Mostrando entradas con la etiqueta Asedio de Leningrado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Asedio de Leningrado. Mostrar todas las entradas

viernes, 9 de diciembre de 2011

El Ejército Rojo reconquista Tikhvin - 09/12/1941.

Camaradas,

El 4º Ejército Soviético del General Ivanov no fue capaz de detener la ofensiva alemana del Grupo de Ejércitos Norte al este de Leningrado. El pasado 8 de noviembre, las unidades alemanas capturaban la ciudad de Tikhvin y seguían avanzando a buen ritmo hacia el este, con el objetivo de lograr establecer un enlace con el Ejército Finlandés de Carelia en el Río Svir y aislar efectivamente Leningrado de los suministros que le llegan a través del Lago Ladoga a través de la Carretera de la Vida.

El saliente de Tikhvin en el frente del Leningrado.

Los retazos de las divisiones soviéticas se retiraban hacia el norte: la 44ª División de Fusileros a lo largo de la carretera Tikhvin-Lodwynoe Pole y la 191ª División al este de la carretera. Los soldados bolcheviques se encontraban moralmente hundidos. En ese momento, los restos de su 44ª División contaban tan sólo con 700 hombres. La 191ª División de Fusileros también se encontraba gravemente debilitada, con unos 1.000 soldados que actuaban como unidades separadas sin un mando principal.

Las debilitadas unidades rusas fueron cediendo terreno lentamente sometidas a la presión de los Panzer alemanes. Los combates habían alcanzado un punto situado a dos kilómetros al este de Astracha. Allí plantaban cara a los alemanes un grupo de 300 hombres de la 44ª División de Fusileros, 1.000 soldados del 48º Regimiento y 200 hombres del 305º Regimiento de Fusileros. Eso es todo lo que tenía el Ejército Rojo para cubrir el terreno en la dirección de Vologda. En ruta se encontraba la 65ª División de Fusileros y dos batallones de tanques, que se esperaba llegasen a Kolshoy Bor en dos días.

Pero los soviéticos no parecían dispuestos a doblegarse y pergeñaron incluso un ambicioso plan de contraataque consistente en, mediante el esfuerzo conjunto de las reservas y de los restos de las divisiones 44ª y 191ª, lanzarse contra las vanguardias de la 12ª División Panzer. El papel principal en este ataque lo tendría que desempeñar la 46ª Brigada de Tanques, unidad con experiencia en el combate en zonas boscosas.

Contraataque del 4º Ejército Soviético contra las puntas de lanza alemanas que trataban de irrumpir desde Tikhvin.  Desarrollo de la situación entre el 11 y el 19 de noviembre.

El esperado contraataque se produjo durante la mañana del 11 de noviembre. La 46ª Brigada de Tanques traída desde el 7º Ejército y el 1061º Regimiento de Fusileros junto con las Divisiones de Fusileros 44º y 191º cayeron sobre los alemanes y les hicieron retroceder una docena de kilómetros hasta los suburbios del norte de Tikhvin.

Mientras tanto, la situación al este de Tikhvin se puso también mejor para los soviéticos. El General Ivanov reunió a la 44ª División de Fusileros, al 48º Regimiento de Fusileros, al 305º Regimiento de Fusileros y a la 60ª División de Tanques en un solo grupo de combate en la zona oriental de Tikhvin. De la defensiva, Ivanov pasó a la ofensiva. Los combates no tardaron en adquirir un cariz brutal, con los Landser aferrándose a cada casa y a cada cabaña y haciéndoles pagar a los soviéticos un alto precio.

Infantería soviética en el frente de Tikhvin.

El grupo de combate del General Ivanov, reforzado con los retazos de la 191ª División de Fusileros y dos batallones de tanques, logró acercarse a 5 kilómetros de Tikhvin, quedando detenido en el suburbio nororiental de Pagolda. Por lo tanto, tras haber sido rechazado su avance en las dos direcciones –norte y este- los alemanes se encontraban en este momento a la defensiva. Como resultaba obvio, y por desgracia, no contaban con fuerzas suficientes para reanudar la ofensiva hacia el Río Svir. Sin embargo, para aumentar la presión sobre Leningrado, estaban decididos a mantener Tikhvin a toda costa.

Para los soviéticos, la reconquista de la zona de Tikhvin tenía una gran importancia. Se trataba de una cuestión de vida y muerte para Leningrado y el denominado Frente de Leningrado. Esta circunstancia obligaba al Ejército Rojo a tratar por todos los medios de volver a hacerse con el control de la línea de ferrocarril que nutre de suministros a Leningrado a través de la Carretera de la Vida y que los alemanes habían interrumpido al conquistar Tikhvin.

El Ejército Rojo, ante Tikhvin.

A la izquierda del grupo de combate del General Ivanov, la recién llegada 65ª División de Fusileros fue desplegada sobre los accesos al sudeste de Tikhvin. Sobre esta unidad recaía la tarea más importante – conquista la ciudad. La 27ª División de Caballería y la 60ª División de Tanques se convirtieron en el grupo operativo Pavlovich. A partir de unidades de las Divisiones de Guardias 93ª y 4ª y un regimiento de tanques de la 60ª División de Tanques, fue creado el “grupo operativo Sur”. Tan pronto como los alemanes comenzaron a sentir el refuerzo de las unidades soviéticas, comenzaron a reforzarse ellos mismos. El 20 de noviembre, la 61ª División de Infantería proveniente de Francia fue enviada a la zona de Tikhvin. Tomó posiciones con gran retraso y visiblemente debilitada pero, en cualquier caso, los alemanes en Tikhvin contaban entonces con un grupo de combate compuesto por cinco divisiones. En total, en toda la zona los alemanes disponían de diez divisiones de infantería, dos divisiones Panzer y dos divisiones motorizadas con unos 130.000 soldados, 1.000 cañones y morteros y 200 tanques sobre un frente que se extendía desde el Lago Ilmen al Lago Ladoga.

Las fuerzas soviéticas también recibieron refuerzos, en concreto la mencionada 65ª División de Fusileros y dos batallones de tanques. Esto les permitió a los soviéticos obtener cierta ventaja sobre los alemanes en infantería, artillería y morteros, aunque todavía se encontraban en desventaja respecto a los tanques. La pequeña superioridad soviética en artillería y morteros era tan sólo aparente, dado que adolecían de una gran escasez de municiones. Los depósitos de municiones tan sólo permitían a los artilleros soviéticos disparar en torno a 3 ó 6 veces sus morteros de 120 mm y sus cañones de 122 mm y de 8 a 20 proyectiles para sus morteros de 32 mm.

Artillería alemana en Tikhvin.

Esta situación se veía agravada además por la fortaleza de la defensa alemana. En efecto, mientras habían tenido lugar los combates al norte y este de Tikhvin, los alemanes dispusieron de mucho tiempo para fortificar la ciudad y sus accesos. Sin embargo, la grave situación de Leningrado y los perseverantes requerimientos del Alto Mando Soviético de liberar Tikhvin forzaron el arranque prematuro de la ofensiva. Las fuerzas del 4º Ejército Soviético se lanzaron al ataque, sin tiempo para recibir los refuerzos y el material necesarios.

