde Noruega a través del teléfono. Se ha estado familiarizando con la estación Kalundborg para emplearla como un transmisor de rumbo y ha estado estudiando por la noche su ruta de vuelo en un plano colgado de la pared de su dormitorio, aprendiéndose de memoria las particularidades de la ruta y prestando especial atención al área de Escocia en la que tiene planeado aterrizar o lanzarse en paracaídas.

Hess ha escogido la tarde de un sábado con la intención de pasar lo más desapercibido posible a los dos bandos. Antes de partir, ha ordenado a su adjunto aguardar unas horas antes de conducir hasta Berchtesgaden y entregar en mano una carta manuscrita al Führer, que se encuentra una vez más en su retiro alpino. En su carta, Hess le comunicaba al Führer que abandonaba Alemania para hacer realidad la teoría de Hitler de 1919 – la amistad con Inglaterra, que a pesar de todos sus esfuerzos, el Führer no había podido llevar a cabo. En el caso de que al Führer no le gustase la idea, siempre podría declararlo demente.

Un Messerschmitt Bf 110 similar al empleado por Hess.

Sin ser detectado por la Luftwaffe, el Bf 110 de Rudolf Hess ha abandonado el espacio aéreo alemán y ha volado a través del Mar del Norte. Un Spitfire ha iniciado la persecución, pero Hess ha logrado zafarse de él efectuando un picado. Finalmente, ha alcanzado la costa oriental de Escocia hacia las 22:00 de la noche, hora alemana, al sur de la Isla Holy. Ha atravesado Escocia en vuelo rasante y, poco antes de las 23:00 ha alcanzado su destino: Dungavel, la finca del Duque de Hamilton, a quien pretende comunicar su oferta de paz.

La ruta de Hess hasta Escocia.

Parece ser que Hess está convencido de que el Duque de Hamilton es un abierto enemigo de Winston Churchill a quien considera responsable de la guerra. La propuesta de paz de Hess incluye devolver todos los países de Europa Occidental conquistados por Alemania a sus propios gobiernos nacionales, aunque conservando policía alemana. Alemania también tendría que pagar el coste de reconstrucción de estos países. A cambio, Gran Bretaña tendría que apoyar la guerra contra el comunismo y embarcarse al lado de Alemania en la invasión de la Unión Soviética.

Una representación artística del salto en paracaídas de Hess.

Hess se ha encontrado con grandes dificultades al salir del avión debido a la fuerza aerodinámica. Ha llegado incluso a perder la consciencia, y ha sido sólo en el último momento, justo antes de que el avión se estrellara, que ha logrado saltar y abrir su paracaídas sobre la localidad de Renfrewshire. Debido a su falta de experiencia en el salto con paracaídas, se ha roto el tobillo al tomar tierra. El granjero David McLean, ha arrestado con su rastrillo al extraño piloto alemán caído de los cielos. Hess se ha presentado ante él como el Capitán Alfred Horn y le ha exigido hablar con el Duque de Hamilton. Al encontrarse ante éste, ha revelado su verdadera identidad y le ha comunicado que ha venido por iniciativa propia para conseguir la paz entre Alemania e Inglaterra. Según Hess, el Führer siempre ha deseado la paz. La continuación de la guerra conducirá inevitablemente a la derrota de Inglaterra, lo cual no interesa a la humanidad y debe ser evitado. Churchill debe dimitir.

Los restos del avión que ha llevado a Rudolf Hess hasta Escocia.

La reacción de los británicos no se ha hecho esperar. El Duque de Hamilton no ha querido para nada hacer caso de lo que no parecen sino divagaciones de un lunático y ha encarcelar a Rudolf Hess. Winston Churchill, en un alarde de sofisticación, ha decidido recluirle en el interior de la Torre de Londres, convirtiéndolo en el último de una larga serie de encarcelados ilustres que han sido encerrados en el interior de la fortaleza de 900 años de antigüedad. Churchill ha dado la orden explícita de que Hess permanezca aislado pero sea tratado con dignidad. El anciano y borracho Primer Ministro británico se ha frotado las manos ante este regalo del Destino y ha comentado: “Hay signos de que las cosas comienzan a desmoronarse en el seno del Tercer Reich.”

Es lebe Nationalsozialismus!
Es lebe Deutschland!