El plan ofensivo soviético se basaba en la idea de rodear y destruir las fuerzas alemanas del área de Tikhvin, posibilidad que la configuración del frente favorecía. En efecto, las fuerzas soviéticas mantenían una situación de envolvimiento en torno a los alemanes, que se encontraban amenazados por tres lados y situados dentro de una bolsa. Así, las unidades soviéticas dirigieron su esfuerzo principal sobre las carreteras que comunicaban al Grupo Alemán de Tikhvin con su retaguardia. El grupo operativo “Norte” del General Ivanov acometió la tarea que se le había asignado: como flanco derecho de la ofensiva hacia el sur, interceptar la carretera Tikhvin-Volkhov y cortar la ruta de retirada alemana en dirección oeste. Desde el sur, avanzando hacia este flanco derecho del grupo operativo “Norte”, atacó el grupo operativo “Pavlovich.” Su tarea consistía en interceptar la carretera Tikhvin-Budogosh y cortar la ruta de retirada alemana en dirección sudoeste. Por lo tanto, estos dos grupos operativos avanzando desde norte y sur tendrían que aislar a las tropas alemanas, ocupar Tikhvin, y unir sus esfuerzos para cerrar el cerco en torno a la ciudad.

Situación del frente el 1 de diciembre.

La 65ª División de Fusileros atacó la ciudad desde el sudoeste. El grupo operativo “Sur” al mando del General Yakovlev recibió la tarea de acercarse en dirección a Budogosh con el propósito de cortar las comunicaciones y rutas de retirada alamanas en los accesos lejanos a Tikhvin. Simultáneamente con la ofensiva del 4º Ejército, las fuerzas del Frente de Leningrado pasaron a la ofensiva a lo largo de todo el Río Volkhov en dirección a Kirish, ayudando con ello al 4º Ejército a destruir el Grupo Tikhvin. El 52º Ejército, situado a la izquierda, desató a su vez una ofensiva de apoyo.

Era el 19 de noviembre, y la ofensiva del 4º Ejército se desarrolló lentamente. Las prisas del Alto Mando Soviético pasaron factura, y las divisiones soviéticas se chocaron contra el muro alemán. Sin embargo, dos semanas después, durante la mañana del 5 de diciembre, el 4º Ejército, reorganizado y reforzado, volvió a lanzarse a la ofensiva una vez más. Los alemanes, castigados por el frío y sin haber recibido nuevos refuerzos, se enfrentaban a su prueba más dura.

Asalto final sobre Tikhvin del 8 de diciembre.

Esta vez, bajo el amparo del invierno, la victoria sonrió al Ejército Rojo. El grupo operativo “Norte” alcanzó la orilla derecha del Río Tikhvinka y las ofensivas sobre los accesos este y sur a la ciudad se desarrollaron satisfactoriamente. Ayer, 8 de diciembre, las Divisiones de Fusileros 191ª y 65ª lograron perforar las defensas alemanes y se adentraron en Tikhvin. Durante la noche de hoy se ha producido el ataque final con las dos divisiones avanzando simultáneamente: la 191ª desde el norte y la 65ª desde el sur y con un nutrido apoyo de la artillería, que esta vez sí cuenta con municiones. Los alemanes, impotentes ante el peso de la ofensiva, han comenzado a retirarse y las Divisiones 191ª y 65ª han conquistado finalmente Tikhvin.

Deutschlands Sieg, Europas Sieg!
Tod dem Bolschewismus!

lunes, 21 de noviembre de 2011

La Carretera de la Vida concede un respiro a la hambrienta Leningrado - 21/11/1941.


Camaradas,

La ciudad de Leningrado quedó completamente aislada del resto de la Unión Soviética el 8 de septiembre de 1941. El mismo día, el gran almacén de víveres de Badayev, el principal depósito de alimentos de la ciudad, fue destruido durante un bombardeo alemán. El 12 de septiembre se hizo un recuento de las provisiones con que contaba la ciudad: tan sólo había para mes y medio.  El hambre de verdad comenzó a azotar Leningrado en el mes de octubre, y a primeros de noviembre, el suministro de comida por persona quedó limitado a 250 gramos de pan al día para los obreros y 125 gramos para el resto de ciudadanos. Aparte de pan (que en sus tres cuartas partes consistía en celulosa y otros sucedáneos), la cantidad que la gente ha recibido durante este mes se ha limitado a tan sólo 1,5 kilogramos. Millares de personas sufren distrofia muscular como resultado de la malnutrición.

Los civiles de Leningrado hacen cola ante una fuente de agua potable.

“Dejaban a los que morían: las madres, padres, mujeres, niños; dejaban de alimentar a los que ya no tenía sentido alimentar; escogían entre sus niños a quién iban a salvar; buscaban oro en los cuerpos de muertos; les arrancaban los dientes si eran de oro; les cortaban los dedos para quitarles sus anillos de boda; desvestían los cadáveres en la calle para conseguir la ropa para los vivos; cortaban los restos de la piel de los cadáveres para cocer sopa para los niños; estuvieron listos para cortar trozos de carne de sus propios cuerpos para alimentar a sus hijos; escribían diarios y notas para que después alguien supiera cómo morían millones. Si eran terribles los bombardeos y ataques de la aviación alemana, ¿a quién podían asustar? Solamente el que muere de hambre puede hacer una gran infamia o un gran sacrificio de sí mismo, sin temer a la muerte."

En seguida se hizo claro que los soviéticos no lograrían levantar el asedio sobre la ciudad, por lo que la Stavka no tardó en ordenar la construcción de una carretera que uniese Leningrado con la franja de terreno que todavía permanecía bajo control soviético al otro lado del Lago Ladoga. La carretera discurriría sobre el propio lago, y debido a su papel de proveer de alimentos a la hambrienta ciudad, fue denominada la Carretera de la Vida. Su construcción comenzó antes incluso de que el Lago Ladoga se helara. Designada como carretera de vehículos militares -BAD 101-, discurriría entre Kobona sobre la costa oriental a través de la Bahía de Schlusselburgo hasta Vagabona en la costa occidental. La conquista de Tikhvin el pasado 8 de noviembre obligó a los soviéticos a construir una carretera todavía más larga, la BAD 102, de 32 kilómetros de longitud.

Las diferentes rutas de la Carretera de la Vida.

La carretera ha sido construida en unas condiciones extremadamente difíciles, bajo constante fuego de artillería alemán y bombardeos de la Luftwaffe. Los constructores soviéticos también han tenido que bregar contra las condiciones cambiantes sobre el propio Lago Ladoga, lo que ha incluido resquebrajamientos y fisuras que a menudo han aparecido sobre el hielo, frecuentes tormentas y deshielos periódicos.

Caballos y trineos avanzan hacia Leningrado a través de la Carretera de la Vida.

La primera de las rutas de la Carretera de la Vida, la BAD 102, comenzó a operar ayer, cuando el primer convoy de trineos arrastrado por caballos llevó suministros a Leningrado. En seguida, la carretera de hielo comenzará a recibir tráfico rodado de camiones. A medida que la capa de hielo se vaya volviendo más gruesa merced a las extremas temperaturas, que en ocasiones alcanzan los 40 grados centígrados bajo cero, los ingenieros soviéticos irán construyendo nuevas rutas hacia el norte. La construcción de la primera de ellas, que discurrirá a lo largo de 27 kilómetros entre Kokkorevo y Kobona a través de la Isla Kloch’ia, comenzó hace tres días. Cuando el hielo alcance varios pies de grosor, podrá soportar el peso de vehículos militares hasta el peso de un tanque KV.

Tod dem Bolschewismus!
Es lebe Nationalsozialismus!

martes, 8 de noviembre de 2011

El Grupo de Ejércitos Norte conquista Tikhvin y se prepara para enlazar con los finlandeses - 08/11/1941.


Frente de Leningrado y avance hacia Tikhvin.

Camaradas,

La decision de someter a la ciudad de Leningrado a un prolongado asedio se debe en parte a la actitud de los finlandeses. El Mariscal Mannerheim, Comandante en Jefe Finlandés, alberga ciertos escrúpulos respecto a la idea de atravesar la antigua frontera finlandesa en el Istmo de Carelia y atacar Leningrado. Sí que está dispuesto a cruzar el río Svir al este del Lago Ladoga una vez los alemanes hayan alcanzado Tikhvin, pero se muestra reacio a intentar conquistar Leningrado directamente. Parece que el Mariscal no desea que las tropas finlandesas se vean involucradas en la más que cierta devastación de la antigua capital soviética. Mannerheim se ha adherido a su principio de “guerra de defensa activa” y está en contra de cualquier guerra de conquista.

Desde el punto de vista puramente militar, la caída de Leningrado y de la bolsa de Oranienbaum supondrían el desarme de casi cuarenta divisiones soviéticas. Más importante aún sería la eliminación de Leningrado como centro de producción de armamentos. Las fábricas de tanques de la ciudad, así como sus plantas de artillería y municiones, continúan operando sin descanso noche y día, proporcionando al Ejército Rojo armamentos vitales. Por otro lado, la caída de Leningrado dejaría libre al Decimoctavo Ejército Alemán para emprender otras operaciones, mientras que por el momento se ve abocado a permanecer en guardia en torno a Leningrado.

Soldados alemanes avanzan risueños a pesar del frío.

Por último, Leningrado tendría un valor inestimable como base de suministros para el Frente Este. Fuera del alcance de los partisanos, los pertrechos podrían ser dirigidos a través del Báltico. El enlace con los finlandeses, además, daría un vuelco a la situación militar del sector norte del Frente Este, donde la situación se encuentra estancada y nada augura la pronta caída de Petrozavodsk y de Murmansk por el simple motivo de que las fuerzas disponibles son insuficientes.

A pesar de todas estas patentes ventajas, el Alto Mando Alemán ha tomado una serie de decisiones que le han llevado a abandonar la captura de Leningrado y poner a la ciudad bajo asedio, la más importante de las cuales posiblemente haya sido la retirada del Cuarto Grupo Panzer de Hoepner cuando sus puntas de lanza se encontraban a escasos kilómetros del centro de Leningrado y su envío al Grupo de Ejércitos Centro para su participación en la Operación Tifón, dejando tan sólo a divisiones de infantería en torno a Leningrado. A todos los efectos, el Alto Mando Soviético ha recibido la invitación formal de intentar romper el cerco de la ciudad por fuera y de manera simultánea, continuar tratando de romper el cerco desde dentro. Los desesperados intentos por parte del 50º y 8º Ejércitos Soviéticos de romper el anillo alemán en Kolpino y Dubrovka están llamados a ser algunas de las más encarnizadas batallas de esta lucha por la metrópolis espiritual de la Revolución Bolchevique.

Situación del frente de Leningrado a 30 de octubre.  Hace ya quince días que la ofensiva hacia Tikhvin ha comenzado.

Pero con mucha diferencia el mayor error del Alto Mando Alemán reside en el hecho de que Leningrado tan sólo se encuentra completamente rodeada durante el verano. Los grandes obstáculos naturales tales como lagos, cursos fluviales y marismas, que durante el verano desempeñan el papel de fuerzas de asedio alemanas, se van a convertir en excelentes líneas de comunicaciones y enormes huecos en el anillo de asedio durante el invierno, momento en que el Lago Ladoga y el Neva se congelan. A través de estos agujeros durante todos los meses de invierno los soviéticos pondrán enviar suministros y refuerzos.

Además, hacia el este, Leningrado todavía cuenta con un pasillo de 80 kilómetros de anchura hasta el Lago Ladoga y lo seguirá teniendo mientras los finlandeses no avancen más allá de su antigua frontera en el Istmo de Carelia. Como resultado de esto, Zhdanov, el Comisario de Defensa de Leningrado, ha dado orden de construir la “Carretera de la Vida” sobre el hielo del Lago Ladoga, incluida una autopista de vehículos y una línea de ferrocarril conectada con la vía ferroviaria de Murmansk. A través de esta arteria sobre el hielo, la ciudad podrá ser abastecida desde la orilla oriental del lago. De pronto, Leningrado ya no está cercada. El General Invierno ha roto el cerco alemán.

Pero el Führer no se ha resignado a permanecer de brazos cruzados ante esta situación, y el Grupo de Ejércitos Norte ha organizado la elaborada Operación Tikhvin, con el objetivo de incluir al Lago Ladoga en el frente de asedio y sellar Leningrado al este del lago. Los finlandeses habrán de cruzar el Svir por el norte y establecer contacto con el Decimooctavo Ejército al este del lago. El XXXIX Cuerpo Panzer del General Rudolf Schmidt (la única unidad Panzer con que cuenta todavía el Grupo de Ejércitos Norte) emplearía cuatro divisiones móviles en un ataque hacia el interior de la taiga rusa septentrional, una zona sin caminos marcados y que los Registros Geográfico-Militares alemanes describen como “virtualmente inexplorada.”

Desarrollo de la Operación Tikhvin y siguiente objetivo: el enlace con las tropas finlandesas en el río Svir, al este del Lago Ladoga.  Las nuevas órdenes que una vez alcanzado Tikhvin han recibido las tropas alemanas les llevarán todavía más hacia el este.

El 15 de octubre el XXXIX Cuerpo Panzer con la 12ª y Divisiones Panzer así como la 18ª y 20ª Divisiones de Infantería Motorizada, irrumpieron desde las cabezas de puente sobre el Volkhov que mantenían la 126ª y la 21ª Divisiones de Infantería, cruzando el gran río hacia el este. Su primer objetivo era Tikhvin. Allí, la última conexión ferroviaria desde Vologda a Leningrado quedaría cortada y el avance continuaría hasta el Svir, donde tendría lugar el enlace con los finlandeses, completando así el cerco de Leningrado incluido el Lago Ladoga.

Al atardecer de hoy, 8 de noviembre, los pomeranios y silesios de la 12ª División Panzer y de la 18ª División de Infantería Motorizada han entrado en Tikhvin después de duros y costosos combates. Las dos divisiones se han organizado en posiciones defensivas – la 12ª División Panzer del General Josef Harpe al oeste de la ciudad y la 18ª División de Infantería Motorizada al este de la ciudad. Por lo tanto, las posiciones de la 18ª División Motorizada representan el extremo más nororiental del frente alemán en Rusia.

Desarrollo de la Operación Tikhvin hasta hoy.

La primera parte de la operación ha transcurrido tan bien, gracias principalmente al empleo de regimientos experimentados, que los Cuarteles Generales del Führer han pedido al Cuerpo a ver si sería posible un avance hacia Volagda, es decir, otros 400 kilómetros hacia el este. ¡400 kilómetros en pleno invierno! El Comandante Nolle, Jefe de Operaciones de la 18ª División Motorizada de Infantería, ha hablado con franqueza cuando el comandante del Cuerpo Panzer le ha transmitido la pregunta: le parece una auténtica barbaridad. Aún así, el soldado alemán ha prestado un juramento de obediencia ciega y está dispuesto a acatarlo hasta el fin. Si su Alto Mando desea que se continúe avanzando hacia el este, ¡él avanzará hacia el este!

Kamaraden, nach Osten!
Nichts für uns, alles für Deutschland!

jueves, 29 de septiembre de 2011

El Führer ordena la destrucción de Leningrado: "Que la tierra se la trague" - 29/09/1941.


Camaradas,

El 17 de septiembre, después de que la 1ª División Panzer conquistase el suburbio de Aleksandrovka, la estación final en la línea sudoccidental del tranvía de Leningrado, a 12 kilómetros del centro de la ciudad, el XLI Cuerpo Panzer fue retirado del Frente “para su empleo en otro sector.” Es decir, para el ataque sobre Moscú.

Vista de Leningrado desde el lado alemán.  Puede observarse la torre del Almirantazgo y la Catedral de San Isaac.

Por lo tanto, la fuerza alemana ante Leningrado ha sido privada de su puño blindado. A pesar de que el gran objetivo se encuentra a tiro de piedra, las divisiones de infantería en cualquier caso han dejado en suspenso su avance – la 96ª y 121ª Divisiones de Infantería en frente de las legendarias Colinas Pulkovo, donde en la Guerra Civil de 1919 los regimientos Blancos habían sido detenidos de la misma manera en su intento de reconquistar Leningrado la Roja.

La fogueada 58ª División de Infantería se encuentra en Uritsk, bombardeando objetivos en el centro de Leningrado con su artillería de calibre medio. Los hombres en sus trincheras a lo largo de la carretera costera pueden ver los manojos de chimeneas humeantes de las fábricas de Leningrado a menos de 7 kilómetros de distancia. Las plantas industriales y astilleros trabajan veinticuatro horas al día, fabricando armamento – tanques, buques de asalto y proyectiles. Treinta divisiones soviéticas se apelotonan en el interior de la ciudad. Pero nada ha terminado aún. Aunque el final parece cerca, a los soviéticos se les ha concedido un respiro y tiempo para recuperarse del pánico. Es increíble. ¿Qué se encierra detrás de esta incomprensible decisión?

La Batalla por Leningrado durante este mes de septiembre.

El plan para la Operación Barbarroja lo estipulaba claramente: "Después de la destrucción de las fuerzas soviéticas en la zona de Minsk-Smolensko, las tropas Panzer del Grupo de Ejércitos Centro se desplazarán hacia el norte donde, en cooperación con el Grupo de Ejércitos Norte, destruirán a las fuerzas soviéticas en las zonas del Báltico y a continuación tomarán Leningrado". La Directiva Número 21 del 18 de diciembre de 1940 lo decía bien claro: "Sólo después de la captura de Leningrado continuará el ataque sobre Moscú."  Este plan, en términos estratégicos, era completamente correcto y lógico, en especial al precisar el centro de gravedad de la campaña y en su intención de habilitar el Báltico como una ruta de suministros lo más pronto posible y de lograr el enlace con los finlandeses.

Detalle del avance germano-finlandés sobre Leningrado hasta finales del mes de septiembre.  Mapa ruso.

Dejando de lado este claro plan, el Führer ha cambiado de idea después de la caída de Smolensko. ¿Por qué? El Alto Mando del Ejército y los Generales en el campo de batalla no han dejado de urgirle que se aproveche el inesperado y repentino colapso del Frente Centro Soviético y se capture Moscú, el corazón, cerebro y centro de transporte de la Unión Soviética. Pero el Führer se ha mostrado siempre reacio a ello. Durante seis semanas la guerra ha continuado. Al final, el Führer no se ciñó ni a su plan de tomar Leningrado ni dio luz verde al ataque sobre Moscú. En lugar de ello, el 21 de agosto se decantó por un objetivo completamente nuevo – el petróleo del Cáucaso y los granos de Ucrania. Ordenó al Grupo Panzer de Guderian desplazarse 450 kilómetros al sur y, en colaboración con Rundstedt, luchar en la Batalla de Kiev.

Los defensores de Leningrado: milicias de obreros armados.

A día de hoy, la Batalla de Kiev ha concluido. De hecho, ha sido una victoria gigantesca, con más de 665.000 prisioneros y la aniquilación del grueso de tropas soviéticas del Frente Sur Soviético. Esta victoria en Ucrania le ha hecho ver al Führer que la Unión Soviética se encuentra al borde del colapso militar. En consecuencia, el Führer ha ratificado su decisión de principios de septiembre –día 6-, cuando el Führer dio orden de que, tras la victoria en Kiev, los ejércitos alemanes se dirigieran sobre Moscú y la capturaran. Al mismo tiempo, la ofensiva ha de continuar en el sur contra los campos petrolíferos del Cáucaso y Crimea. Leningrado, por otro lado, deberá ser rodeada y sometida a cerco hasta su rendición.

Civiles de Leningrado víctimas del fuego de artillería alemán son subidos a un camión.  4.000 habitantes de Leningrado han muerto en 200 bombardeos de artillería y 23 aéreos durante el mes de septiembre.

Dado que el cerco de Leningrado no requiere fuerzas blindadas y puesto que, por el otro lado, el ataque sobre Moscú debe ser organizado con rapidez ante la proximidad del invierno, el 17 de septiembre el Führer ha retirado al Grupo Panzer de Hoepner del frente de Leningrado justo en el momento en que un último esfuerzo quizás habría significado la caída de la ciudad.

¿Qué es lo que le espera a Leningrado, por lo tanto? Desde luego, no se puede negar que el Führer haya dejado su futuro en el aire. Precisamente hoy, 29 de septiembre, la Oficina Naval de Guerra ha informado de la decisión final del Führer acerca de Leningrado en una carta dirigida al Grupo de Ejércitos Norte:

Un Stuka pica sobre su objetivo cerca de Leningrado.

El futuro de la ciudad de San Petersburgo (Leningrado):

II. El Führer ha decidido que a la ciudad de Leningrado se la trague la tierra (von Erboden verschwinden zu lassen). Después de la derrota de la Unión Soviética, a nadie le interesará que este centro de población continúe existiendo. Finlandia no ha mostrado así mismo ningún interés en que esta ciudad siga existiendo justo al lado de su nueva frontera.

III. Se pretende rodear la ciudad firmemente y demolerla hasta dejarla plana (dem Erdboden gleichzumachen) con fuego de artillería de todos los calibres y continuos ataques aéreos.

IV. Las peticiones de rendición que resulten de la situación de la ciudad serán rechazadas, dado que el problema de cobijar y alimentar a la población no puede y no debe ser resuelto por nosotros. No tenemos interés en mantener la existencia de ni siquiera una fracción de la población de esta metrópolis en esta guerra. Si es necesario, se evacuará la población a alguna zona del este de Rusia.

Bomben auf Leningrad!
Tod dem Bolschewismus!

viernes, 23 de septiembre de 2011

El Teniente Hans Ulrich Rudel hunde al acorazado Marat en Kronstadt - 23/09/1941.

Idílica representación del acorazado Marat que ya no volverá a repetirse.

Camaradas,

Desde hace tres días el puerto de Kronstadt se encuentra bajo el punto de mira de la Luftwaffe, que está decidida a acabar con el último refugio de la Flota Soviética del Báltico y silenciar de una vez por todas los cañones navales de gran calibre con los que los buques soviéticos martillean las posiciones alemanas ante Leningrado  Entre los objetivos de Kronstadt destacan los cruceros Kirov y Maxim Gorki pero, sobre todo, los acorazados Oktyabrskaya Revolutsiya (Revolución de Octubre) y Marat (antiguo Petropavlovsk).  Durante el transcurso de los bombardeos, la Luftwaffe y la artillería ha conseguido dañar a los cuatro buques.  El acorazado Revolución de Octubre, alcanzado por seis bombas, ha quedado muy malparado, pero el Marat, a pesar de haber encajado un proyectil de artillería de 15,2 cm, se mantiene en plena actividad.  La orden que se ha transmitido hoy a todos los pilotos de la Luftwaffe en la zona de Leningrado es bien concisa: "¡Hundid al Marat!"

Impresionante fotografía en color del acorazado Marat (23.000 toneladas) en el puerto de Gydnia en 1934.

El Teniente de 25 años Hans Ulrich Rudel es uno de los hombres que van a participar hoy en el ataque a Kronstadt.  Piloto de Stuka integrado en el Staffel 1 (1º Escuadrón) del Stukageschwader 2 (2º Grupo de Bombarderos en Picado), su bautismo de fuego se produjo hace poco, el pasado 23 de junio, y en su breve carrera sus aptitudes le han hecho ya merecedor de la Cruz de Hierro de Primera Clase.  Pocos creerían si les dijera que Hans Ulrich Rudel, hasta hoy nada más que uno de los cientos de pilotos de Stuka que combaten en el Frente Este, está destinado a escribir algunas de las páginas más gloriosas de esta guerra.  Sin que sirva de precedente, tenemos el privilegio de contar con el testimonio personal de Rudel acerca de su acción de hoy sobre Kronstadt.  Lean con atención, porque se trata de nada más ni nada menos que el relato de cómo ha obtenido la Cruz de Caballero de la Cruz de Hierro:

Rudel a los mandos de su máquina.  No deja de ser cuando menos curioso que, durante buena parte de la carrera militar de Rudel, sus instructores le hayan considerado un "piloto mediocre", hasta el punto de no haberle permitido volar en misiones de combate durante las campañas de Polonia, Francia, Inglaterra y los Balcanes.  Tan sólo la imperiosa necesidad de pilotos para la Operación Barbarroja por parte de la Luftwaffe le ha abierto la puerta hacia la gloria a este natural de Silesia, abstemio, grandísimo aficionado al deporte y ferviente Nacionalsocialista.

Por fin recibimos las dichosas bombas de 1.000 kilogramos y, a continuación, una patrulla de exploración de la Luftwaffe nos trae la noticia de que el acorazado Marat se encuentra amarrado en el puerto de Kronstadt, sospechando que le están arreglando los daños que le hemos ocasionado el día 16 del presente mes. Estoy tan exaltado que me comparo, irónicamente, a un toro que ve un paño rojo. Llegó por fin el día en que podré demostrar mi capacidad.

Stukas del 2º Grupo de Bombardero en Picado (StG 2) Immelmann, al que pertenece Rudel,  

Con la ayuda de los pilotos de la patrulla de exploración me informo acerca del tiempo, la dirección del viento y otras cosas que pueden ser de importancia para mí. Después de esto, ya no veo nada más a mi alrededor, tengo una sola ambición: quiero llegar ahí lo más pronto posible. Sé que una vez allí, daré en el blanco, porque debo acertar. Así despegamos y con el pensamiento ya en plena acción en la zona del blanco codiciado, llevando en los vientres de los aviones las nuevas bombas de 1.000 kilogramos que deberán acabar hoy con el acorazado.

Stukas en vuelo hacia su objetivo.

Nos encontramos volando bajo un cielo límpido; ni una sola nube interrumpe el azul uniforme del firmamento. Las mismas condiciones climáticas observamos al volar poe encima del agua. Ya al llegar a la franja de la costa nos atacan los primeros cazas soviñeticos, pero no nos pueden hacer cambiar de rumbo; faltaba más…

Seguimos volando a 3.000 metros de altura y la Flak (artillería antiaérea) que nos recibe en Kronstadt es mortífera. Estamos a una distancia de unos diez a quince kilómetros y nos parece más lejos que nunca, pues con una defensa tan formidable es muy probable que el enemigo dé en el blanco. Ya no podemos esperar más; el segundero de mi reloj avanza a paso de tortuga, mientras que el Capitán Steen y yo seguimos volando, con toda testarudez, en dirección recta a nuestra presa. Proseguimos nuestra marcha aferrándonos a la suposición de que el ruso ya no nos combate individualmente, sino que tiende más bien una cortina de proyectiles, barriendo de esta manera a una cierta altura.

Los otros describen las figuras más atrevidas en el aire; no sólo las escuadrillas entre sí, sino también las sub-unidades, creyendo que ésta es la forma más conveniente de esquivar las probabilidades de ofrecer blanco a la defensa antiaérea, cambiando paulatinamente de altura y de posición.

Diviso a las dos máquinas de la Plana Mayor de la Compañía, distinguibles por el color azul en el casco de la hélice, rasando a través de las formaciones. Una de ellas pierde su bomba. Todo el cielo sobre Kronstadt es un infierno y el peligro de colisión es inminente.

El Marat, bajo ataque.

Faltan aún unos kilómetros y alcanzo ya a distinguir, ahí delante, al Marat. El ruido de los estallidos a nuestro alrededor es infernal; los bancos de nubes formados por las explosiones de los proyectiles de la Flak flotan en el espacio mientras los cañones antiaéreos trazan sus huellas luminosas de los más diversos colores. Si la situación no fuera tan seria, se podría decir que se trata de “un carnaval aéreo”. Otra vez vuelvo a mirar hacia abajo, hacia donde está amarrado el Marat. Detrás del acorazado puedo descubrir el crucero Kirov… ¿o es el Maxim Gorki? Estas naves todavía no participan en el tiroteo pero recuerdo que la última vez observaron un comportamiento semejante. Según comencemos a caer en picado sobre ellos, abrirán fuego. Nunva me pareció tan larga y penosa la inevitable ruta a través de la defensa antiaérea, nunca me pareció tan mortífera. ¿Sacará el Capitán Steen también esta vez las aletas que frenan la caída? ¿O volverá a lanzarse en picado “sin nada”, como lo hizo la última vez? Ocupado en estas ideas observo, a la vez, cómo las va sacando; yo lo imito, echando una vez más un vistazo a su cabina.

Leo en su rostro la expresión de la máxima concentración. Estamos en pleno vuelo en picado y nuestras máquinas casi se rozan. Nuestro ángulo de caída será de unos 70 a 80 grados, mientras que la mira óptica comienza a localizar al Marat que aumenta de tamaño segundo a segundo. Todas las bocas de los cañones nos tirotean desenfrenadamente; nosotros no lo vemos, pues todos nuestros nervios están concentrados sobre el blanco, sobre nuestra tarea. Si logramos poner fuera de combate a esta nave, se ahorrará mucha sangre de nuestros compañeros que combaten en tierra. Pero.. ¿y eso?... ¿qué ocurre?... la máquina del Capitán Steen se aparta progresivamente de la mía. Su avión es mucho más rápido que el mío. ¿Habrá replegado las aletas del freno?... Yo hago lo mismo, acercándome a una velocidad espeluznante a la cola de su máquina; la mía es tan elevada que ya no puede frenar más. Muy cerca, veo la cara de Lehmann, el artillero del Capitán Steen, y observo cómo se dibuja en el susto en sus facciones pues para él ya es cosa hecha que a cada momento mi hélice le corte los dispositivos de comando, originando así una colisión. Con todas mis fuerzas, intento aumentar más el ángulo de caída. Estoy sentado como sobre puntas de alfileres; ¿tendré contacto con la maquina del Capitán, que está a pocos centímetros de la mía… o lograré pasar por debajo?... Casi rozando, la paso de largo… Es como si la Divina Providencia me quisiera indicar que todo irá bien hoy. Tengo al Marat en el centro de mi mira óptica; mi Ju 87 cae regularmente, sin desviarse ni un centímetro de la ruta fijada.

El picado de Rudel y Steen sobre el Marat.

Tengo el presentimiento de que es imposible errar el tiro. Ahora veo al Marat en su tamaño normal. Marineros corren de un punto al otro, llevando la munición para los cañones antiaéreos, en el mismo instante en el cual acciono sobre el botón para desprender la bomba, tirando a la vez con todas mis fuerzas de la palanca. ¿Bastará la altura para poder atajar la caída de la máquina? Lo dudo; estoy en pleno vuelo en picado, sin haber aminorado la velocidad vertiginosa que llevo valiéndome de las aletas de freno. Al lanzar la bomba, estoy a unos 300 metros sobre el nivel del mar.

Recuerdo que el Capitán Steen nos instruyó que estas bombas especiales hay que largarlas, como mínimo, desde una altura de 1.000 metros, pues el efecto de las esquirlas en el momento de la explosión puede destrozar la propia máquina. Lo había olvidado por completo. Quiero destruir al Marat. Tiro y sigo tirando del “bastón” con toda la fuerza de que dispongo, desatendiendo toda instrucción.

"¡Teniente, el barco explota!"

Fotografía auténtica de la explosión del Marat obtenida desde uno de los Stukas atacantes.

La aceleración es demasiado grande; apenas si puedo distinguir algo y a la vez noto cómo se me turba la vista, sufriendo un desmayo de unos pocos instantes, lo que nunca me ocurrió hasta la fecha. Pero sigo creyendo firmemente en mi destino; si tengo tiempo para contener la caída, entonces solamente lo lograré de esta manera. Todavía no he recuperado del todo mis facultades mentales debido a la vertiginosa caída, cuando de pronto me parece oir la voz de Scharnovski, mi artillero de cola: “Teniente, el barco explota.”

El desvencijado y parcialmente hundido acorazado Marat.  Toda la superestructura, una torreta y el puente han quedado destruidos.  El buque se ha hundido en el fondo poco profundo del puerto.  A su alrededor se arremolinan barcazas y buques menores. Los rusos tratarán de reflotarlo para que, aunque no pueda navegar, pueda seguir sirviendo como plataforma artillera.

Detalle de la misma fotografía, donde la flecha señala el lugar donde debería encontrarse la popa del Marat, volada.

Miro fuero de la cabina. Estamos volando a unos tres o cuatro metros por encima de la superficie del agua y para poder observar con más tranquilidad, describo ligeramente una curva. Ahí está el Marat, envuelto en una nube negra que alcanza una altura de 400 metros y de inmediato, tengo la impresión de que le he dado exactamente en la santabárbara. “Le felicito, Teniente.”

Scharnovski es el primero de todos los compañeros que me expresan su satisfacción y su admiración. Pero ya a los pocos segundos me llegan las felicitaciones de todas las demás máquinas de la Compañía. De diestra y siniestra, de todas partes, me saludan lanzando sus mensajes al éter. Una voz me sobresalta. ¿No tiene ella el timbre de voz del Comandante? ¡Cómo me invade la emoción, igual que después de haber vencido en una prueba deportiva y, a la vez, creo ver en miles de ojos de mis compañeros en la infantería y demás tropas combatientes en tierra, cómo me agradecen esta hazaña, pues saben que de este modo se ha ahorrado mucha sangre juvenil!

Es lebe Hans Ulrich Rudel, Stuka Pilot!
Sieg Heil!

sábado, 17 de septiembre de 2011

La Wehrmacht, a 10 kilómetros de Leningrado - 17/09/1941.

Camaradas,

Desde la cima de la Colina Calva que los alemanes han conquistado recientemente, se puede obtener una vista panorámica única de la batalla por Leningrado.  A través de los telescopios de trinchera soviéticos es posible distinguir con claridad el abundante tráfico en las calles de la ciudad.  El Neva brilla a la luz del sol.  Los manojos de chimeneas de las fábricas humean, dado que Leningrado todavía trabaja de manera febril.

Leningrado desde el punto de vista alemán.  Marcados sobre la imagen, los principales edificios de la ciudad.

Al norte, en el extremo del ala izquierda, las formaciones alemanas son vistas avanzando hacia Peterhof y Oranienbaum.  Se trata de la 291ª División de Infantería, la "División del Alce", al mando del General Herzog que, junto con la 1ª División de Infantería de Prusia Oriental, han irrumpido a través de una poderosa línea fortificada con numerosos fuertes en Ropsha.  El 11 de septiembre, sólo los batallones del 505º Regimiento de Infantería tuvieron que poner fuera de combate 155 casamatas de hormigón, algunas de ellas dotadas de artillería.  La división se dirigió entonces al norte, hacia Peterhof, para cubrir el flanco izquierdo contra las doce divisiones rusas atrapadas en la bolsa de Oranienbaum.

La vista desde la Colina Calva alcanza tan lejos como Kronstadt.  Resulta posible ver el puerto y el poderoso acorazado soviético Marat, que cañonea objetivos terrestres con su artillería pesada.  Los impactos de los proyectiles de 30,5 centímetros levantan fuentes de tierra altas como casas, especialmente en el sector de la 58ª División de Infantería, que avanza como alma que lleva el diablo hacia la costa para cerrar la trampa de Leningrado en dirección a Oranienbaum.

Unidades implicadas en el cerco de Leningrado.

Los regimientos de la 58ª División de Infantería han penetrado la línea fortificada en Krasnoye Selo.  Los batallones del 209º Regimiento de Infantería se han abierto paso a través de la ciudad y dislocado las defensas soviéticas.  A continuación, han seguido avanzando, siempre hacia el norte, hacia los tejados del suburbio de Leningrado de Uritsk.

Operaciones contra Leningrado hasta hoy.  Las dos líneas defensivas soviéticas han sido perforadas en varios puntos.

Son las 20:00 horas del 15 de septiembre.  El Teniente Sierts, al mando de la 2ª Compañía del 209º Regimiento de Infantería, el Teniente Lembke y el Sargento Pape se han abierto paso hacia delante junto con las puntas de lanza del 1º Batallón hasta la gran carretera costera que discurre desde Uritsk hasta Peterhof, y ahora permanecen echados en la cuneta junto a la carretera.  A unos pocos metros de ellos se encuentran los raíles del tranvía que conduce a Leningrado.  Civiles en bicicleta con carros llegan desde Peterhof.  Evidentemente, no tienen ni idea de que el enemigo se encuentra tan cerca.  Y entonces, casi de manera increíble, aparece un tranvía, repleto de civiles que viajan hacia el interior de la ciudad.

"¡Arriba!", ordena Sierts.  Pape y sus hombres se abalanzan sobre la carretera.

El conductor hace sonar su campana.  Fuera del camino, abrid paso al tranvía de Leningrado.  Pero de pronto, se da cuenta de que estos hombres con cascos de acero sobre sus cabezas y metralletas bajo sus brazos no son meros obstáculos al tráfico.  Pisa a fondo los frenos.  Las ruedas rechinan.  Los pasajeros salen despedidos y se amontonan en la parte delantera del tranvía.

Un tranvía de Leningrado circula entre posiciones de artillería antiaérea.

Pape se sube al andén y, sonriendo, dice en alemán: "Bajen todos, por favor.  ¡Final del trayecto!"  Y entonces se dirige a Lembke: "¿Nos subimos, Teniente? Es una oportunidad única.  Hasta tenemos conductor."

"Retendremos al conductor hasta mañana por la mañana," contesta Lembke. "Quizás lo necesitemos entonces."

Todo el mundo se muestra comprensiblemente optimista.  La distancia al centro de Leningrado es tan sólo de diez kilómetros.  Sierts, Lembke, Pape y los hombres del 209º Regimiento de Infantería del Coronel Kreipe se encuentran prácticamente en la ciudad.  Y Leningrado ya ha sido cortada por el oeste.

El ataque contra Leningrado entre el 8 y el 18 de septiembre.

Si se gira el telescopio de trinchera situado en la cumbre de la Colina Calva hacia el otro lado, hacia el este, se puede distinguir la carretera principal Chudovo-Leningrado y el profundo valle del Río Izhora a lo largo del cual discurre la primera línea de defensas de Leningrado.  La orilla norte del río, de cuatro metros de altura, ha sido cortada a pico por los rusos y convertido en un obstáculo casi imposible de escalar.  Éste es el sector de la 96ª División de Infantería del General Schede.

El Izhora debe ser forzado.  Para superar este obstáculo fuertemente fortificado el General Schede empleó el 12 de septiembre a los grupos de combate Arntzen y Hirthe del 284º Regimiento de Infantería a las órdenes del Teniente Coronel von Chappuis.  La artillería y los infatigables Stukas de Richthofen de nuevo hicieron el trabajo preliminar y envolvieron la ribera del río con espesas nubes de humo.  Bajo la cobertura de esta pantalla, las compañías de Hirthe cruzaron el río, que tenía unos 25 metros de anchura.

Las operaciones de la Wehrmacht contra Leningrado hasta hoy.

"¡Escaleras adelante!", alguien gritó.  De inmediato aparecieron los destacamentos de asalto especiales con sus escaleras, de las que el 196ª Batallón de Ingenieros ha fabricado cientos.  Como en un ataque medieval contra una fortaleza, las escaleras, cada una de entre cinco y seis metros de altura, son apoyadas contra la empinada orilla.  Bajo el fuego de cobertura de las ametralladores, los destacamentos de asalto del 2º Batallón del 284º Regimiento de Infantería se encaraman a lo alto de la orilla septentrional.  Una vez arriba, los granaderos del Comandante Arntzen y los Zapadores adscritos a ellos cargan contra los puestos de ametralladora y los pozos de tirador soviéticos distribuidos a lo largo de la empinada orilla con granadas de manos, lanzallamas y esos lanzacohetes portátiles que han recibido el mote de "Stukas a pie."

El grupo de combate a las órdenes de Chappuis atraviesa el río de esta misma manera.  Sin embargo, en seguida se ven sometidos a un ataque por sorpresa por parte de tanques pesados soviéticos y deben retroceder hasta un dique antitanque soviético, dado que la artillería antitanque alemana de 37 mm es inútil contra los T-34s y KVs fabricados en Kolpino.  Una intervención en el último momento de los Stukas salva la situación e impide que los granaderos alemanes sean aplastados uno a uno por los tanques pesados enemigos.

Tanques pesados KV-2 soviéticos destruidos cerca de Leningrado.

A lo largo del 13 y 14 de septiembre continúan los combates contra formaciones blindadas soviéticas.  En esta ocasión, las piezas antiaéreas de 88 mm y un cañón pesado de 10 cm que ha tomado posición en la línea más avanzada son las que logran salvar la situación y rechazar a los tanques enemigos.

El 16 de septiembre los batallones de la 96ª y de la 121ª Divisiones de Infantería irrumpen en el famoso parque de Slutsk.  Esparcidos en el inmenso paraje se encuentran pabellones románticos de estilo francés que en su día pertenecieron a la residencia de verano de los Zares, el famoso Tsarskoye Selo que los bolcheviques han rebautizado como Pushkin.  Ahora, la furiosa mano de la guerra barre este lugar idílico.  Pushkin cae en manos alemanas.
Infantería alemana entra en Puschkin.

Por lo tanto, la 96ª, 122ª y 121ª Divisiones de Infantería se encuentran todas a menos de 20 kilómetros de Leningrado.  Tan sólo permanecen en manos rusas el importante suburbio industrial de Kolpino, con sus gigantescas fábricas de tanques y las alturas de Pulkovo, donde en 1919 el ataque de los Guardias Blancos contra el Leningrado Rojo fue detenido.  En el día de hoy, la Werhmacht ha capturado Pulkovo.

Leningrad wird fallen!
Infanterie, vorwärts!

domingo, 11 de septiembre de 2011

“¡Puedo ver Leningrado y el mar!” – 11/09/1941.


El General Krüger cerca de Leningrado.

Camaradas,

El 11 de septiembre ha amanecido, un brillante día de finales de verano que está destinado a ser una gran jornada para la 1ª División Panzer de Walter Krüger. El Coronel Westhoven, Comandante del 1º Regimiento de Infantería Motorizada y un experimentado líder de grupos de combate, ha dirigido su fuerza contra la Colina Calva en las Colinas Duderhof, ante las puertas de Leningrado. El ataque principal lo ha llevado a cabo el Comandante Eckinger con su infantería motorizada a bordo de sus transportes de personal blindados, el 1º Batallón del 113º Regimiento, reforzados por la 6ª Compañía del 1º Regimiento Panzer y un pelotón del 37º Batallón de Ingenieros Panzer, apoyados además por el 2º Batallón del 73º Regimiento de Artillería.

Comandante Eckinger.

El Comandante Eckinger tiene la reputación de poseer un excepcional sentido del olfato. Literalmente, puede olisquear una buena oportunidad, intuir el lugar más favorable y, además, tiene el don de ser capaz de reaccionar como un rayo y esa clase de liderazgo adaptable que gana batallas.

Posición defensiva soviética en lo alto de las Colinas Duderhof.

La planificación del asalto contra la Colina 167, en las Colinas Duderhof, es precisamente una de esas situaciones.  Ante ellos, los soviéticos están dispuestos a echar el resto. El General Zakharov, Comandante de la plaza, ha cumplido al pie de la letra las órdenes de Stalin y empleado todos los recursos disponibles. Para la defensa del centro ha organizado cinco brigadas de 10.000 hombres cada uno. A partir de los 300.000 obreros industriales de Leningrado ha constituido veinte divisiones de Milicias Rojas.  Estos legionarios de las fábricas continúan siendo trabajadores de armamento, pero al mismo tiempo son soldados - obreros en uniforme, disponibles para la acción militar en cualquier instante.

Obreros militarizados desfilan por las calles de Leningrado hacia el frente.

Durante días y noches, sin descanso y con gran esfuerzo, soldados y civiles, incluidos niños, se han dedicado a construir un extenso sistema de defensas alrededor de la ciudad. Su característica principal la constituyen dos anillos de fortificaciones - las defensas exteriores e interiores.

Obstáculos antitanque en las calles de Leningrado.

La más externa de la primera línea defensiva discurre en un semicírculo, a unas 25 millas del centro de la ciudad, desde Peterhof a través de Krasnogvardeysk hasta el Río Neva. La segunda línea defensiva o interior es un semicírculo de fortificaciones de considerable profundidad, a apenas 15 millas del centro de la ciudad, con las Colinas Duderhof como punto clave. El suburbio industrial de Kolpino y la antigua Tsarskoye Selo son sus piedras angulares.

Milicias Rojas en sus puestos de tiro.  Fotografía obtenida en el día de ayer en la línea defensiva del Neva.

Precisamente era sobre las Colinas Duderhof, desde donde los Zares de Rusia solían contemplar las maniobras de los regimientos de Guardias de San Petersburgo. Los Guardias y los Zares han muerto hace mucho, pero su experiencia pervive en el Ejército Rojo: cada detalle del terreno, cada franja de bosque, cada arroyo, cada ruta de aproximación y todas las distancias se conocen con la mayor precisión. La artillería soviética posee el alcance exacto de todos los puntos principales en el terreno. En las posiciones de infantería, en las casamatas de hormigón y en los diques antitanque alrededor de las Colinas Duderhof, Zhdanov, el Zar Rojo de Leningrado, ha desplegado a sus Guardias - regimientos de choque, jóvenes comunistas fanáticos y los mejores batallones de la Milicia de Trabajadores de Leningrado.

Columna motorizada alemana avanza hacia Leningrado.

Finalmente, los alemanes se han lanzado el ataque.  Mientras que el 1º Regimiento de Infantería Motorizada cubre el flanco al este, el 113º Regimiento de Infantería Motorizada avanza por la carretera a Duderhof y hace retroceder a los defensores rusos hacia el dique antintanque de la segunda línea. La infantería motorizada en vanguardia de Eckinger ha girado entonces hacia la derecha sumergiéndose entre los rusos que se baten en retirada y haciéndolos prisioneros. El Sargento Fritsch, con su pelotón de zapadores Panzer, ha atacado la gran trinchera antitanque, desbordado las defensas soviéticas que defienden el cruce, pasado al otro lado, impedido que los rusos lo volaran, y lo ha mantenido abierto para las unidades alemanas. Con la ayuda de escaleras de trincheras, los soldados alemanes han escalado las empinadas caras del dique a derecha e izquierda. A continuación han bajado vigas y tablones y creado nuevos cruces para el grueso de los Panzer y de los vehículos blindados de infantería que les pisan los talones. Las compañías del batallón de Eckinger ruedan hacia la línea de cabeza.

Un Panzer y un semioruga destruidos quedan atrás.  El resto de vehículos continúa el avance.

En verdad que es un espectáculo emocionante. Sobre la punta de lanza del batallón, a medida que avanza a toda velocidad, rugen los Stukas del VIII Cuerpo Aéreo. Los Stukas se lanzan entonces en picado y con gran precisión arrojan sus bombas entre 200 y 300 metros enfrente de los Panzer que encabezan el batallón, justo sobre las posiciones rusas, sus casamatas, trincheras, trampas y cañones antitanques.

Stukas, el terror de los cielos.

Los oficiales de enlace de la Luftwaffe se encuentran dentro de los Panzer y de los vehículos blindados de transporte de infantería de la punta de lanza y también con el Comandante del batallón de infantería motorizada. Un oficial de señales de la Luftwaffe, sentado detrás de la torreta del Panzer número 611 del Teniente Stove, se mantiene en contacto radiofónico con los Stukas. Un gran banderín sobre la parte trasera del Panzer lo identifica con claridad como el “maestro bombardero”. Bajo el nutrido fuego enemigo, el Teniente de la Luftwaffe dirige a los pilotos de Stuka a través de su micrófono.

Infantería motorizada salta de su vehículo semioruga Sd.Kfz. 251 y se lanza de inmediato al asalto.

El ataque se desarrolla con precisión de relojista. El pueblo de Duderhof, dentro del cual el enemigo ha penetrado una vez más por detrás de las vanguardias de la 36ª División de Infantería Motorizada, es reconquistado una vez más. Eckinger hace girar su batallón al sur, entonces de nuevo al este, y con el frente invertido carga contra la Colina Calva.

Obús soviético de 203 mm a punto de abrir fuego.

La colina, escasamente cubierta con árboles bajos, es una fortaleza que vomita fuego por los cuatro costados. Pero el ingenioso e impredecible método de ataque de Eckinger coge a los soviéticos por sorpresa, que se comportan con nerviosismo e inseguridad.

Los rusos son derrotados una vez más.

Toda una compañía de Panzer y la compañía de vehículos blindados de transporte en cabeza consiguen situarse dentro del ángulo muerto de las baterías navales rusas orientadas hacia el oeste sin recibir un solo disparo. Las piezas de artillería a la derecha e izquierda de la carretera quedan silenciadas con unos pocos proyectiles de un destacamento de Panzer de la 8ª Compañía del 1º Regimiento Panzer a las órdenes del Teniente Koch. Bajo la protección del fuego de estos Panzer los zapadores se abren paso hasta los emplazamientos de los grandes cañones navales. Las granadas de mano estallan alrededor. Los lanzallamas escupen sus lenguas de fuego hacia las baterías. Las dotaciones rusas son desbordadas en combate cuerpo a cuerpo.

Vista de Leningrado desde las Colinas Duderhof.

A las 11:30 de la mañana, el Cuartel General de la 1ª División Panzer ha escuchado una señal radiofónica enviada por el Teniente Darius, Comandante de la 6ª Compañía Panzer, a su Comandante de batallón. Sus palabras han provocado un suspiro de alivio al Jefe de Operaciones de la División, Teniente Coronel Wenck, que había estado siguiendo al batallón de vehículos blindados de transporte de infantería en el interior del Panzer de señales del General Krüger, pero también le ha provocado una risita ante el alma romántica de un joven Comandante de Panzer en medio de una batalla. Darius ha transmitido lo siguiente: “Puedo ver San Petersburgo y el mar.” Wenck ha comprendido. Darius se encuentra sobre la Colina 167, la cumbre de la Colina Calva, y Leningrado se encuentra a sus pies, dentro de su alcance. La ciudadela de la última posición defensiva, sobre la mismísima “colina de los generales” de los Zares, ha caído.

Sieg Heil! Sieg Heil! Sieg Heil!
Jetzt, nach Leningrad!